Si hay una palabra que podría definir el estilo del realizador teatral y artista José María Muscari, esa sería "ecléctico". Es osado, pero a la vez clásico. Es preciso, prolijo, pero sus puestas tienen un toque desinhibido, jugado, que son su marca en el orillo. Es evidente que este juego de claroscuros produce magnetismo en quienes empatizan con sus obras, porque en algún aspecto sus personajes saltan al vacío y provocan igual reacción en el espectador. Se convierten en "eso que siempre quisimos ser", aún sin confesarlo.
En esa delgada línea entre lo que somos y lo que recónditamente deseamos, se mueve la acción de Casa Valentina, obra que se estrenó el año pasado y que después de hacer temporada de verano, salió de gira por el país y a donde quiera que vaya, agota las entradas. Es más: en Mendoza tuvieron que agregar una función hoy a las 23.15 por la repercusión que logró.
Muscari se refiere a este éxito -protagonizado por él y otras figuras de la escena y la televisión argentina como Mario Pasik, Diego Ramos, Roly Serrano, Boy Olmi, Fabián Vena, Pepe Novoa, Cristina Alberó y Paula Morales, y al gran momento que está pasando en su carrera, como director, pero también como actor y bailarín.
-¿A qué le atribuís el éxito de "Casa Valentina": al elenco, a la historia, a la composición de los personajes...?
-El elenco es realmente sólido, tenemos una empatía muy grande no sólo arriba, sino también abajo del escenario, una empatía inmediata. Además, lo que plantea la obra, su trama, es muy profunda.
-Logran un gran feedback con el público...
-Todo lo que se refleja en escena es lo que provoca ese feedback. Produce algo muy bueno en el público desde el humor, pero también desde el mensaje que Casa Valentina plantea.
-¿Cómo fue lograr la composición de los personajes?
-Fue un trabajo es muy riguroso, ensayaron mucho tiempo. El espectáculo juega con los propios límites, fue una premisa no construir un personaje desde la mariconada ni la chabacanería, sino buscando y potenciando a la mujer que todos los varones llevamos adentro. Y en el elenco no hay ningún especialista en esto. No queríamos ver a un Fabián Vena ni a un Roly Serrano haciendo de mujer. Queríamos ver a la mujer que sería Roly Serrano y a la que sería Fabián Vena. Y lo logramos. Puede que sea un elenco de no especialistas en este aspecto, pero el objetivo que nos pusimos se cumplió.
-Debe ser uno de los elencos más difíciles de reunir en un escenario.
-Es así y esto nos hace muy felices, compartimos una obra con gran valor conceptual, es una comedia muy noble, con mucha contundencia. Además, estamos orgullosos de llevar de gira una puesta exactamente igual que la que hacíamos en Buenos Aires o Mar del Plata. Es muy válido porque muchas obras de gira pierden calidad. Te aseguro que el público se siente muy contento de que un espectáculo de tanta calidad venga tal cual fue la producción original.
-Además de dirigir, actuás en este caso...
-En esta nueva etapa sí. Mi personaje es Miranda, la joven debutante del elenco. A más de un año del estreno, cuando la obra ya estaba sólida y yo había logrado desde la dirección mis objetivos, pude subirme al escenario tranquilo. Mi personaje lo hizo cuatro meses Nico Scarpino y después Tacho Riera, pero él no podía salir de gira y (Javier, productor) Faroni insistió en que lo hiciera yo.
-¿Cómo fue el ensamble con tus compañeros que ya venían actuando desde hacía tiempo?
-Muy bien. Tengo grandes compañeros, para mí es un lujo lo que aprendo de ellos cada noche. Estoy embelesado con este trabajo.
-¿Cómo combinás la gira con los ensayos del "Bailando"?
-Soy una persona muy organizada. Me llevo las coreos de la próxima semana y ensayo en los hoteles. Además aprovecho en esta etapa del "Bailando" en la que somos muchas parejas y no hay que bailar tan seguido.
-En un período de crisis económica y cultural, vos debés ser uno de los directores que más obras tiene en cartel y que llena teatros...
-La verdad es que tengo un momento muy feliz, de mucho trabajo. Casa Valentina de gira nacional; Falladas y Extinguidas en calle Corrientes; además acabo de estrenar una obra en el under porteño, Bollywood, con más de 30 artistas en escena, ese es teatro a la gorra. En esta etapa en la que disfruto de las mieles del éxito me puedo dar estos lujos, de llevar adelante obras exitosas, otras en gira y otra en el under con entrada solidaria. Además, estoy en el "Bailando", que me encanta, y tengo un programa de entrevistas en el Canal de la Ciudad. Me está yendo muy bien y lo disfruto.
La transgresión de vestirse de mujer
El cross-dressing es la práctica habitual de ataviarse con ropa femenina que realizan algunos varones, gays, hétero o bisexuales. No se trata de una tendencia actual: de hecho, la obra original, escrita por el dramaturgo Harvey Fierstein, quien además es autor de la adaptación a musical de La jaula de las locas, está ambientada en la década del '60 e inspirada en una historia real.
Cuenta el sitio de espectáculos Big Bang News, que por esos años, en Hunter -un pueblo de montaña ubicado en el Estado de Nueva York- un varón heterosexual norteamericano, llamado Tito Valenti, junto con su mujer, Marie, creó un refugio denominado "Casa Sussana" -tal era el nombre que Valenti utilizaba cuando se vestía como una mujer-. En este lugar, alejado de la ciudad, un grupo de hombres -entre los que se contaban un militar, un farmacólogo y un editor periodístico- se sentían al resguardo de las críticas cuando deseaban manifestar su costado femenino, durante los fines de semana.
Tal como lo dice el sitio de noticias, esos días no tenían nada de desenfrenado: lo que hacían eran actividades similares a las de muchas mujeres de esa época: jugaban cartas, charlaban y tomaban el té. Según el propio Fierstein, lo que buscaban era "tener todos los placeres y nada del dolor de ser una mujer porque era una fantasía, no tenía nada que ver con convertirse en una mujer real".
Pero además, la práctica era un poco ir contra el orden social establecido, "perder el rol masculino, sentirse libres de tener todas las respuestas y de ser los que traían el pan a casa. Buscaban convertirse en el ideal femenino".
