“Mi padre, reconocido actor y gestor; mi hermano, protagonista de una gran peli mendocina, y yo, molestando por ahí, ¿cuándo una nota a los Lacerna?”, eso escribió en su cuenta de Twitter Leandro, el mayor de los hermanos, a principios de este año.La famosa frase “Lo pedís, lo tenés” puede aplicarse en su esplendor en esta ocasión. Es que más allá del chiste que realizó Leandro en la red social del pajarito, los Lacerna son una familia involucrada directamente con el arte.
Desde el teatro, pasando por la música, el cine, la televisión y la danza. Todas las ramas están ocupadas por los cinco Lacerna.53, 30, 25, 14 y 13. Esas son las edades de Marcelo papá, Leandro, Mariano, Amparo y Emilio, hijos. Encontrar una sola profesión para cada uno de ellos es muy difícil. Es que, salvo los más pequeños, que están dando sus primeros pasos, los dos mayores y el padre han hecho una gran cantidad de cosas en distintos rubros. Leandro es hijo de la primera esposa de Marcelo, Ariana Gómez. Ella es actriz y profesora de teatro en la Facultad de Arte de la UNCuyo. Leandro es músico, productor musical y también conduce un programa de TV. Sus influencias pueden ser varias. Su abuela fue pianista y su tío Horacio Chicho Gómez es un reconocido músico. Chicho participó por ocho años tocando con Los Enanitos Verdes y también fue director artístico y tecladista de la mexicana Julieta Venegas.Luego, fruto del amor entre Marcelo y su actual esposa, María Liliana Goldar, nacieron los otros tres hijos. Liliana es profesora de Lengua y Literatura, aunque de joven también se vinculó con la música al participar en distintos coros.“Nosotros nunca los obligamos a hacer nada, pero sin dudas la sangre tira”, suelta Marcelo Lacerna, quien respiró profundo al enterarse de que su familia iba a formar parte de una nota en conjunto. “Ver a mis hijos haciendo lo que hacen es muy lindo. En esta familia nadie labura”, agregó entre risas el actor y director mendocino. Para que todos los hijos de Marcelo se dediquen a algún tipo de arte, sin dudas algún motivo debe de haber. Leandro, el mayor, acusa a su tío Horacio: “El error de que me dedique a esto fue de mi tío Chicho, porque él me regaló mi primera guitarra”, recuerda. En tanto, Mariano, productor de cine, culpó a su padre: “Me empecé a interesar en esto desde muy chico, cuando mi viejo me llevaba a Canal 7 al detrás de escena de La galera del mago Zin; él fue el iniciador de esto”.Buscar un “culpable” para el de-sempeño artístico de los Lacerna será difícil. Cada uno está comenzando a triunfar en el camino que ha elegido y a representar a Mendoza en el mundo. Ese es el orgullo del creador del clan, Marcelo.“El primer recuerdo que tengo es el de Leandro actuando. Me hacía pasar vergüenza porque iba en el micro disfrazado del Zorro. Actuaba todo el tiempo y a la gente no le decía me llamo Leandro, decía me llamo“Dedaveta” porque no le salía De la Vega. Yo pensé que él iba a ser actor porque le apasionaba todo eso”, recuerda el representante local del Instituto Nacional del Teatro (INT) y ex secretario de Cultura de Mendoza.Mariano cree que en realidad el amor por el arte no es algo que tienen de nacimiento. “Pensar que lo llevamos en la sangre es quitarle méritos a la influencia de mis padres, y la verdadera sensibilidad de cada uno de mis hermanos para tomar esas influencias como les plazca, y con eso crear estas cosas”, explica. El padre de los cuatro, Marcelo, no quiere fantasear con el hecho de poder realizar algo en conjunto entre todos, “no quiero pensarlo ni forzar nada, si sucede será fantástico.”Sus hijos no coinciden con su padre y ya lo están pensando. Mariano mostró sus ganas de compartir algo con ellos. “Mis hermanos son mi motor. No sé si esto se trae en la sangre, para mí es algo que se siembra en mi casa y todos lo hemos recogido. Tengo pensado este año hacer algo con Emilio y Amparo, algo que junte las cosas que hacemos y poder disfrutarlo”. El músico Leandro también expresó sus ganas de trabajar en familia. “La verdad es que sería muy lindo, con mi viejo he trabajado porque le he hecho varias cortinas musicales para sus obras de teatro, pero algo todos juntos estaría bueno”.Los más chicos de la familia no piensan tanto en el futuro, aunque se soltaron a la imaginación. Amparo estudia danza y cuando fue consultada por si le gustaría participar en algo en conjunto con su hermano Mariano, dijo: “Sí, me encantaría, estaría muy bueno”. El otro actor de la familia, Emilio, se sumó a la iniciativa y argumentó: “Me gustaría hacer algo con mis hermanos, me gusta mucho lo que hacen ellos”. El más pequeño de los Lacerna, quien no estudia en ninguna escuela de teatro, recordó cómo adquirió sus dotes actorales. “Aprendí a actuar mientras lo veía a mi papá ensayando para sus obras de teatro. Me gustaría ser como él cuando sea grande”, suelta con timidez Emilio.La bailarina de la familia, Amparo, pese a tener sólo 14 años está muy segura de qué clase de carrera quisiera afrontar. “En mi futuro no sé que haré, me gustaría seguir aprendiendo baile, pero por ejemplo al ‘Bailando por un sueño’ no me gustaría ir”, argumenta con énfasis. Marcelo siempre creyó en que sus hijos se dedicarían a esto. “Todos han jugado de chicos a estas cosas. Por ahí iba a la pieza de Emilio y lo encontraba jugando con sus muñecos y relataba historias. Tiene un montón de ideas en la cabeza, para mí va a ser un gran dramaturgo”, arriesga el padre.El futuro tal vez los encuentre formando parte de algo en común, o simplemente cada uno triunfando en su arte. Lo que no cabe duda es de que los Lacerna alimentan sus vidas con el arte.