En plena promoción de su nueva película pugilística, Revancha (Southpaw, 2015), Jake Gyllenhaal se tomó unos minutos para rememorar aquellos días en los que podría haberse calzado un traje de superhéroe, pero ambos roles se le escaparon de las manos.Tras lastimarse seriamente la espalda filmando Alma de Héroes (Seabiscuit, 2003) durante el año 2002, cabía la posibilidad de que Tobey Maguire no pudiera volver a saltar por los tejados en la secuela de Spider-Man a estrenarse en 2004. Sam Raimi quería tener un plan B, por si acaso, y puso a Jake en lista de espera como el reemplazo de Maguire. Claro que Tobey se recuperó a tiempo y Gyllenhaal se quedó con las ganas.
Pudo ser Batman y Spiderman pero no pudo ser
