Giannina Giunta nació en , en una familia donde el arte, sobre todo la música, era parte constitutiva.
Sus padres, hermanos, tío y abuelo son músicos, y ella sumó a sus cualidades vocales otras inquietudes: es también compositora, casi abogada, bailarina, actriz y productora de espectáculos.
-Hace poco estuviste en Mendoza. ¿Visita familiar o trabajo?
-Fui a visitar a mi familia, pero también a promocionar Vuelvo a amanecer, que es mi primer disco solista. También presenté un nuevo single, que se llama Sigo mi instinto.
-¿A qué edad te fuiste a vivir a Buenos Aires?
-Yo nací en Guaymallén, mis padres me trajeron a cuando tenía cinco meses. Ellos son mendocinos, pero en ese momento a mi papá le salió una propuesta para trabajar en la Sinfónica Nacional, se presentó al concurso, lo ganó y nos fuimos. En la familia somos cinco. Mi papá es músico, mi mamá es cantante y actriz, y mis dos hermanos son grossos artistas. Mi tío también es músico.
-Tu hermano Oscar estuvo hace poco dictando una clase magistral de batería...
-Sí, y pronto va estar tocando en el festival Jazz en el Lago, el 26 de este mes en el parque San Martín. Mi hermana también es una gran artista, está cantando con Lali Espósito, es compositora y fue corista en parte de mi disco.
-Empezaste a trabajar muy chiquita...
-A los 15 años hice mi primera comedia musical, con un protagónico en El diluvio que viene. A partir de ese momento he trabajado en muchos circuitos, en teatro, televisión, música...
-Trabajaste con Susana Giménez.
-Sí, estuve dos años en la tribuna de su programa. Era la época en que estaban Gino Renni y Marcelo Iripino, antes de ir al corte cantábamos y bailábamos.
-También trabajaste con Pimpinela...
-Ellos me dieron un lugar increíble en sus discos, videoclips y en sus presentaciones en el Luna Park. Con ellos hice Pimpinela, la familia. He tenido la suerte de trabajar con muchas figuras, como Aníbal Pachano, Mariana Fabbiani, Cacho Castaña, Flavio Mendoza...
-¿Cuál es tu presente laboral?
-Estoy abocada más a lo discográfico, pero si sale algo de teatro o comedias musicales, lo voy a hacer, pero he estado de gira en el interior del país para hablar de mi disco y el año pasado estuve en México para presentar este trabajo. Siempre sale algo en teatro o la tele. Por ejemplo, el año pasado estuve con Jey Mammon en su programa de televisión. Lo fuerte es mi parte vocal y mi productora de eventos, el teatro o la tele son accesorios.
-¿Cuánto hace que tenés la productora?
-Diez años. Armo grupos con cantantes, bailarines y músicos para vender sus presentaciones en shows, eventos, café concerts, esa onda.
-Vos participaste en dos realities muy populares, "La voz...Argentina" y "Cantando por un sueño". ¿Cómo te sentiste en este tipo de formato televisivo?
-Todos los castings a los que he ido son muy masivos. En Stravaganza, por ejemplo, fue un casting de más de 15.000 personas en todos el país, y en La voz... también. A veces tenés que estar tocado por la varita mágica, no solamente tiene que gustar tu voz, sino también tu presencia, tu actitud.
El reality en sí es más jodido, se evalúan otras cosas, como las emociones. Se ponen en juego otras circunstancias, no solamente el talento, que pasan a ser parte de show.
-También tenés que dar el perfil que busca el show...
-Son múltiples las condiciones que hacen que te quedés en un reality. En una comedia musical es mucho más complejo, porque sí o sí tenés que cantar, bailar y actuar. En un reality es diferente: por ahí llega una persona con una historia que conmueve más y se transforma en valiosa para el show. En mi caso el plus era que venía de una familia de artistas y esto le servía al programa.
-A la hora del balance, ¿fue una experiencia positiva?
- El reality te sirve porque te ve mucha gente, son programas de mucha popularidad. La televisión te sirve mucho más que el teatro para hacerte conocido. Yo prefiero hacer una tira o un programa como cantante, porque el reality en si es jodido, se evalúan otras cosas, como las emociones. No juega solamente el talento, a veces gana alguien menos talentoso pero que por una determinada razón la gente lo prefiere. Se ponen en juego muchas más cosas, que son parte de show. Igual, para mí fueron una buena experiencia: te mostrás, mucha gente te ve y te reconoce, es muy masivo. Por ahí lo que no me gustaba es yo ya tengo 20 años de trayectoria y muchas veces creían que yo recién había empezado en ese reality.
Así los definió
-Cacho Castaña
"Trabajé con él como bailarina a los 18 años. Me vio y me dijo: 'A vos te vamos a producir, te quiero más vedette'. Su espectáculo era más de revista y yo tenía un aire muy angelical. Ahí fue cuando me dieron plumas y un look muy vedette. Me dijo: 'Ahora sí, estás muy linda'".
-Nacha Guevara
"Es una gran artista y una persona de mucho carácter, no es fácil trabajar con ella. Me quería siempre a su lado en el escenario, porque me sabía bien la coreografía. Pero un día me llamó al camarín y me dijo: 'Querida, bajame la energía'. Te quiere al lado, pero no hay que opacarla".
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"Está en todo. En uno de los shows, él bajaba desde el techo, colgado de una cuerda. Yo me resbalé, el piso estaba lleno de espuma y yo con tacos. Nadie se dio cuenta, quedé en el piso cantando y actuando. El sí se dio cuenta, me guiñó el ojo y me dijo: '¡Qué bien cómo lo resolviste!'".
Los consejos de su abuelo tanguero
Sin perder sus raíces mendocinas, cuando tiene unos días libres, Giannina tiene sus preferencias y sus amores muy en claro: "Me gusta mucho ir a la montaña, la zona de Potrerillos. La última vez estuve en las termas de Cacheuta. También me encanta visitar a mis primas, que son de Maipú, me hacen acordar a mi infancia, cuando íbamos al club, a la pileta".
Y hay un afecto que no puede ni quiere olvidar: "Me encantaba visitar a mi abuelo, que lamentablemente se nos fue el año pasado, un tanguero de lujo, mendocino, Antonio del Pino. El fue un gran ejemplo para mí, incluso yo canto tango también. Nos dejó un legado enorme, fue un gran compositor. Siempre que iba nos cantaba y me daba unos consejos que nadie más me daba. Tenía una salud impecable: siempre me decía qué podía tomar si no me sentía bien. 'Vos para esto tomate este tecito de yuyos', me decía, porque él no tomaba remedios, solamente algunas vitaminas y té de yuyos".
Y desde Buenos Aires comprende qué es lo que estas tierras siempre guardan para ella: "Lo que me gusta es ver a mis primos, a mis tíos, la cosa familiar, el folclore mendocino, juntarse a cantar y a comer, eso es lo que más me gusta de Mendoza... ¡Y los vinos mendocinos, por supuesto!", dice para cerrar con risas sus recuerdos de su provincia natal.
