Un sentimiento recurrente ha acompañado el rápido ascenso de Amy Schumer en la industria del espectáculo.“Entro a una sala pensando que quizás encajo ahí”, dice. “Y entonces me recuerdan rápidamente que no. Pero en realidad nadie encaja. Y lo vuelvo a hacer”.
En Trainwreck, una cinta de comedia que escribió y protagoniza y que se estrenó la semana pasada en Estados Unidos, Schumer debuta en el cine. Su llegada a Hollywood, como muchos de los remates de sus chistes, es oportuna. Su voz parece particularmente valiosa para una industria que lucha por la igualdad de género.Es una conversación a la que Schumer ya se ha sumado notablemente en un sketch sobre la caducidad del atractivo sexual de las mujeres en Hollywood en el que Tina Fey y Patricia Arquette celebran el último día de Julia Louis-Dreyfus como una mujer sexy.El preámbulo de Schumer a la superficialidad de Hollywood le ha proporcionado unos 20 minutos de nuevo material, dice la actriz. Los chistes han incluido su expectativa de que una actriz más atractiva, “una Kate” (como Kate Upton o Kate Middleton), sea seleccionada en lugar de ella, y su insistencia en que su experiencia en Los Ángeles indica que nunca será una estrella de cine.“Definitivamente, no”, confirmó en una entrevista reciente. “No lo haré. No me gusta nada de lo que eso conlleva. Es tanto lo que no me gusta que no sé si vuelva a hacerlo”, dice.Sin embargo Trainwreck, dirigida por Judd Apatow, ha recibido excelentes críticas por su crudo humor y su dulce autenticidad.La cinta cambia las convenciones de una comedia romántica: Schumer interpreta a una come-hombres y los hombres (Bill Hader, acompañado por su amigo protector LeBron James) son quienes buscan tener una segunda cita con ella.No fue una inversión consciente, dice, sino su verdadera experiencia. Uno de sus sketches más populares, una versión de 12 hombres en pugna en la que los jurados sopesan si Schumer es lo suficientemente atractiva para la TV, también nació de los comentarios de un bloguero.“Hago lo que puedo para que la gente se sienta bien en su propia piel”, sostiene. “No creo que debamos desechar a toda la gente atractiva. Pero la gente de hecho está bien mirando a más que modelos. De hecho, les gusta”, reflexiona.Ese mensaje subyacente de autoaceptación ha hecho de Schumer una especie de mujer de la comedia que desnuda con franqueza sus ansiedades y vergüenzas ante un público comprensivo.“Una dice: ‘Sí, ¿no es ridículo que haya tenido que pasar por esto?’. Y su risa me dice, ‘Sí, ¡qué horrible!’’’, expresa la humorista.Schumer ha pronunciado conmovedores discursos personales (Digo si soy hermosa. Digo si soy fuerte en los Premios Gloria) y otros comiquísimos en los que no guarda remordimientos.“Para ser completamente honesta, estoy en esto para hablarles a las mujeres en el público”, dice. “Pero he encontrado que los hombres también quieren escuchar. Están interesados, y quieren empoderar a las mujeres en sus vidas. Y las mujeres tienen tanta culpa como los hombres en cuanto a por qué no podemos entendernos los unos a los otros”.Su talento ha atraído no sólo a Apatow sino a Chris Rock (director de su próximo especial para HBO) y a Madonna, a quien servirá como telonera de su concierto en setiembre. En Manhattan, donde vive, es constantemente reconocida por admiradores apasionados. “No me dicen ‘eres la chica cómica’. Me dicen ‘te amo’’’, relata.“Siempre me impresiona la gente que encuentra la manera de hacer este trabajo, que es tan difícil, y pasarla de lo mejor”, dijo Apatow, quien contrató a Schumer tras escucharla en el programa de Howard Stern.Fuente: AP
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Doble rol. Schumer escribió y actuó en la comedia Trainwreck, que se estrenó la semana pasada en Estados Unidos y que protagoniza Tilda Swinton.
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Jugada. Este mes fue tapa de la revista GQ parodiando a Star Wars.
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Irreverente. Nacida en Manhattan en 1981, Schumer hizo de su despreocupada vida personal y errores amorosos una marca personal en el mundo del humor americano.
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Profesión. Schumer estudió Licenciatura en Teatro en la Universidad Towson.