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El coach del cantante de cumbia es sanrafaelino y por primera vez logra competir hasta la última instancia por el campeonato del Bailando, que se verá el lunes.

El Polaco llegó a la final gracias a un sanrafaelino

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Enrique Quique Pérez es el coach del equipo del cantante de cumbia el Polaco y Barby Silenzi, que mañana disputarán la final del Bailando por un sueño 2016 ante la pareja de Pedro Alfonso y Flor Vigna.

Quique nació en San Rafael y cuando tenía 18 años, ya seguro de que su camino iba a ser la danza, se fue a probar suerte en Buenos Aires.

Así trabajó en el cuerpo de bailarines de Susana Giménez y de Violetta, la serie de Disney Channel que hizo famosa a Tini Stoessel.

En su faceta de coréografo desembarcó en ShowMatch en 2012 y ha tenido entre sus pupilos a Cristian U, María Eugenia Ritó, Evelyn von Brocke, Freddy Villarreal y ahora Ezequiel Cwirkaluk, mejor conocido por todos como el Polaco, con quien sueña coronarse campeón en la noche de mañana.

El programa será el último de la temporada 2016 de ShowMatch, y tendrá una emisión especial con lo cual iniciará a las 21.45, en directo por El Siete de Mendoza (señales 14 y 1007 en HD de Supercanal Digital).

"Ha sido un proceso divertido, porque el Polaco es muy buena gente, de provincia, que no tienen problemas con nadie, muy respetuoso. El utiliza todo el tiempo su voz y había que enseñarle a manejar su cuerpo", explica el coach mendocino en un recreo de los últimos ensayos para llegar este lunes a la pista de la mejor manera y así terminar por conquistar el título de campeón.

-El jurado destacaba mucho que él estaba muy comprometido con el trabajo. ¿Es así?

-Cuando había que ensayar, ensayábamos, aunque yo también sabía que muchas veces no podía hacerlo porque tenía las giras. Los últimos dos meses fueron muy duros, porque él estaba con el tema de su presentación en el Luna Park y trabajando en las provincias. Coordinar ensayos fue complejo, por ejemplo Barby con su beba, que muchas veces la llevaba. Pero puestos a trabajar, armábamos la coreo en un día, porque los plazos empezaban a acortarse.

-"Barby" hacía mucho que no bailaba, ¿el trabajo entonces fue por partida doble?

-Sí, con lo de la bebé hacía un tiempo que no entrenaba, pero colaboraba en todo lo que podía. Además hay que tener en cuenta que los coachs también intervenimos en la puesta en escena, cómo querés que te tome la cámara, cómo entrar. Es mucho más que hacerlos bailar, es un trabajo integral.

-Siempre te han tocado "soñadores"que no bailan, con lo cual o no te quieren en el show o apuestan a tus dotes de maestro...

-(Risas) Es que a mi gusta mucho enseñar, aunque a veces me gustaría poder mostrar un poco más como coreógrafo. En el estudio (de Lolo Rossi y Hugo Ávila, los jefes de coachs de ShowMatch) no tengo un grupo avanzado, sino que vienen personas que quieren aprender a bailar, a despejarse, chicas que son mamás, de distintas edades. Yo trato de disfrutar a pleno lo que hago y de hacer lo que me gusta, porque si no no me siento bien.

-¿En qué ritmos te has especializado?

-En los ritmos urbanos, como el hip hop o el reggaetón, algo que ahora es más comercial porque se ve mucho en la tele. También me gusta mucho la música latina.

-¿En las vacaciones vas a integrar como bailarín alguna compañía?

-No, por ahí me interesaría como coreógrafo, no como bailarín, pero como yo también tengo mi familia -mi hijo tiene 8 años- trato de disfrutar el verano con ellos. Mi hijo me vive preguntando cuándo termina el programa (risas).

-¿Cómo ha sido tu relación con el Polaco?

-Hemos charlado mucho, él me ha contado de su vida, de cómo se siente y nos hemos conectado, ya que somos parecidos en varios aspectos, como por ejemplo que somos de bajo perfil. Aunque él es una persona muy conocida saluda a todo el mundo y eso me parece fantástico. A mí me gusta saladar a todos, conocer a las personas.

-El equipo de ustedes no ha tenido conflictos o polémicas, algo inusual en el show...

-Siempre vemos el lado positivo. Si nos hacen críticas porque lo hicimos mal, lo aceptamos. Tratamos de laburar para nosotros y corregir lo que nos dice el jurado, pero sobre todo saber escuchar. Tampoco nunca nos quejamos, ni cuando se nos complicaban los ensayos.

-El Polaco te dedicó unas palabras destacando que llegaste a Buenos Aires muy chico, a remarla. ¿Cómo fue esa época?

-Yo ya en San Rafael la remaba, trataba de hacer mil cosas, de tener mis laburos chiquitos. De chico me iba a vender botellas a la chacarita para ganarme la moneda o de changarín en un supermercado. La plata la ahorraba, aunque a veces me la robaban mis hermanas (risas).

-¿En San Rafael bailaste en alguna Vendimia?

-¡Sí! Hice cinco vendimias en San Rafael, no sólo bailando folclore, sino otros ritmos, incluso alguna teatralización.

-¿Tus comienzos fueron bailando folclore?

-Sí, con Roberto Rosato, a los 8 años. Mi hermana Emilce ya bailaba clásico y me habló de aprender folclore. Fui al anfiteatro a ver a Rosato y ahí arranqué y no paré nunca más.

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