Le sirven un tazón de café bien cargado a modo de desayuno, mientras hace una nota para televisión. Después se sienta a mirar a bailarines y bailarinas que comienzan a calentar. Viene predispuesto a tomar las audiciones para elegir los integrantes del cuerpo de baile de Romeo y Julieta, la obra que la UNCuyo pondrá en escena el 12 de julio y que llevará su rúbrica.
Se trata del consagrado bailarín argentino Maximiliano Guerra, quien hasta hace algunos meses dirigió el ballet estable del Teatro Colón, puesto que ahora ocupa su colega Paloma Herrera.
Guerra promete una puesta muy clásica, que recordará a la que alguna vez montó su autor, Serguéi Prokófiev, en la ex Checoslovaquia.
Si bien al bailarín no le gusta mucho ocupar el papel de "juez" de bailarines, porque opina que en estas instancias los artistas se dejan, muchas veces, ganar por los nervios, hace un esfuerzo y se pone en ese lugar.
Lo acompaña Miriam Barroso, una de sus grandes colaboradoras, y la directora del cuerpo de danza de la UNCuyo, Marisa Manyegüi.
Escenario dialogó con Guerra en medio de las pruebas para elegir bailarines y bailarinas que serán quienes integren el cuerpo de ballet de Romeo y Julieta.
-¿Cómo fue la convocatoria para esta puesta?
-El año pasado hicimos un intercambio. Yo estaba dirigiendo el ballet del Colón, mandamos a Carla Vincelli y a Edgardo Trabalón a bailar Don Quijote. Ahí empezó una relación en la que Marisa se contacta con Miriam, mi codirectora en el Colón, con la que trabajamos mucho. Entonces, comenzaron a pensar qué más se puede hacer con la Universidad, desde aquí decidieron no hacer muchas cosas, sino una gran puesta. Había varias opciones y terminaron eligiendo Romeo y Julieta. A mí me pareció muy bien que hayan elegido la historia de amor más importante de la literatura universal.
-¿Será una puesta clásica o con algunos toques modernos?
-La puesta será bien clásica, la historia de amor tradicional, situada en Verona, como el libro, tal y como la cuenta Shakespeare. Lo que tendrá de interesante es que son todos artistas mendocinos. Excepto Romeo, que lo hará Edgardo Trabalón, Julieta será de Mendoza. El otro Romeo va a ser mendocino también, para que se turnen. Va a haber dos repartos y vamos a aprovechar a la Universidad también para que realice la escenografía, que será por concurso. La idea es que sea un alumno o grupo de alumnos locales.
-¿Pensás que faltan oportunidades para los bailarines en las provincias? Por ejemplo, en Mendoza no hay un ballet provincial, el que cumple esta función es el de la UNCuyo...
-Todo depende de una decisión política, de la política cultural que tenga el gobierno. Creo que Mendoza podría tranquilamente tener una buena compañía de ballet, porque es centro de una región. Vendrían bailarines de otras provincias. Convocaría gente de una zona bastante amplia. Pero yo como bailarín y como persona de la cultura, obviamente quisiera que en todas partes haya una compañía. Después, hay que ver la realidad de cada provincia, hay algunas que pueden y otras que no pueden. Teniendo el ballet de la UNCuyo, apostándole o sumándole apoyos, quizás no haga falta tener un ballet provincial, sino desarrollar y agrandar este que ya existe.
-¿Es la primera vez que venís a tomar audiciones a Mendoza?
-No, ya había venido en otras oportunidades, por ejemplo, una vez vine convocado por Sara Verón a un concurso. De todas maneras, tomar audiciones no es lo que más me gusta, no lo hago porque siento que los chicos se ponen muy nerviosos, se produce un clima muy tenso.
-¿Podés detectar el talento a pesar de los nervios?
-Por supuesto, el talento se ve siempre, no se puede ocultar, pero lamentablemente los nervios también.
-¿Para qué papeles se está audicionando?
-En este momento, estamos eligiendo para el cuerpo de ballet, porque es una obra muy grande. Ya de por sí para este escenario, que es pequeño, vamos a achicar la cantidad de bailarines, pero es una propuesta ambiciosa, con muchos personajes.
-¿Cuántas actuaciones tienen pensadas hacer en la Nave Universitaria en julio?
-La propuesta es que la obra suba a escena y se realicen cinco funciones en la Nave, y después ver si sale de gira y demás. Por eso, es importante el tema de la escenografía, porque la intención es que se arme y se desarme con facilidad a fin de poder transportarla.
-Pasando a un tema más general, ¿cómo ves la situación cultural argentina?
-Hace unos años comenzó a retomar un poco de movimiento. Veníamos muy caídos, desde finales de los '80, culturalmente la Argentina se cayó mucho. El problema es que en este país, donde la gente tiene que priorizar satisfacer las necesidades básicas, como comer o vestirse, la cultura -el cine o el teatro- sigue siendo un lujo, la cultura es la que sufre primero.
-De todas maneras, es necesario levantarle el espíritu a la gente, no sólo darle de comer.
-Es totalmente cierto. Pero lo que sucede es que la cultura es el reflejo de lo que somos como sociedad. No es al revés, no es que a través de la cultura vamos a mejorar a la sociedad, sino que lo que se transmite es su mismo espíritu.
