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Onur tiene ese no se qué... que las vuelve locas hasta en la cancha

Por Nicolás GaluyaReportero Gráfico

@nkogaluya Los hombres hoy en día (al menos la mayoría) tenemos un problema latente en el seno de nuestras relaciones. Ese problema se llama ONUR.
“¿Onur? Ese nombre me pareció escucharlo dirá algún perdido por ahí. Le explico a cualquier desorientado que a mi también me pareció escucharlo en mi casa, el trabajo, mi otro trabajo, el almacén, el taxi, el colectivo, la radio, la tele, el baño, la ducha, la panadería y hasta en la cancha.El otro día después de una final disputada entre Argentino y Huracán Las Heras se arma tremendo quilombo. Entre piedras y gas pimienta, niños corriendo, madres desesperadas, policías heridos, hinchas detenidos, dos señoras se encontraban tiradas en el piso refugiándose."– ¿Che, Marta, viste lo que le pasó a Onur ayer en la novela?""– Terrible, ese hombre no se merece eso, con lo bueno que es".Onur es el galán de una novela que se llama Las mil y una noches. Scherezade es la actriz principal. Ella es arquitecta. Resulta que la mujer es viuda, tiene un hijo con una grave enfermedad y, para variar, su hijo necesita un transplante urgente para conservar su existencia en este mundo. Tremendo panorama.Por el otro lado tenemos a Onur. Un empresario dueño de un estudio arquitectónico, machista y un gran desconfiado de las mujeres por consejo del famoso libro que le da nombre a la novela. Hermoso panorama. Scherezade trabaja para él. Ingresó a esa empresa ocultando que tenía un hijo ya que una de las normas del estudio es que no tengan hijos las empleadas. Cuestión es que ella encuentra el donante pero, para hacer el transplante necesita una suma de dinero alta. Recurre a su suegro, papá de su marido fallecido, quién le niega el dinero para salvar a su nieto y quien la odia con todo su corazón porque esta mujer le arruinó un matrimonio arreglado para su hijo. Cosas que pasan en culturas ajenas a la nuestra.Desesperada no le queda otra que recurrir a su jefe, el señor Onur. Este buen hombre, sin saber para que era la plata, le dice que si pero a cambio de sexo. Ella, desesperada, acepta (convengamos de que el chabón está bueno y de que si en su lugar estaba yo, seguramente hubiese dicho que no y me hubiese escupido, además de las denuncias pertinentes ante la justicia).Ese es Onur. Después lo típico de las novelas. Él se enamora, ella le da mil vueltas para decirle que si, historias paralelas entre otros personajes. Pero todas las mujeres, todos los días, cuando sale el tema, recalcan lo bueno que es Onur. A ver…loco, ¡le dio plata a cambio de sexo! ¿Eso es ser bueno? Tengo un amigo que el otro día durmió en mi casa porque la mujer le pidió plata para hacer las compras y él le dijo (haciéndose el Onur) que le daba plata a cambio de sexo. Obviamente la esposa no lo tomó muy bien y lo echó. Por suerte ya se reconciliaron. El tema es…¿cómo se explica esta actitud descontroladas de las mujeres por este hombre?La actriz principal, Scherezade, es más buena que la Virgen María. Le pasa de todo. En 26 capítulos se le ha muerto el marido, casi se le muere el hijo, su jefe la chantajeó sexualmente, le dispararon y lo último que me enteré es que la molieron a golpes. Y el Onur este que no para de perseguirla porque está re enamorado de ella y le regala cosas, autos, la lleva a todos lados, le cuida al hijo y, sobre todo, le ofreció casamiento. Resulta que el flaco es un romántico.Entonces… ¿qué genera tanto éxtasis entre las mujeres? ¿Qué hace que este producto tenga tanto éxito? ¿Es Onur realmente un buen hombre?... ¿quién mató a Nisman?El guión, en primer lugar. Hace 10 años que venimos viendo las novelas argentinas con el mismo guión. Él se enamora de ella y ella de él. Uno de los dos está casado o en pareja, el otro soltero. Y luego el mismo relato con las mismas cosas. La pareja mala inventa un embarazo, alguien queda ciego, pierde la memoria, es engañado, son primos o hermanos separados al nacer, que se va del país, que no, intentan con otra persona, casi se casan con otro, disparos, secuestros, amenazas, peleas, y mucho, pero mucho problemas internos y lágrimas. Los mismos actores. Las mismas actrices. Entonces, la gente se cansa. Se cansa de la repetición. De las historias iguales. De los mismos gestos (¿han visto actuar a Sebastián Estevanez?…usa el mismo gesto para todo). Se cansa del grupito de amigos que se junta para recordar los tiempos de la secundaria y que al año siguiente (en otra novela) se juntan en una radio. De repente llega desde otro continente una novela con un guión distinto y con un galán nuevo (convengamos que Scherezade no es la gran cosa, pero Onur… Onur las vuelve locas… esos ojos… esa pelada…esa barba…ese no se que…).Es un galán, eso pasa. Ya pasó la era Pasión de Gavilanes, la era de hombres rudos con sombrero de vaquero y musculitos por todos lados. Este muchacho, Onur, no necesita andar mostrando su cuerpo por ahí, sus músculos, sus pelos en el pecho (en la cabeza no tiene). Se las ganó a todos solamente con su mirada (claro, si yo tuviese la plata de ese hombre también andaría conquistando corazones por ahí), con su ternura y romanticismo, con sus ojos celestes. Parece ser que es el hombre que ellas desean, con el que ellas soñaron. Ese muchacho nos ha pisoteado. Les ha demostrado a nuestras mujeres que existen los hombres románticos, los hombres detallistas, los hombres atentos, los hombres amorosos. Que un hombre puede regalarle un auto a una mujer. Ese hombre, gracias a sus influencias, descubriría que pasó con Nisman, con la AMIA y con pie grande. En definitiva, y aclarando que no soy psicólogo, nunca vamos a terminar de entender a las mujeres. Nunca. ¿Qué es lo que genera tanta cosa en ellas? Seguramente un amor platónico hacia Onur, cansadas ya de ver a los mismos vagos en el boliche y al mismo gordo todas las noches en su cama que de romántico tiene lo mismo que una cloaca olor a perfume importado. Onur es un amor platónico. Un caballero para ellas (obviando ese pequeño detalle machista y abusivo) que las enamora minuto a minuto y capítulo a capítulo. No nos preocupemos…cuando se termine la novela, vamos a quedarles nosotros…

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