El trabajador reclamaba US$ 80.000, pero finalmente aceptó US$ 17.000.
Lo arregló con US$ 17.000
El hombre de confianza de Susana Giménez en la residencia de Rincón del Indio -que cumplía tareas de casero- desistió finalmente de iniciar acciones legales, según consignaron varios medios argentinos.El excasero llamado Darío Iguini, oriundo de Melo, le reclamó a Susana que le actualizara su salario "en base a los aumentos con retroactividad", y en un principio llegaron a un acuerdo por US$ 17.000. Sin embargo, al momento de firmar la retroactividad, "me quería pagar sólo US$ 12.000", dijo el propio Iguini a El País.
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La falta de acuerdo en el monto hizo que el vínculo laborar se deteriorara, optando la diva de los teléfonos por rescindir su contrato. El acuerdo extrajudicial para cobrar la indemnización no fue sencillo.
Por un momento, el excasero planteó llevar el caso a la Justicia si Giménez no le pagaba los US$ 17.000, y hasta había advertido que en caso de ir a juicio el monto reclamado iba a ascender a US$ 80.000.
Pero esto no sucedió. Los abogados de la diva de los teléfonos y el representante legal de su excasero uruguayo, llegaron a un acuerdo extrajudicial, por una cifra, según trascendió de fuentes del caso, que rondaba los US$ 17.000.De confianza
El melense trabajaba para Susana Giménez desde hacía doce años y cobraba US$ 2.000 mensuales. El casero estaba a cargo de las casas en Punta y en Barrio Parque, en Argentina. Iguini trabajó 4 años en Argentina y ya llevaba 8 años en Punta del Este.
Iguini era la mano derecha de Susana, conducía sus automóviles e, incluso, su hija era ahijada de la diva argentina. Darío expresó que llegó a trabajar entre 12 a 16 horas diarias, "cuando lo legal son 8 horas".
Es que uno de sus allegados, contó a El País, le hizo ver que de acuerdo con la legislación uruguaya, le debían abonar ajustes salariales retroactivos.
"Ella me quería hacer renunciar a mis derechos laborales. Me ofreció US$ 17.000 y al momento de pagarme me quería dar US$ 12.000. Yo no quise firmar y me cesó", señaló el casero consultado previo a realizarse el acuerdo. "Tengo la carta del despido en mis manos".
Iguini aseguró que Susana Giménez le debía pagar "los aumentos del 10% anual de los últimos 6 años". Ahora el casero volvió a Melo, de donde es oriundo, para estar con su familia y amigos.
A todo esto, a principios del año pasado Susana Giménez cerró la compra de un campo de 66 hectáreas en la zona rural de Garzón, por el valor de un millón de dólares, sumándose a los precursores inversores argentinos, como Alejandro Bulgheroni y Francis Mallman, entre otros.
En 2010 Susana compró una de las unidades del complejo One que está siendo construido en un predio del fraccionamiento Lobos de Punta del Este. En este caso se trató de un regalo para su hija Mercedes.
Fuente: elpais.com.uy