La historia se repite. Es prácticamente un calco, aunque no lo sean físicamente.
Por ahora es una desconocida

Carrie Fisher, la princesa Leia Organa en la trilogía inicial de La guerra de las galaxias, era una perfecta desconocida para el gran público cuando consiguió el papel: solo había hecho un cortometraje, una película para televisión y un pequeñísimo papel en otra cinta de 1975, Shampoo, protagonizada por Warren Beatty.
Tenía 21 años y una carrera cinematográfica prometedora, gracias a que se embarcó -sin saberlo- en la mayor saga fantástica de la historia del cine
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Su currículum parece calcado al de Daisy Ridley, la única estrella femenina anunciada -más allá de la propia Carrie Fisher- por el equipo que prepara Star Wars VII: ha protagonizado un corto (Blue Season), una película (Scrawl), aún sin estrenar, y disfrutó de pequeños papeles en cinco series de televisión de audiencia relativa.
Pero su talento parece haber convencido a J.J. Abrams para darle uno de los papeles protagonistas de la nueva película y situarla muy convenientemente entre Carrie Fisher y Harrison Ford para la foto oficial distribuida a todos los medios de comunicación. ¿Será su hija en el relanzamiento de la saga?
Poco más sabemos todavía de esta perfecta desconocida salida de Londres: al igual que Fisher en su momento, también es una veinteañera con ganas de comerse el mundo.
Mide 1,70 metros y ha hecho sus pinitos como cantante de jazz y como bailarina.
Fuente: AP.