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Tango en bandeja

Ramiro Ortizuno_escenario@diariouno.net.ar

La traducción literal más cercana a la palabra francesa Rêverie, el nombre del nuevo disco que Luciano Supervielle tocará este jueves en el Plaza, es “ensoñación”. La resonancia climática del título llega por ósmosis, por el proceso de una lista de temas elegida, compuesta y preparada para un show en particular que luego de grabarse en vivo se intervino en estudio.

El círculo se cierra finalmente con esas canciones llevadas al vivo una vez más, ahora ya con otra evolución. Mendoza será un testigo privilegiado de ese desarrollo, ya que el pianista, DJ y compositor nacido en Francia pero uruguayo por adopción, viene por segunda vez con este espectáculo, pero con mucho más caminos recorridos, así, al menos, lo afirmó en esta entrevista.

“Hemos tocado bastante este disco, entonces el show tiene modificaciones. Estamos aprovechando que Franny Glass (cantante y guitarrista uruguayo) está con nosotros, así que hacemos algunos temas de él también y temas que hacía mucho no tocábamos. Este show es más para arriba, no tiene toda esa parte tan clásica como el anterior, es más rockero”.

–¿Cuál fue el aporte de Santaolalla en el estudio?–Gustavo hizo aportes en todas las etapas de realización del disco. Desde la composición, o sea, previo a la grabación, ya metió mano. Y después que se grabó el show hubo un laburo importante con él en el estudio a nivel conceptual y también en los arreglos, tanto con él como con Juan Campodónico.

–Se habló mucho de las versiones del disco, pero no de tus propias composiciones, ¿en qué te inspiraste?–Todo el disco, el repertorio y el tipo de temas, se explican con el hecho de que fue un show en vivo. Los temas fueron pensados para la sala en la que se iba a grabar, que es muy chiquita e íntima, la sala pequeña del teatro Solís. Son 250 personas y uno toca en el centro, rodeado, por lo cual se genera un clima súper íntimo. Eso me llevó a hacer un disco así, tan climático y minimalista. Como los discos de Bajofondo, se trata de hablar un poco de dónde venimos musicalmente, entonces la búsqueda aborda influencias mías, que van desde la música clásica al pop, pasando por el punk rock de los ’80, Charly García o la electrónica. Hablo de mi historia e identidad musical.

–Suena raro el componer en función del teatro en el que vas a tocar...–Fue un activador importante el teatro para el repertorio, por el contexto y el concepto de todo el ciclo, que fue en el 2009, del cual yo fui uno de los curadores. Se ofrecían propuestas diferentes, de artistas emergentes. Y siempre se los invitaba para que trajeran cosas originales armadas especialmente. Yo cerré ese ciclo con el concierto que grabamos, y se me ocurrió hacer algo diferente a lo que hago siempre, por eso es más acústico.

–¿Y como lo ves hoy a la distancia?–En 2009 fue el concierto, en 2010 y 2011 vino la grabación, y después las presentaciones. Lo hemos tocado mucho, y por eso los temas van evoluciando. Eso está bueno porque lo vas releyendo y lo llevás a otros lugares. Ahora ya estamos pensando en el próximo disco de Bajofondo, y abriendo una nueva puerta. A medida que salen los discos uno se va quedando con algo, con un aspecto más general, pero se abren las posibilidades. Rêverie abrió una ventana hacia lo acústico e intimista, pero ahora ya estamos mirando otros horizontes.

–¿Hay visuales?–Hay tantos momentos instrumentales y de arreglos que hemos hecho foco en los músicos. Ahora no tenemos visuales pero es sólo por la inquietud de este momento.

–¿Cómo es el método de trabajo en Bajofondo?–Todo es bienvenido mientras encontremos ideas atractivas o estimulantes, no nos planteamos qué estilo queda por explorar. Eso va surgiendo, siempre con una cabeza curiosa.

–¿La experimentación es constante?–Exacto. Se trata de no tener límites. No deja de tener un lado de experimentación la música que hacemos. Dentro de ese marco probamos cosas, algunas funcionan, otras no, y vamos avanzando así.

–¿Así nació Bajofondo?–Sí, quizás el primer disco está más enfocado hacia el tango e inspirado en él. Es el más tanguero, a pesar de que el tango siempre está y es una parte importante de nuestro sonido. Ya el segundo es más rockero y aparecen cosas que tienen que ver con el folclore y obviamente la electrónica. Es ensayo y error. No le hacemos asco a nada.

–Es tanguero pero fue una revolución al mezclarlo con lo electrónico...–Es verdad, se generó todo un movimiento que después se le puso el nombre de “tango electrónico”, pero en ese momento no existía esa etiqueta. Y fuimos de los primeros en hacerlo, respondiendo a las nuevas tendencias, que focalizaban en distintas músicas populares del mundo a través de una mirada contemporánea y desde la electrónica. Y en el tango electrónico nosotros estuvimos entre los pioneros.

El conciertoEste jueves 17 de mayo, a las 22, en el teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz). Disco: Rêverie. Entradas: $100, $150 y $200.

Una vuelta de tuerca en el interior de BajofondoEl camino creativo de Luciano Supervielle siempre ofrece nuevos horizontes. Ahora, el uruguayo está inmerso en una nueva placa junto con su grupo y dice de ella que, en cierto modo, es una nueva vuelta de tuerca “bajofondera”.

–¿Qué podés adelantar del disco que se viene con Bajofondo?–Será el tercero de toda la banda, está bastante avanzado así que va a salir a fin de año o a principio del próximo. Va a tener una vuelta de tuerca más dentro de lo que es Bajofondo, nos exploramos más a nosotros mismos e intentamos explotar nuestras propias posibilidades a nivel compositivo e interpretativo. Nos estamos poniendo en situaciones a las que quizá no estamos tan acostumbrados, por ejemplo estamos cantando mucho nosotros. Todo eso hará un disco más “bajofondero” aún, pero que rescata todo lo que ya hemos hecho. Es difícil explicar con palabras pero básicamente es como un viaje al interior de Bajofondo.

–¿En tus conciertos se vive la misma energía que en los de Bajofondo?–Los shows de Bajofondo son un “par de cambios” más arriba, somos más músicos en la banda y es más energético. A veces pasa en mi show, pero no deja ser una cosa un poco más “tranqui”. Alguna vez ha pasado, bienvenido sea.

–De todos modos, con el público mendocino no es tan fácil…–Más difícil que el público montevideano no va a ser, así que no me preocupo.

El trabajo de las bandas sonorasSiempre con nuevos horizontes, Luciano Supervielle sigue ampliando su espectro artístico. A sus capacidades como arreglador, pianista, DJ y compositor, en los últimos años el músico ha incursionado en bandas sonoras de largometrajes y producciones de otras bandas. Aquí cuenta su experiencia y el peso de la cercanía del “oscarizado” Gustavo Santaolalla en su trabajo.

“La película sobre Artigas fue la última banda sonora que compuse, ahora estoy trabajando en otro largometraje: un documental sobre la temática de trasplantes de órganos y está muy interesante. Es un actividad que me estimula muchísimo, me encanta y tengo intención de desarrollarla un poco más. Es una manera excelente de componer de forma distinta a los discos, me surgen un montón de ideas y es algo por lo cual me estoy inclinando bastante en este último tiempo”.

–¿Cómo te metiste en ese mundo?–Este en el que estoy trabajando es mi tercer largometraje, siento que recién estoy empezando. Siempre me interesó la música de películas en general y, obviamente, teniéndolo a Gustavo (Santaolalla) cerca, es un referente enorme. Admiro muchísimo el tipo sensibilidad que tiene para la música que hace para las películas. Es un camino que se va a haciendo a medida que vas agarrando experiencia y mientras lo vas haciendo, no hay muchos secretos. Es algo que abre un montón de puertas y posibilidades creativas que te hacen crecer como músico y compositor.

–¿Cómo es tu método para hacerlo?–He tenido distintas metodologías. La primera la hice junto con Gabriel Casacuberta y ya había buena parte de la película filmada y editada, entonces en ese caso trabajamos sobre las imágenes y las secuencias. En cambio en la de Artigas trabajé más sobre el guión y hablando con el director de las distintas cosas a transmitir a través de la música.

–También te estás desarrollando como productor...–Es algo muy interesante. Más que nada mi colaboración con los artistas va por el lado de los arreglos. En el último disco de La Vela Puerca tuve una participación importante. Con Javier Casalla hicimos arreglos de cuerdas y también metí teclados. Está muy bueno porque te obliga a ir cambiando de estilos y explorando nuevos lenguajes. Me pasó también cuando trabajaba con Drexler, que era como meterme en un mundo que yo no conocía tanto, son caminos que te van dando nuevas herramientas.

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Luciano Supervielle.
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Luciano Supervielle en acción.
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Supervielle presentará su último disco (que ya mostró el año pasado en Mendoza) con un enfoque renovado y, según dice, más tanguero.
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Luciano Supervielle en acción.

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