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Patricia Palmer. La gran actriz mendocina presenta el próximo fin de semana el elogiado unipersonal Juana la Loca, en el Quintanilla

“La obra provoca al público”

Oscar Alejandro Trapétrape.oscar@diariouno.net.ar

La entrevista acaba de terminar y nos damos cuenta de que la calidez de Patricia Palmer ha derribado la distancia que existe entre Buenos Aires y Mendoza. Durante el diálogo la sobresaliente actriz mendocina y apasionada cantora no hace otra cosa que crear un clima tan expresivo que nada tiene que ver con una fría comunicación telefónica. “Casi una vez por mes estoy por Mendoza. Necesito estar con mi familia, en mi querida provincia”, dice, como acercándose, la mendocina.

Esta vez la actriz regresa a su tierra natal para presentarse con el unipersonal Juana la Loca, en la sala del teatro Quintanilla el sábado, con doble función. La última vez que pisó tierra mendocina en calidad de artista fue –hace más de 10 años– para mostrar Rudolf,en el marco de una gira nacional producida por el teatro Cervantes de Buenos Aires.

Con este unipersonal escrito por Pepito Cibrán, que narra la historia de una de las mujeres más famosas de la historia, fue elogiada a más no poder por la crítica especializada y su protagonista se alzó el año pasa do con el ACE como mejor actuación, como con tantos otros premios por su desempeño en un papel sumamente complejo. De todos modos, Palmer prefiere hacer gala de su enorme humildad y no duda en elogiar a Cibrián, también director de la obra. “La belleza que tiene el texto escrito por Pepe sobresale todo el tiempo. Está escrito en verso. Según él –por Cibrián– lo escribió en una noche y puede ser cierto, porque no duerme”, suelta Palmer.

“Si bien la obra relata un historia conocida, está atravesada por cuestiones que son actuales; como todas las barbaridades que se cometen en nombre de Dios o la violencia de género. Todo este horror se ve reflejado en la obra, como así también el abuso de poder, que es otra de las cuestiones horrorosas que se padecen en muchas partes del mundo”, describe con absoluta claridad la actriz que a sus 20 años se instaló definitivamente en Capital Federal para seguir con su exitosa carrera actoral.

Palmer prefiere profundizar en lo que ofrece el exitoso unipersonal que la tiene como protagonista. “No es una bajada de línea. Más bien creo que la obra provoca al público desde el pensamiento. Tiene una esencia fuerte que enciende la llama de la reflexión en la gente y creo que allí también reside la gran aceptación que ha tenido esta pieza. En realidad la provocación es la misión del teatro”, explica sumamente concentrada la actriz que también desarrolla su papel en la tira Sres. Papis.

Desde los halagos hacia Cibrián como escritor, la actriz vuelve a hacer foco en fuerte contenido poético que desarrolla Juana la Loca: “Es un texto poéticamente obsceno y eso lleva a que la obra sea bien transgresora. Hay imágenes muy fuertes y eso creo que también atrae al público, es una propuesta distinta si se quiere”.

También reconoce que su regreso a un escenario mendocino también la llena de emoción. “Claro que me llena de orgullo y sobre todo de placer por volver a mi provincia, el lugar donde nací, para mostrar una obra de la que todos hablan. Siempre estoy volviendo a ver a mi familia, a mis hermanos, pero ahora tener la oportunidad de ir a trabajar es algo enormemente bello”, aclara quien fuese la protagonista de la exitosa telenovela de los ’90 Dulce Ana.

Aunque luego de unos segundos vuelve a reconocer que sus papeles que desarrolla, porque son varios en escena, no son nada fáciles. “No es fácil desarrollar a Juana de pequeña, luego, cuando ya es una mujer, y cuando es una anciana. Aparte también desarrollo otros personajes”, resalta.

Durante la charla Palmer hace referencia al público local y dice con soltura: “No lo conozco tanto al público mendocino, pero es un público medido y que sabe apreciar lo que tiene adelante. Eso es realmente maravilloso”.

“También es muy culto. Me refiero a lo culto por el poder que tiene para observar en detalles y saber procesar lo que va recibiendo. Eso le da un marco especial a todo. Lo bueno que ha sucedido en las otras funciones es que el público ha terminado aplaudiendo de pie. Y seguramente los mendocinos reaccionarán de la misma manera”, agrega.

Su faceta docenteDesde 1984 Patricia Palmer se dedica a dar clases de arte dramático.

Por esos años la actriz recién se instalaba en Capital Federal. “Fue fundamental comenzar a dar clases porque eso me dio la posibilidad de poder seguir adelante con mi carrera como artista. Tuve que trabajar mucho para alcanzar lo que he logrado, de todos modos nunca me alejé de la docencia que a mí me ha dado mucho, sobre todo he podido aprender mucho”.

Después de tanto esfuerzo en 1997 Palmer abrió Taller El Ángel, donde sigue desarrollando su faceta docente. “Ese es mi lugar, allí doy clases y comparto mucho tiempo con la gente que asiste. Es una actividad dura la que realizamos de manera diaria, pero muy reconfortante a la vez. Para mí, que soy una persona acostumbrada al trabajo y a los desafíos, la docencia es fundamental en mi vida”, confiesa.

Con el pasar de los minutos Patricia vuelve a hacer referencia a su gran presente que vive con el unipersonal que la trae nuevamente a las tablas mendocinas. “Estamos de gira nacional con Juana la Loca, que ha tenido un éxito rotundo por donde hemos pasado. Por eso no puedo dejar de agradecerle a Pepe Cibrián por haber elegido para que protagonice esta fantástica propuesta. También estoy con otros proyectos para más adelante con el teatro y otras cuestiones que pronto tendrán novedades”, adelanta.

Aunque tampoco deja de lado su labor en la pantalla chica: “Sigo con la tira Sres. Papis que va por Telefé. Y también hay otros proyectos para seguir trabajando en televisión. Obvio que stas proyectos serán para seguir estando en Telefé, un lugar que me ha hecho sentir muy cómoda desde que estoy allí”.

“Ahora pienso en disfrutar a pleno las dos funciones que tenemos en el teatro Quintanilla de la plaza Independencia. Volver a donde nací me pone interminablemente feliz”, cierra diciendo Patricia Palmer, aunque flota en el aire esa senanción de que nunca se fue. 

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