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Se agravó la situación de uno de los jueces cómplices de la dictadura

El nombre de Rolando Evaristo Carrizo (80) quedará marcado en la historia. No por ser un juez federal, si no por haber sido uno de los primeros ex magistrados en ser condenado como cómplice de la dictadura militar en Argentina. Ahora, su situación procesal se agravó aún más.

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"Mire Doctor, me han violado. Míreme cómo estoy". "No te habrás caído". Ese diálogo que habría ocurrido entre una de las víctimas y el ex magistrado, según la Fiscalía, se replica por decenas en el nuevo expediente.

Carrizo fue sentenciado a prisión perpetua en julio de 2017, en un histórico juicio. Junto a Otilio Roque Romano, Guillermo Petra Recabarren y Luis Miret -hoy fallecido- se transformaron en los primeros civiles condenados por participar en crímenes de lesa humanidad. El único antecedente que había a nivel mundial era el juicio de Núremberg, en Alemania, contra los jueces del nazismo.

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Pero la investigación no quedó allí y continuaron siendo investigados por más hechos. Carrizo estaba imputado por omisión de investigar en otras doce causas, delito que prevé inhabilitación de 6 meses a 2 años de cárcel. Pero tanto desde la Fiscalía Federal como desde los organismos de Derechos Humanos consideraron que debía recibir una calificación más grave.

En concreto, reclamaron el procesamiento como partícipe primario de tormentos agravados por la condición de perseguido político de la víctima y violación por ser perpetrada con fuerza o intimidación. Delitos que prevén prisión perpetua.

Así también lo entendió la Cámara Federal, que hace dos días modificó el procesamiento con esa calificación bajo la firma de los jueces Manuel Pizarro y Gustavo Castiñeira.

Además de la condena antecesora, hay mucha evidencia contra Carrizo. Entre ellas, las declaraciones de las víctimas de torturas que aseguraron haber sido indagadas por el entonces juez federal y obtuvieron respuestas esquivas, e incluso agresivas. "Sos un comunista hijo de puta. Tenés que dar gracias de estar vivo. Declarate culpable", le habría dicho a uno de los torturados.

En otro casos, hacía la vista gorda ante el deplorable estado de salud que presentaban las víctimas ante los tormentos que habían sufrido, como torutras con picanas, vejaciones y hasta pirámides humanas que los aplastaban.

Tras este fallo, en la práctica no significa mucho: Carrizo continuará cumpliendo la pena de prisión perpetua en su domicilio debido a su avanzada edad y su estado de salud. En lo simbólico, significa todo.

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