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Altertango, el grupo de tango mendocino más famoso del país, celebra su trayectoria con un concierto el viernes 3 en el Independencia

Quince años “entanguecidos”

Enrique Pfaab

pfaab.enrique@diariouno.net.ar

“Yo viviré en tu idea y tú en mi corazón”. Esta frase de Rubí, escrita por Enrique Cadícamo en 1944, posiblemente sintetice la relación de 15 años que ha tenido Altertango con la música nacida a orillas del Río de la Plata.

Este viernes 3 de julio, el grupo mendocino festejará esos 15 años, haciendo un repaso en el teatro Independencia por su trayectoria, y esa obra de Cadícamo será parte de este festejo.

“Han pasado tantas cosas en estos años que casi no me acuerdo de haber tenido otra vida antes de Altertango”, dice Elbi Olalla, su pianista, arregladora y compositora.

Mirándolo así, esta vez 15 años son muchos. Aunque para Elbi es apenas “la mitad del camino” y tanta vida está muy lejos “del desgaste y el aburrimiento”.

Cuando la pianista habla del parto de Altertango, comparte méritos con la cantante Victoria Di Raimondo.

Más aún, dice que “ella es el motor de todo” y asegura que su enamoramiento definitivo con el género surgió después de escuchar su voz. Y más todavía: cuando enumera sus modelos pone a Di Raimondo en el mismo plano de Piazzolla, Goyeneche, Leopoldo Federico y tantos otros emblemas de la música ciudadana: Troilo, Salgán, Berlingieri, Mansi, los hermanos Espósito, el inolvidable Discepolín. Asegura que cuando escuchó a Victoria “me entanguecí”.

Para explicar por qué el grupo ha crecido tanto, por qué se ha mantenido en el tiempo y es parte de la vanguardia tanguera más exitosa del país, hay que buscar en esos orígenes.

“Siempre la idea fue trabajar mucho, en forma muy profesional. Poner como ejes la voluntad, la determinación, la constancia y el sacrificio. Siempre tuvimos en claro que no nos juntábamos sólo para divertirnos”, dice Olalla, y explica que “así se fueron cumpliendo las metas, por más que todavía Altertango no sea nuestra única fuente de ingresos y sea un objetivo que todavía debemos cumplir”.

La encrucijada entre el tango y la primera formación del grupo, especialmente la de sus dos alma mater, fue pura química.

“Creo que, hasta ese momento, no era consciente de que el tango está en todos nosotros, en todo lo argentino, y no sólo en Buenos Aires y en lo ciudadano”. Y Elbi agrega más aún: “Todos los otros géneros musicales, hechos por argentinos, tienen algo de tango. Todos nos parecemos al tango, el tango nos conecta”. En cada obsesión, en cada frustración, en cada añoranza, hasta en cada alegría nacional hay algo de tango.

La pianista sostiene que es “una música compleja, que llega a ciertos espíritus y que tiene relación directa con la identidad nacional”.

La relación se fue enriqueciendo porque no fue estructurada. Porque Altertango se dio permiso para dejarse influir por otros géneros, sin prejuicios absurdos. Dejó que la relación fluyera naturalmente.   

“En lo personal, yo no tengo problemas si por ahí aparece algo de Charly (García), de Fito (Páez) o de música electrónica”, asume la pianista.

Sin embargo aclara inmediatamente que “lo nuestro no es fusión”. Pero ese dejarse llevar fue creando un estilo propio, una manera inconfundible, algo muy difícil de lograr. Quizás lo más difícil.

Elbi resume: “Todo nos suena a tango”, y también sostiene que “si surgen influencias de otros géneros, no nos hacemos problema por eso”.

Este modo, este estilo, ha permitido que la juventud, los seguidores de otras músicas se acerquen naturalmente y escuchen con la misma pasión un clásico o una composición nueva. “Es un puente generacional”, aporta Olalla.

¿Y cómo se explica que el tango, cuando parece muerto y a un paso de desaparecer resurja nuevo, con más fuerzas, avasallante?  

Elbi Olalla lo explica así: “Podrían hacerse múltiples análisis, pero en esencia se puede sostener que es necesaria esa emoción profunda, horadante. Y esas emociones no son tan fáciles de conseguir”.

La celebración

Este viernes próximo, quienes vayan al Independencia podrán disfrutar de una selección exquisita de Altertango, que también será irrepetible.

Además de repasar sus creaciones y sus interpretaciones más logradas y más pedidas por el público, el grupo estará acompañando por un octeto de cuerdas de excelente nivel.

Laura Dana, Carmen Nicotra, Magdalena Scattolini y Sonia Elías en violines; Valentina Piedrafita y Alejandro Fiore en violas y Noelia Pavez y Agustina Guillén en chelos, complementarán al Altertango tradicional.

“Vamos a repasar gran parte de Fargüest, nuestro último trabajo que reúne 10 composiciones propias, y también vamos a tocar algunos temas que están en los otros cuatro discos y que la gente siempre pide, como Rubí, Tormenta, Sus ojos se cerraron, Mi tango triste, Milonga de mar, Milonga del borde, La última esquina y Jardín del desierto, entre otros”, anticipa  Elbi Olalla.

La pianista dice que no han pensado en hacer un disco con el festejo de estos 15 años, “pero es una posibilidad que seguramente tendríamos que considerar”, acepta.

Cómo los ven desde afuera

A la banda mendocina Altertango la han definido como “una referencia federal del tango alternativo y que muestra los alcances que tuvo la escena indie del género en la última década”, según un artículo publicado en el diario La Nación, en marzo de 2012.

Una nota de Página 12, de diciembre de 2014, sostiene que “Altertango, en su quinto disco, Fargüest, muestra osadía en los arreglos y en las letras”.

La prensa chilena ha dicho de ellos, en algunos de sus tantos viajes: “Será el retorno para un grupo que visita el país desde hace 12 años, con presentaciones en ciudades como Viña del Mar, Rancagua, Talca, Temuco y Puerto Montt”, y han destacado que “son músicos que redescubrieron el género en los ’90 y ahora difunden sus propias creaciones”.

Además se los menciona como referencia, en todos los espectáculos y festivales en donde han participado.

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