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Por segundo año el centro cultural de Guaymallén fue el hogar del encuentro. Más de 275 mil personas disfrutaron de las propuestas.

Le Feria del Libro en el Le Parc, un éxito que llegó para quedarse

Selva Florencia Manzur

manzur.florencia@diariouno.net.ar

La Feria del Libro 2013 no sólo superó en concurrencia a la del año pasado –al cierre de esta edición habían asistido 275.000 personas–, sino que también significó una superación de la propuesta en todo sentido: hubo más actividades para los chicos, espectáculos en vivo y al aire libre, el Primer Festival de Poesía y presencia de escritores internacionales.

Como toda experiencia, la realización tuvo aciertos y deja para el año próximo cosas que mejorar para seguir creciendo, si el objetivo es que la feria local sea la número uno del interior del país.

El hecho de que el evento (que concluye hoy) tenga un “hogar fijo” –propone actividades simultáneas– hace que el encuentro funcione en la mente de la gente como una opción ideal para pasear, ir a mirar, escuchar música o salir a buscar ofertas. La afluencia de público este año, además, fue disparada por la presencia de autores de renombre, entre ellos, Ernesto Cardenal, Alejandro Dolina, Alessandra Rampolla, Bernardo Stamateas y Pedro Lemebel.

“Los eventos que supusimos que iban a ser los más convocantes, lo fueron. Apostamos a personajes llamativos y el público respondió bien. A Dolina lo vieron unas 3.500 personas cuando hizo su programa y, al día siguiente, cuando presentó su libro supusimos que irían menos personas y hubo 3.000”, contó Leonardo Martí, coordinador de la Feria.

Los otros autores convocantes fueron la sexóloga Alejandra Rampolla, a quien fueron a verla unas 2.000 personas. Su segunda aparición por cuestiones climáticas se hizo en la

Sala Circular, pero igual a la charla la vieron cientos de personas a través del circuito interno de video.

Asimismo, Alejandra y Bernardo Stamateas se presentaron el mismo día y reunieron a unos 2.500 fanáticos. “Felipe Pigna fue otro punto fuerte porque entre sus dos apariciones reunió a unas 3.000 personas”, agregó Martí.

Asimismo, ese constante flujo de gente se vio reflejado en buenas ventas para las librerías. Muchas de ellas, incluso, apostaron a las ofertas especiales para tentar a los indecisos.

“Nosotros superamos las ventas del año pasado y le vendimos libros a gente que no necesariamente va a nuestro local. Eso pasa porque esta es una feria hasta para los que no leen, mucha gente que vino a ver una obra de teatro o porque le interesó pasear, compró”, contó Iván Miszei, dueño de la librería que lleva su nombre.

En su caso, los libros más vendidos fueron los de escritores que pasaron por la feria. “Se vendió mucho Dolina y de Alessandra Rampolla vendimos más que nunca”, contó. Una de sus estrategias, además, fue la de ofrecer precios más bajos que en el local. “Estamos ofreciendo los 10 tomos de Historia Integral de la Argentina, de Félix Luna, a $250, cuando en realidad sale $610”.

Por su parte, Mariano Rossignoli, dueño de Simoncini y Gómez, aseguró: “La organización fue efectiva y las ventas fueron muy buenas. Nos fue tan bien como el año pasado y el movimiento de gente contribuyó”. En cuanto a las propuestas artísticas es importante destacar el éxito de la experiencia teatral a ciegas, que se realizó durante toda la feria, en el exterior del Le Parc. El objetivo era ofrecer una función de El Futre que pudieran disfrutar las personas no videntes, pero terminó convirtiéndose en una oferta tentadora para el público en general.

El show lo podían ver de a 12 personas por vez y para ello se les vendaban los ojos y se los introducía en un trole, donde experimentaban la obra, la cual contaba con una alta carga de estimulación sensorial. Un acierto, sin duda, fue ofrecer producciones que invitan a la inclusión desde el entretenimiento.

En cuanto a lo que se puede mejorar, los consultados coincidieron en que faltó promover el encuentro –y sus actividades más específicas– entre los públicos a los que iban dirigidas. “Habría sido bueno promover la feria en las universidades, sobre todo en la de Literatura. Faltó presencia de quienes están estudiando el tema en Mendoza o quienes están empezando a escribir”, opinó Dionisio Salas Astorga, uno de los escritores que participó de esta edición.

“Lo destacable es que tenemos un lugar privilegiado en el Le Parc, si no tenés el espacio ideal, no podés tener pretensiones. Podemos competir tranquilamente con Buenos Aires en organización, pero sí estaría bueno que así como se promueve la presencia de los autores nacionales e internacionales, se hiciera lo mismo con los mendocinos”, concluyó el autor de Últimas oraciones.

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