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Estreno. La directora retoma su pasión, tras haber sido precandidata a intendenta de Capital, con Babilonia, obra de este gran dramaturgo argentino. Se podrá ver el domingo, en el teatro Selectro.

Pinty Saba vuelve al ruedo con Discépolo

Por Enrique Pfaab

pfaab.enrique@diariouno.net.ar

Justo en este momento, exactamente en este lugar y con la obra ideal. Así resume la actriz y directora Pinty Saba esta encrucijada, la que se dará en el teatro Selectro este domingo 12 y también el próximo 19, para estrenar Babilonia (una hora entre criados), la mejor obra del grotesco criollo del inigualable Armando Discépolo.

Pinty dice que este momento social y cultural no será modificado, por más que políticamente el país cambie de dirigentes. Dice que “ya no se puede volver atrás” y que “la cultura, como herramienta transformadora” también ha aportado para que éste presente sea un anticipo del futuro.
La directora de Babilonia dice que la obra de Discépolo, escrita en los años 20, no refleja una realidad muy distinta a la actual. “En esos años, fue la inmigración europea y ahora es la de los pueblos latinoamericanos, que padecen lo mismo”, cuenta.Es un grotesco y Discépolo es el creador criollo de ese género. “Somos un pueblo del grotesco, mezcla de risa y de drama, por eso la obra es tan actual y seguirá siéndolo”, sostiene Saba.Babilonia (una hora entre criados) dura eso, una hora exacta. Y es una hora intensa de los años 20, que trascurre en el sótano de una casa de la ciudad de Buenos Aires, en donde viven criados inmigrantes de una familia de nuevos ricos, también inmigrantes, pero que la fortuna ya les ha sonreído.En este sótano, el grupo de inmigrantes desesperados, pugna por salir de ese abajo, buscando el arriba. Paradójicamente los dueños de esa casa, los de el arriba, son personas que fueron pobres como estos criados, pero que gracias al hada y la varita, adquirieron fortuna y poder.Los personajes extranjeros hablan muy mal el español, usan ese lenguaje entremezclado, definido en esos años como el cocoliche, y que en cierta forma sería la cuna del lunfardo. Por esa mezcla de lenguas los protagonistas no logran entenderse y esto da lugar a constantes confusiones y a los mal entendidos. Es por eso mismo que la obra se llama Babilonia, haciendo referencia a la Torre de Babel.Lo mejor de la obra es la continua aparición de subtramas, que van haciendo la cosa más y más interesante a medida que transcurren los actos.Discépolo muestra una visión despiadada de la realidad de entonces, que no es muy diferente a la actual. La voracidad de aquellos que solo viven para tener más, a costa de la miseria general.Saba, según Pinty “Yo nunca me fui del teatro”, aclara Pinty Saba, que en los últimos tiempos ha sido mencionada más por su actividad política (fue precandidata a intendenta de la Municipalidad de Mendoza), que por su primer amor pese a que, como ella dice, siguió con su actividad natural.“Soy artista, antes que nada, pero es cierto que no entiendo al arte descomprometido, sin color”, sostiene. Incluso agrega que, en esta década, la cultura ha sido también una herramienta de transformación y que, más allá de lo ocurra en estos electorales, se han producido modificaciones sociales y culturales que “no volverán atrás”.También asegura que “yo estoy feliz porque me ha tocado vivir este momento y en este lugar. A veces, nos juntamos con amigos y todos resaltamos esto: que es un presente por el que tenemos que dar gracias”.Sobre Babilonia, Saba dice que es “una obra que todo director quiere hacer. Me ha pasado algunas veces que, mientras estamos preparando una obra, siento que es lo que realmente quiero hacer, pero el día del estreno, no. Con esta obra de Discépolo se mantuvo esa sensación. Estoy muy contenta porque siento que Babilonia es lo que quiero contar hoy, en el momento justo y en el lugar exacto”.Además rescata que la producción “está escrita de una manera muy especial, de una forma cinematográfica que, para los años 20, fue una obra de vanguardia” y que aún sigue teniendo una total vigencia.La directora remarca que el grotesco de la obra “es un ejemplo de lo que somos, un pueblo que mezcla el drama con la risa” y que en ella se redescubre una manera de comunicación entre pueblos diversos, el cocoliche, que algunos ya han olvidado o ni siquiera han conocido, “y eso es muy bueno para los jóvenes, porque se pueden descubrir sus raíces”.Don Armando Armando Discépolo nació en Buenos Aires el 18 de setiembre de 1887. Fue el mayor de cinco hermanos y entre ellos estaba Enrique, tan talentoso como él.Su padre, inmigrante napolitano, era músico y llegó a dirigir la primera Banda Municipal y también compuso algunos tangos.Desde niño Armando mostró pasión por el teatro. Pablo Podestá, el actor más importante del momento, aceptó interpretar su primera obra teatral, cuando Discépolo era apenas un adolescente. Esa obra fue Entre el hierro y tuvo gran éxito. A partir de entonces, escribió una o dos piezas por año, entre las que se destacan La torcaza, El novio de mamá, El vodevil, La espada de Damocles y El movimiento continuo. Posteriormente, aparecen sus obras más reconocidas: Mustafá, Giácomo, Muñeca, Babilonia, El organito, Stéfano, Cremona y Relojero, escritas entre 1921 y 1934, donde expone las miserias de un orden social injusto. En 1934 pone en escena Relojero, la última que escribió. Armando Discépolo falleció el 8 de enero de 1971, en Buenos Aires. Hora y lugar: estrena este domingo 12, a las 21Dónde: en el teatro Selectro (Fragata Moyano 102, Ciudad)Entradas: $80Babilonia (una hora entre criados) Actores: Juan Perona, Gisela Lorca, David Laguna, Eduardo Sosa, Rosana Marino, Dario Jaenich, Adrián Espasandin, Esperanza Bernabé, Valentina Vuanello, Angelina BenitoDirección: Pinty SabaProducción: Teatro Las SillasAutor: Armando Discépolo

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