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Operativo retorno

Doce de diciembre de 2001. Winona Ryder es capturada por las cámaras de la cadena Saks Fifth Avenue mientras se lleva prendas de diseñadores, entre ellas, de Marc Jacobs, por un valor de 5.500 dólares, sin pasarlas por caja ni siquiera retirarles los dispositivos de seguridad. Los guardias del local notan el hecho a través de las cámaras de seguridad colocadas en el lugar y la detienen de inmediato. Minutos después la policía confirma que Ryder no se encuentra bajo la influencia de ninguna droga ni estado mental alterado: simplemente quiere llevarse las cosas sin pagar. El 13 de diciembre Hollywood amanece con una noticia importante a nivel nacional: a tres meses del atentado a las torres gemelas, Osama Bin Laden habría sido capturado. El robo de Winona, sin embargo, obtiene aún más atención que la noticia. La agencias señalan que ocupó aun más espacio en los medios que la lucha contra el terrorismo. La fascinación es innegable: una de las chicas más emblemáticas de los ´90, referente de la era grunge, no solo es hermosa y millonaria, también es cleptómana severa y que no roba por ninguna necesidad extra que por satisfacer la adrenalina de salirse con la suya. 

Un año después, en diciembre de 2002, Winona es sentenciada a tres años de libertad condicional, 480 horas de servicio comunitario, 3.700 dólares de multa, 6.355 dólares por la mercadería robada y es obligada a someterse a tratamiento psicológico. Su reputación cae estrepitosamente desde entonces. Pero aunque es innegable que ese hecho puede haber desviado su destino, no son pocos los que señalan que su mala estrella, en realidad, había comenzado en realidad dos años antes cuando protagonizó “Inocencia interrumpida”. En ese filme Angelina Jolie brilló en su papel secundario, lo que le mereció un Oscar, mientras Winona se opacó y le dejó el lugar de estrella preferida a la ahora mujer de Brad Pitt. Luego del robo, Winona tuvo que conformarse con los papeles menores que le fueron tocando y lo que era la promesa de una diva quedó totalmente relegada por la figura de una estrella bizarra de conductas inexplicables. “Nunca dije ni una sola palabra, no difundí un comunicado, no hice nada y sólo esperé a que pasara”, reflexionaría años más tarde frente a la prensa norteamericana, que escucharía sorprendida su declaración de no estar arrepentida, “porque no lastimé a nadie”. Mirando atrás, Winona asegura que durante ese episodio estuvo influenciada por los calmantes que le dio un amigo chamán para aliviar el dolor de su brazo que se había fracturado en varias partes semanas antes. “No fui yo, fueron las drogas”, aseguró, y aún asegura. Pero si bien su carrera no superó el episodio, su amistad con Marc Jacobs, cuyas prendas estuvieron entre las que intentó retirar del local ese día, sí demostró ser a prueba de robos. 
Recientemente Winona volvió a convertirse en la cara visible de la marca. Lo había sido el año siguiente a haberlas robado (“eso es amor”, había dicho el diseñador) e incluso un año antes se había presentado varias veces en la alfombra roja con sus modelos. Hoy, para consolidar la unión, Winona vuelve a aceptar el desafío de posar nuevamente, a sus 43 años, para la colección otoño-invierno 2016 de la firma de la que tanto dio que hablar. Y eso es solo el comienzo de lo que parece ser su operativo retorno.En 2012 estrenó dos películas independientes, The Iceman y The Letter, y al año siguiente fue parte de Homefront. Este año formó parte del elenco del filme Experimenter, y en la actualidad está filmando la serie para TV, Show me a hero, y trabaja en una nueva producción de Netflix, el thriller Supernatural. Además, volverá a ser dirigida por Tim Burton (con quién hizo El joven manos de tijera en 1990) en Beetlejuice 2. “Con todo lo que amo la interpretación, quizá porque llevo en ello desde muy joven, necesitaba tiempo para mí, para mimarme, para saber qué es lo que me hace feliz además de hacer cine”, dijo la actriz al diario El País. Desde sus 14 años, cuando debutó en Lucas, Ryder rodó 45 producciones cinematográficas y tuvo una decena de apariciones en televisión. Fresca, desfachatada, con una enorme sonrisa y la melena desacomodada. Así capturó el fotógrafo David Simns a Ryder en la campaña que Marc Jacobs presentó para lanzar su nueva colección. “Winona y yo somos amigos desde hace 15 años. Apareció por primera vez en nuestra campaña en 2003. Aquí está tan bella y única como siempre”, dijo el diseñador, que también eligió a Anthony Kiedis, líder de los Red Hot Chili Peppers, y al productor musical Steve Mackey. “Le pedí a Winona que hiciera la campaña por que pienso que se veía tan bella en todas las fotos recientes que vi, sin importar que fueran del juicio”, justificó Jacobs. Rodajes, campañas, nuevos proyectos, convocatorias de gente cercana. Winona Ryder levanta la cabeza y vuelve a andar.  

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