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El cantante más convocante del país ofrecerá dos recitales, el fin de semana próximo, en el Arena Maipú. Antes, habló del gran momento que vive.

El paso firme de Abel Pintos

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Selva Florencia Manzur

manzur.florencia@diariouno.net.ar

Suele decirse que los artistas hacen su carrera en teatros y arenas, pero se gradúan cuando se convierten en estrellas capaces de llenar estadios. Abel Pintos recibirá su título en noviembre, cuando cante en el Estadio Único de La Plata, recital para el cual ya agotó las entradas.

Casi como un presagio, el cantautor compuso para su último disco –llamado simplemente Abel– la “canción de estadio perfecta”: Aquí te espero.

Una canción de estadio perfecta es aquella que tiene no sólo la capacidad de emocionar e invitar a todos a corearla, sino que además cuenta con una sección de coro que el público puede interpretar solo, mientras el artista le cede el micrófono, entregándole así el control completo del show. Todos los grandes artistas tienen la suya y ahora Abel también.

Previo a esta bisagra que significará ese recital en su carrera, Pintos se encuentra de gira por distintas provincias del país. Esa gira es la que lo trae el viernes y sábado a Mendoza para cantar en el Stadium Arena Maipú.

En esos conciertos, habrá gran protagonismo de las canciones que conforman su noveno trabajo de estudio, aunque los temas que lo consagraron también estarán presentes.

El espectáculo incluirá además un cuarteto de zambas formado por Mi error, Solo canto por vos, El beso y Quisiera. En tanto, Tiempo, La llave y Bella flor también aparecen en la lista de temas de los conciertos que viene ofreciendo hasta ahora.

Claro que antes de embarcarse en esta nueva aventura de ruta, el joven de 30 años se tomó un merecido descanso. Eso fue luego de ofrecer siete recitales en el Luna Park a sala llena.

Fue durante esas breves vacaciones que Escenario dialogó con él sobre su futuro y lo que le dicta su creatividad musical, esa que lo mantiene alerta en todo momento.

–La última vez que estuviste en el Arena Maipú presentaste Sueño dorado, un álbum con el que aseguraste que tu búsqueda sonora había terminado de cerrarse. ¿Tu último disco, Abel, siguió ese camino?

–Con cada disco busco cosas nuevas, porque siempre tengo algo nuevo para decir y uno nunca habla de la misma manera. Con cada trabajo busco nuevas formas de decir lo que siento. Siempre admiré a los artistas que tienen la capacidad de reinventarse, y ese es uno de mis objetivos artísticos. Abel inició una etapa en la que me preocupo más por lo que quiero decir que en cómo voy a decirlo.

–Mientras vas en la ruta o estás en hoteles, ¿ya vas pensando en el disco número diez?

–Sí. Todo el tiempo. Por un lado, soy un músico muy inquieto y curioso. Por otro, cada disco representa un tramo de mi vida y todos los días vivo cosas muy intensas y conmovedoras. Todo eso se va a cumulando y va pidiendo su expresión. Ya tengo muchas canciones escritas y tengo una idea de hacia a dónde quisiera ir con este siguiente disco. De todas formas, todavía no estoy trabajando en él porque tengo las energías puestas en esta gira.

–¿Y para cuándo un descanso? Da la impresión de que hace varios años que no dejás de trabajar...

–Después de las siete funciones en el Luna Park, que fueron en mayo, y hasta el 1 de agosto, que empezamos la gira, estuve de vacaciones. Claro que mis vacaciones tienen más que ver con descansar del viaje diario, de ir de un lado para el otro, que con frenar la mente. En realidad, la creatividad y las ganas de componer no las puedo parar porque son inherentes a mí. Es mi forma de vivir y no busco detenerlo.

–¿Qué se siente agotar el Estado Único? Es un lugar que han llenado bandas como Aerosmith y Metallica…

–Se siente una emoción enorme y un profundo agradecimiento para con todo el público y con todos los que consideraron asistir a una fecha que, musicalmente y emocionalmente, marca un hito en mi carrera. Por otro lado, estoy orgulloso de que esto le esté pasando a la música argentina y popular. Ojalá que esa fecha sea la puerta para que muchos músicos nacionales puedan hacer lo mismo.

–Hace poco, en un diario, te apodaron “el nuevo Sandro”, ¿qué opinás de ese rótulo?

–(Risas) Lo usaron como una metáfora para graficar el paralelismo que puede haber entre lo que haya vivido alguna vez Sandro y lo que estoy viviendo yo, pero no creo que haya punto de comparación ni de igualdad. Sandro es una leyenda y yo soy un artista en desarrollo, en crecimiento.

–Muchos no se imaginarán que te gusta el fútbol, pero estuviste siguiendo el Mundial, ¿cómo viviste la final?

–Veo mucho fútbol y seguí el Mundial de cerca. Pero yo vivo la ganancia. No lo viví como algo triste. Creo que ganamos muchísimo. Hacía mucho que no teníamos una sensación de solidez tan grande ni que se representara tan bien la pasión que siente este país por el fútbol. Los idóneos del tema sabrán si los jugadores estuvieron al 100%, lo que no puede negarse es que mostraron con coraje y garra la emoción que tenemos los argentinos hacia el fútbol. Eso, a mí, que no sé nada de lo técnico, me hizo feliz. Lloré de emoción cuando pasamos a la final.

–Desde hace un tiempo, te venís expandiendo hacia otros mercados y países ¿cómo fue visitar EE.UU., España y México?

–Es interesante, porque se notan diferencias en el público. Todo lo vivo de una forma nueva. Hay influencias culturales que nos llevan a todos a ver las cosas de diferentes maneras y la música no queda exenta a eso. Me pasa, por ejemplo, hasta en Chile y en Uruguay, que son países vecinos. Me llena de expectativas y me brinda la oportunidad de ampliar mis horizontes creativos y mis ambiciones emocionales.

–¿Qué música estás escuchando últimamente?

–Escucho mucha música de los ’80, pero de lo contemporáneo estoy copado con Pharrell Williams, porque su disco me gustó mucho. Estoy muy ansioso por el nuevo disco de Maroon5, que es una banda que disfruto mucho. Salta La Banca es un grupo que me gusta mucho también. Tengo una gran amistad con ellos y estoy contento de que sigan creciendo como banda y se estén proyectando.

“Me emocionó mucho ver a Piquín bailando mi canción en la Vendimia”

En marzo pasado, las autoridades del Ministerio de Cultura hicieron lo imposible por tener a Abel Pintos cantando Sin principio ni final mientras Hernán Piquín bailaba sobre el escenario del Frank Romero Day, en la Fiesta Nacional de la Vendimia.

Sin embargo, y tal como contó Escenario en aquel momento, el artista estaba de gira en España y no pudo ser.

–Te pidieron que estuvieras en la Fiesta de la Vendimia...

–Sí. Me llamaron, pero los grandes festivales, por su logística, se trabajan bastante sobre la fecha y yo tengo muchísimo trabajo. Cuando me hicieron la propuesta, ya estábamos imposibilitados de estar. Hubiese sido muy lindo compartir el escenario con Hernán, con quien hemos forjado una gran amistad.

–¿Viste algún video de la Fiesta?

–Sí. Me emocionó mucho verlo bailando mi canción Sin principio ni final, en un cuadro hermosísimo. Ojalá, tenga la oportunidad de estar alguna vez allí, porque es un evento en el que nunca participé. Quiero mucho a Mendoza y sé que ustedes se identifican mucho con esa gran fiesta. Me encantaría que me invitaran. Una viña representa mucho el sentir del pueblo, de lo que vive el trabajador durante todo el año, del fruto de la tierra y de cómo para ese producto a la provincia frente al mundo.

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