Nicola Costantino es una artista ante la cual no se puede ser indiferente. Su obra se ha definido muchas veces como provocadora y lo cierto es que en todas las facetas que ha elegido a lo largo de sus más de 20 años de carrera ha sabido como impactar en las emociones del ocasional espectador.
Así, desde el inicio, se valió de una de las habilidades heredadas de su madre -la costura- para hacer sus primeras obras, peletería humana, trajes o bolsos hechos con símil de piel de personas; años más tarde se hizo una liposucción y con la grasa de su propio cuerpo hizo un jabón que fue parte de una de sus performances. Porque ella -su imagen- es parte de sus trabajos, se ha convertido en su propio modelo, el alter ego de la artista que está presente como hacedora y como obra.
Como el arte se explica a si mismo, este lunes otra obra artística -una película- brindará una reseña biográfica de Nicola, esta mujer que nació en y que se convirtió en una de las artistas visuales más destacadas de América Latina.
Esta película, La artefacta, ópera prima de la realizadora italiana Natalie Cristiani, se presentará este lunes en el cine Universidad y al finalizar la proyección, los espectadores podrán dialogar con la artista y con la directora de la película.
-¿Cómo fue el proceso creativo de este filme?
-En la Bienal de Venecia en 2013 conocí a Natalie y nos hicimos amigas. Vio todo mi material de mis 20 años de trabajo, más toda la obra que hice en video y me propuso armar una película biográfica que hicimos durante el 2014. La idea era hacer una película, no un documental tradicional, porque no me gustan los documentales aburridos donde se explica la obra y las dos queríamos que la obra aparezca en la película como parte de la historia. Es una mezcla de partes documentales de hace 20 años, con algunas filmadas especialmente que son muy surrealistas. Cambia permanentemente el registro, la textura.
-¿Qué materiales que tenías se incluyeron en el filme?
-Quedó muy bien la obra que yo hice en el 2010, que se llama Trailer. Es un video de unos 4 minutos que es como el avance de una película, una especie de filme noir donde los personajes somos yo, que al quedar embarazada me hago un calco de mí misma y surge mi doble, para no estar tan sola durante este nuevo momento de mi vida. Se ve cuando estoy embarazada, cuando voy al hospital con mi doble, con el bebé y termina la historia como en un filme noir, donde me empieza a dar miedo esta doble, porque es algo monstruosa y la tiro por las escaleras, en una silla de ruedas. Esa obra que yo hice está dentro de la película para contar mi maternidad, es como que uno pasa de una obra a otra pero en realidad no está presentada como obra, sino como historia de vida.
-En "Rapsodia inconclusa" asumís el papel de Eva Perón. ¿Qué impacto tuvo ella en tu vida que determinó una de tus obras?
- La intención mía en ese momento era hacer una obra compleja, articulada, con varias estaciones, donde vas pasando de una instalación a otra y que tuviera un relato, un clima: empieza de una manera, termina de otra y se va contando este relato, una vida, un proyecto donde trabajaba también el retrato, la representación de un personaje. La elegí por muchos motivos personales y familiares, me impactó siempre la figura de Eva, lo que me contaba mi papá cuando yo era chica sobre sus funerales, que me emocionaban tanto. Todo esto sumado a que no creo que haya otras figuras de mujeres latinoamericanas tan importante como Eva Perón y . Además Eva también tenía esos visos de heroína romántica que yo necesitaba para desarrollar mi idea sobre esta representación de su figura. Y cuando se me ocurre algo ya no puedo parar, lo tengo que hacer.
El cuerpo animal como metáfora
En la obra de Nicola aparecen los animales de manera recurrente. Ha hecho esculturas de ellos y hasta complejas maquinarias (por ejemplo para terneros nonatos). Tal es su interés por ellos que incluso estudió taxidermia. Así explica ella su relación con los animales: "Fue a través de la comida y de la cocina. Siempre me gustó cocinar y fue parte de mis comienzos como artista. Yo hacía performances con comida, cosía y cocinaba. Empecé con el cuerpo de los animales que era y sigue siendo el terreno donde yo puedo desarrollar o plantear, poner en evidencia estas conductas humanas sin juzgar. Mi postura no es criticar el consumo de las carnes, de hecho yo no soy vegetariana. Fue como la herramienta que me permitió hablar también en forma metafórica del cuerpo humano. Una de las cosas importantes a destacar es que para conseguir el material de mis obras iba al supermercado y lo compraba en la carnicería, no era una locura, una excentricidad. Empecé a trabajar con los cerdos porque era el animal que podía comprar entero, con cabeza, patas, cola y me iba a mi casa con mi material para hacer mi escultura. Trabajé durante muchos años con los animales que comemos.
-Pero en un momento, lo mostrás en "Carnada", diste un paso más allá y decidiste carnear vos misma un ternero...
-Eso lo hice en el 2000. Yo fui mucho al campo durante ese tiempo para ver y aprender, ver cómo trabajaban los gauchos. Es muy importante ponerse en ese lugar, en esa situación, donde la muerte es algo que pasa todos los días: a los animales a veces los tienen que sacrificar o viene una inundación y se mueren cientos. Lo hice en esa ocasión y no era para mostrarlo, de hecho tuve guardados esos videos bajo llave 15 años. Estuve con don Nievas, que era el gaucho que hacía las carneadas, mucho tiempo y yo sentía que podía hacerlo. Para mí fue como rendir un examen, lo hice con mucho compromiso, con mucha seriedad. Lo tenía que hacer bien, si no no lo hubiese hecho. Me parecía que si yo tanto hablo de los animales que comemos y de la muerte de los animales, era serio de mi parte hacerlo yo de mi propia mano, porque aparte lo estaba viendo permanentemente y sabía que lo podía hacer. Fue una experiencia personal mía. Yo sabía que nadie podía entenderlo, por eso lo guardé y nunca lo mostré. Cuando hicimos la película me acordé de este material.
Cuándo lunes 21/11, a las 19
Dónde Cine Universidad ( y Maza, Nave Universitaria, Parque Central, Mendoza Capital)
Entrada libre y gratuita
