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El poder de los medios y ladrones de la tercera edad: los estrenos de Netflix

Editado por Marcela Furlano
furlano.marcela@grupoamerica.com.ar

Una serie producida por George Clooney y una comedia con tres grandes actores en una típica “Heist Movie” son dos de los estrenos que Netflix sumó y una de ellas se convirtió en pocos días en uno de los contenidos más elegidos por el público argentino.

Juicios mediáticos

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Esta miniserie de seis capítulos (de una hora en promedio) analiza, a partir del desarrollo de seis casos resonantes en los Estados Unidos, el poder de los medios a la hora de influenciar a la opinión pública y las múltiples estrategias que los abogados defensores pueden esgrimir a la hora de defender a sus clientes.

Juicios mediáticos tiene como primer atractivo la variedad que presentan sus casos, que también abarcan diferentes épocas y dan cuenta del contexto social, ideológico y político que se vivía en ese momento.

A modo de ejemplo, el primer capítulo se desarrolla en 1995 en un set de televisión. Se trataba de un programa de entrevistas a cargo de Jenny Jones y a él concurrió Jonathan Schmitz, un joven de Michigan a quien invitaron sin decirle el motivo de la convocatoria. Cuando estuvo en el estudio se encontró con que un vecino, Scott Amedure, había decidido declararle su amor en público. Antes, la conductora había animado a Amedure a revelar qué fantasías tenía con su joven vecino. Jonathan se apresuró a decir que era heterosexual y pareció llevar la propuesta con humor, pero a los pocos fue a increpar a su vecino y terminó asesinándolo.

Con la palabra de familiares, abogados y testigos, se reconstruye esta trágica historia, la primera en que un show de TV termina en homicidio, con lo cual el programa, sus pocos recaudos a la hora de saber cómo son y cómo pueden reaccionar sus invitados, se convirtieron en un tema central a medida que el juicio se desarrollaba. A la par de esto se pone de manifiesto la homofobia como factor desencadenante de la violencia, ya que Jonathan sintió que había sido “humillado” públicamente al ser mostrado como el objeto de deseo de otro hombre y eso enfrentó a la sociedad de Estados Unidos con sus propios prejuicios sobre el tema.

Otros casos, como los desarrollados en el segundo y cuarto capítulos, exponen uno de los conflictos que ha atravesado a ese país a lo largo de su historia: el racismo, con Bernhard Goetz, un neoyorquino que en 1984 le disparó a cuatro jóvenes afroamericanos en una línea de subterráneos en Manhattan porque creía que iban a asaltarlo; o el asesinato del joven de Guinea Amadou Diallo, que en la puerta de su casa en Nueva York cayó fulminado luego de que cuatro policías de civil le dispararan 41 veces, estando desarmado.

Al margen de reconstruir las historias particulares, para nosotros estos capítulos tienen un aspecto interesante, con la modalidad de juicios por jurado que hemos implementado. Aquí se observa cómo los abogados defensores intentan influenciar a los potenciales jurados a través de los medios y la importancia que tiene la selección de los mismos en la búsqueda de un resultado favorable para sus clientes. Es más, en algunos casos llevan a sus defendidos a hacer verdaderas maratones mediáticas para instalar la idea de su inocencia.

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Un golpe con estilo (Going in Style)

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Por la popularidad que ha adquirido a lo largo de las décadas, las “Heist Movies” (películas de robos) son prácticamente un subgénero cinematográfico. Desde El Golpe (1973) hasta la más reciente saga iniciada por La gran estafa (2001), como espectadores seguimos paso a paso la planificación del asalto de la mano de quienes lo van a llevar a cabo.

Este reciente estreno de Netflix (es una producción de 2017) es una Heist Movie con todas las de la ley y en clave de comedia, que apuesta a atraer con el hecho de que los asaltantes están muy lejos de los rudos delincuentes que acostumbramos a ver, ya que los tres son jubilados.

Willie (Morgan Freeman), Joe (Michael Caine) y Albert (Alan Arkin) han sido amigos toda la vida y cuando la empresa que paga sus pensiones decide dejar de hacerlo, se ven en severos problemas económicos, con lo cual robar un banco se les plantea como una solución compleja, pero no imposible.

La solvencia actoral de los tres protagonistas lleva a esta comedia liviana a buen puerto, sin demasiadas pretensiones pero efectiva, sobre todo en el hecho de mostrar que llegar a cierta edad no impide querer asumir riesgos y cambios e incluso iniciar, por única vez, una carrera delictiva.

En el ranking de los contenidos más elegidos por los argentinos en Netflix, esta comedia llegó al segundo lugar, tras la serie White Lines.

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