Hace pocos meses, estaba condenada a prisión perpetua. Su situación se mejoró considerablemente: el fallo se anuló y se ordenó hacer un nuevo juicio. Quedó con arresto domiciliario, pero ahora tiró todo por la borda.
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Los vaivenes de Carla Parodi (22) en la Justicia sumaron un nuevo capítulo este viernes, en una audiencia donde el juez Agustín Chacón le revocó el beneficio de la prisión domiciliaria.
Al magistrado no le quedó otra opción prácticamente ante la insólita actitud de la joven. Es que, lógicamente, la regla vital era que no saliera de su domicilio hasta que se defina si es culpable o inocente del crimen de Nelson Eskers (23) -ver más abajo-.
Sin embargo, hace un puñado de días, Carla Parodi salió de su casa para visitar a su novio que está alojado en el penal de Boulogne Sur Mer. La intención era llevarle mercadería.
Cuando ingresó al sector de visitas de la cárcel y los penitenciarios le pidieron sus datos notaron que la joven debía estar en prisión domiciliaria, por lo que notificaron a las autoridades.
Ahora quedará alojada en el penal a la espera del 31 de agosto, fecha en la que se realizará el segundo juicio por el homicidio.
Se turnaron para disparar
En la madrugada del 24 de enero de 2019, el Loco Eskers recibió cinco disparos que le quitaron la vida. Dos días antes había salido del penal tras cumplir una condena y había regresado a su casa del barrio Álvarez Condarco, en Las Heras.
La víctima se cruzó con Jonathan Parodi (26), quien lo increpó y le dijo “¿qué mirás para mi casa, tonto culiado?”. Según sostiene la Fiscalía, el joven sacó un arma y le efectuó un disparo en el pómulo. La víctima intentó escapar ingresando a una casa pero la madre de agresor, Laura Chacón (48), evitó que lo hiciera.
En la escena aparecieron los hermanos de Jonathan -Carla, Shirley (20) y Julieta (25)- y su novio -Brandon Peralta (27)-, quienes portaron dos armas de fuego más. “Se pasaron los fierros entre ellos”, según declaró un testigo, para rematar en el suelo a Eskers.
Todos fueron condenados a prisión perpetua en un primer juicio bajo la calificación de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas. Pero la Suprema Corte de Justicia lo anuló considerando que el juez había valorado las pruebas en forma parcial.
Finalmente Jonathan, Shirley y Brandon Peralta recibieron una pena de 12 años de prisión por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. Resta realizar un nuevo juicio para resolver la situación de Chacón y sus otras dos hijas.
