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Desencajados. Una obra de filosofía, música y teatro de Darío Sztajsnzrajber y Lucrecia Pintos para reflexionar y disfrutar. Esta noche en el cine teatro Imperial

Pensar con letra y música

La forma en que vivimos el tiempo, el modo en el que construimos el amor, creer o no creer en Dios, el ejercicio del poder. Los temas que de una u otra manera alguna vez nos desvelaron. Esto es filosofía. Lo que ocurre es que la misma palabra asusta y produce una especie de alejamiento protector: suponemos que acercarnos nos va a producir un sufrimiento mental del que preferimos ponernos rápidamente a salvo.Sin embargo, el filósofo y conductor de televisión Darío Sztajsnzrajber hace que estos planteos se vuelvan cotidianos, y logra bajar a la tierra y poner en manos de los "simples mortales" esta disciplina que, a simple vista, no es tentadora en épocas en las que se prioriza el hecho de "vivir sin darnos cuenta".Este fue el objetivo de su programa en el canal Encuentro, Mentira la verdad. Pero también lo es el espectáculo de filosofía, música y teatro Desencajados, que este fin de semana llega a Mendoza y que ya lleva cinco años transitando el país.-¿Cómo surgió el ensamble de estas disciplinas?-Surgió dentro de los distintos proyectos de divulgación que venimos trabajando con la filosofía: tratando de que conjugara con otros géneros y para poder sacarla del lugar aburrido y formal que es común pensar que tiene.-¿Este es el corazón del espectáculo?-Quisimos poner en el escenario las tres disciplinas para producir un diálogo entre ellas: la filosofía, el teatro y la música. Entonces, ensamblamos una propuesta donde a través de estas herramientas se plantean los grandes temas existenciales, también a través de canciones memorables del rock nacional, que lo que hacen es dialogar con los textos.-¿Cuáles son esos temas?-El amor, el tiempo, el poder, Dios y el otro, los más convocantes y movilizantes.-¿Y las canciones elegidas?-Al escenario traemos a Soda Stereo, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y los Redondos, con temas como Barro tal vez, Vencedores vencidos, Tu amor, Quizás por qué, entre otras.-¿Cómo interactúan las canciones y los textos?-A todos esos temas los versionamos y los utilizamos para interrumpir situaciones o planteos filosóficos y se va armando una cosa en común. La música va invadiendo y la filosofía se va inmiscuyendo.-¿Buscan sacar al espectador de la pasividad intelectual, de la costumbre de ir a un espectáculo y que le den algo armado?-Lo que buscamos a partir del arte, del humor y de la emoción es que el público pueda tomar estos grandes temas y repensar cómo los está viviendo. Qué hay en el trasfondo, en el modo en el que amamos. En el modo en el que organizamos nuestro tiempo.-Todo un desafío...-Nosotros, como decía Nietzche, vamos "a martillazos", pegamos duro en conceptos rígidos para desnaturalizar esas formas. Y de repente, está la música que te hace un mimo.-Si no fuera así, ¿sería muy fuerte e incómodo para el espectador?-La verdad es que es una obra de la que no salís indemne. Toca una fibra muy íntima, porque la gente piensa que si se lo plantea, se amarga. Y no es así, al final el resultado es positivo.-¿De desnaturalizar se trata?-Es que estamos muy acostumbrados a que nos vendan cosas preestablecidas, cómo debe ser la felicidad, por ejemplo. Y lo que la obra intenta es deconstruir el cómo se va montando esa normalización. La filosofía intenta desnaturalizarla.-Venimos como formateados con esos mandatos...-Uno tiene instalado cierto dispositivo, que sirve para mediar las formas, pero esos son moldes y el que los llena y cómo los llena, depende de uno.-¿De quién fue la idea de esta puesta? -El espectáculo fue una idea de Lucrecia Pinto, que es la cantante y directora musical, y mía. Lleva cinco años en escena, estuvo en Mendoza hace tres años, a sala llena. Y este fin de semana nos vamos a presentar en el teatro Imperial, de Maipú, y en el Cinerama de San Martín.Cuándo: mañana a las 21 hsDónde: Teatro Imperial (Pescara y Perón, Maipú)Entradas desde $150 a $300

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