La jardinería es una actividad relajante y una manera de embellecer y personalizar nuestros espacios exteriores. A muchos les gusta seleccionar plantas que tienen un aroma fuerte, ya que aportan un toque atractivo y reconfortante. A continuación, traemos una recomendación que te puede interesar si estás buscando una especie con flores coloridas y perfumadas.
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Si estás buscando una planta que aporte color y un aroma inigualable a tu jardín, las fresias son una elección perfecta. Estas flores delicadas y elegantes que son originarias de Sudáfrica, se han ganado un lugar especial en la jardinería gracias a que vienen en varios colores y tienen una fragancia dulce y envolvente. Además, son de fácil cuidado así que las pueden cultivar expertos o principiantes.
El encanto de las fresias
Las fresias son plantas bulbosas que producen racimos de flores en tonos que van desde el blanco puro hasta el amarillo, rojo, púrpura y azul. Su aroma es uno de sus mayores atractivos, tan característico que se utiliza frecuentemente en la elaboración de perfumes y productos aromáticos. De hecho, llenan el aire con una fragancia que evoca tranquilidad y frescura.
¿Una planta de interior o exterior?
Las fresias son un comodín, ya que se pueden cultiva tanto en el jardín como en interiores. En exteriores, lucen espectaculares en parterres, bordes de caminos o macizos de flores. En el interior del hogar, se pueden cultivar en macetas pero es importante que reciban suficiente luz. Si optas por la segunda opción, colócalas cerca de una ventana soleada para que puedan desarrollarse correctamente.
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Estas plantas necesitan al menos 6 horas de sol directo al día para florecer en su máximo esplendor. Si las cultivas en zonas de clima muy cálido, es recomendable colocarlas en un lugar donde reciban luz matutina y sombra parcial durante las horas más intensas del sol. Por último, pero no menos importante, las fresias necesitan riego regular, durante su periodo de crecimiento riégalas dos o tres veces por semana, pero evita el exceso de agua.




