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Transformó 8 bidones de plástico para la construcción de un bote para 3 personas: con motor y a bajo costo

Un constructor brasileño utilizó 8 tambores de plástico para crear un bote flotante para tres personas, demostrando una solución de bajo costo para la construcción.

En un mundo donde la construcción avanza cada vez más hacia la sostenibilidad, este proyecto sorprende por su bajo costo, el uso de materiales reciclados y una practicidad que convierte a este bote en una embarcación completamente funcional.

Lo que para muchos era simplemente basura destinada al descarte, para un constructor brasileño se transformó en la materia prima de una obra única. A través de redes sociales, documentó paso a paso el proceso de construcción, mostrando cómo simples plásticos podían convertirse en una solución útil e innovadora.

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Transformó 8 tambores de plástico para la construcción de un bote flotante para 3 personas a bajo costo

El objetivo principal era reutilizar bidones plásticos. Todo comenzó en el piso de un pequeño cobertizo, donde el youtuber Araújo transformó ocho tanques de plástico en las piezas principales de la construcción de su bote. Utilizando una guía improvisada y una sierra circular, cortó cada tambor en paneles simétricos mientras se protegía de las astillas con una máscara facial completa.

Luego construyó el esqueleto de madera que daría forma y resistencia a la embarcación. Pasó horas ajustando cada borde con una amoladora para lograr un encaje perfecto y evitar deformaciones. Para impermeabilizar el bote sin elevar los costos, utilizó cámaras de aire de bicicletas viejas entre la madera y el plástico. El caucho actuó como sellador y amortiguador contra el agua, en una solución tan simple como ingeniosa.

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El momento más complejo de esta construcción

El momento más complejo llegó en la proa, donde el plástico rígido debía doblarse para formar la punta del bote. Con una pistola de aire caliente, Araújo logró ablandar el material y moldear el plástico manualmente antes de fijarlo con clavos navales. Después selló toda la estructura de madera para protegerla de la humedad y el desgaste.

Finalmente, instaló un motor Mercury de cinco caballos de fuerza y llevó la embarcación al agua junto a su familia. Contra todo pronóstico, el bote navegó con estabilidad y buena velocidad, convirtiéndose no solo en un éxito viral, sino también en un ejemplo brillante de reciclaje, creatividad e ingeniería artesanal.