Elena Sapino conoció a Martín Bossi en los ’90, cuando él hizo de extra en un rodaje en el que ella participó como maquilladora. Al conocerlo, le advirtió: “Con la cara que tenés, te vas a cansar de hacer televisión”. Y eso fue exactamente lo que pasó en 2010, cuando Bossi abandonó ShowMatch para hacer teatro.Para su desembarco en la calle Corrientes, Bossi buscó tener a Sapino a su lado, con quien había forjado una estrecha relación en los camarines del programa de Marcelo Tinelli, donde ella lo convertía cada noche en la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Desde entonces, la maquilladora mendocina por adopción (nació en Santa Fe) trabaja con el actor, ayudando a convertirlo en personalidades como Rod Stewart o Tato Bores.Sapino, quien es además madre de la actriz Laura Azcurra, aprovechó el paso de la última creación de Bossi, Big Bang Show, por Mendoza para descansar unos días en el que fue su hogar hasta los 23 años.Escenario la entrevistó para conocer los secretos que se esconden en el detrás de escena de la televisión, el cine y el teatro.–¿Cuándo empezó tu interés por ser maquilladora? –Desde chica. Dibujaba en el piso del patio de mi casa con una tiza a una chica fea y la iba transformando en linda. Siempre tuve mucha habilidad para el dibujo, por suerte en mi familia siempre me estimularon. Tuve la suerte de obtener una beca para asistir a un secundario vinculado a las artes plásticas. Esa beca me la dio la Unión Comercial e Industrial de Mendoza. Además, recuerdo que cuando tenía 10 años hice algo de radioteatro y los fines de semana íbamos a pueblos y lo hacíamos en vivo. Ahí me gustaba espiar a las actrices cuando se maquillaban. Me parecía mágico cómo se convertían.–¿Cuándo llegás a vivir de esto? –Viví un tiempo en España. Allí hice cursos de maquillaje y me perfeccioné en caracterización de imitadores, pero mis inicios fueron maquillando novias y cumpleañeras. Después de un tiempo empecé a trabajar en videoclips, luego en publicidades y de ahí pasé al cine. Durante 16 años trabajé en cine. Incluso participé en una película que se rodó acá, en Mendoza, y se llamó El general y la fiebre, sobre San Martín. La dirigió Jorge Coscia. También trabajé en Matar al abuelito, con Federico Luppi; Una sombra ya pronto serás, con Miguel Ángel Solá; La peste, de Luis Puenzo, y Lola Mora, con Leonor Benedetto. El trabajo se fue sucediendo y pude vivir de esto y educar a mis hijas.–¿A los imitadores cómo llegás? –Empecé con Miguel Ángel Rodríguez en Los Rodríguez junto con un equipo de protesistas, yo era la única maquilladora. A mí me toca hacer la unión entre lo que es falso y lo que es verdadero. Ese equipo lo seguí integrando y trabajamos durante 12 años en ShowMatch. Ellos ahora trabajan en Tu cara me suena.–¿Cómo es trabajar en “ShowMatch”? Una producción famosa por su nivel de exigencia... –Este tipo de trabajo requiere de una personalidad un poco patológica, que tiene que ver con ser obsesivo compulsivo. Somos capaces de olvidarnos del mundo que nos rodea con tal de que nuestro trabajo salga perfecto. Fue excelente porque para una persona exigente no hay nada mejor que otro exigente.–Estando en “ShowMatch”, ¿con qué actores trabajaste de cerca? –Con Freddy Villarreal compartí mucho porque era quien más imitaciones hacía. Él es muy bueno en lo que hace, un tipo muy inteligente y me tocó caracterizarlo cuando hizo a Fernando de la Rúa. Incluso yo estuve la noche en que el ex presidente visitó el estudio y se produjo esa especie de confusión en la que no sabía por dónde salir. Después se dijo que estuvo todo armado, pero no. Yo estuve ahí y doy fe de que fue una confusión de él. Al que maquillé un par de veces fue a Marcelo (Tinelli), cuando aún estaba en Telefé. Siempre que tenía que hacer fotos publicitarias me mandaba a llamar porque tengo experiencia en cine y una técnica más bien HD.–¿Cuánto tiempo demoraba convertir a Freddy en De la Rúa?–La primera vez habremos demorado tres horas. Después, a medida que pasaba el tiempo, tardábamos unas dos horas, pero cuando pasaron unos seis años, te puedo decir que lo hacíamos en 20 minutos (risas). Viajamos mucho, fuimos a Inglaterra y a Brasil con ese personaje.–¿En qué consiste el maquillaje de caracterización? –Te podés valer de dos técnicas: una es a través del maquillaje solo, usando la luz y la sombra para crear otra cara en la cara del actor. La otra es a través de una prótesis, que la gente suele llamar máscara. Si lo comparás con un auto, en el que se hace chapería y pintura, yo hago la pintura, la chapería la hace otra profesional que se dedica a las prótesis. Por ejemplo, con Miguel Del Sel sólo hice maquillaje. Fue en el programa Totalmente, de Canal 9 de Buenos Aires, en el que hacía de La Tota, entre otros personajes. Ahí sólo usábamos luz y sombra.–¿Cuál ha sido el trabajo más demandante que has tenido? –Esto que hacemos con Martín (Bossi) en teatro es muy intenso. El sistema de cambio que hacemos lo inventamos nosotros. Es como cuando los autos de Fórmula 1 entran a boxes. Entrenamos durante tres meses todos los días con un doble de cuerpo. Practicamos qué ponerle primero, con un cronómetro en la mano. Nunca tenemos más de dos minutos para hacer el cambio. Lo bueno es que él sabe muy bien lo que necesita para cada personaje y sabe muy bien qué pedirnos. Martín es un monstruo, no he conocido a nadie como él. Tiene un don, pero también estudia mucho para cada cosa que hace.