El Principito, uno de los relatos más entrañables de la narrativa universal, regresa al cine por segunda vez después de 40 años. La película, que se estrenó ayer en Mendoza, es una versión animada dirigida por Mark Osborne, el mismo responsable de Bob Esponja y Kung Fu Panda, y cuenta con James Franco, Marion Cotillard, Paul Giamatti, Jeff Bridges, Benicio del Toro y Paul Rudd, entre otras estrellas que prestaron sus voces para los personajes creados en 1943 por el autor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry.El filme animado se centra en la amistad entre un viejo y excéntrico aviador (Jeff Bridges en la versión en inglés) y la niña que se muda a la casa de al lado con su muy racional madre (Rachel McAdams).
La mezcla de CGI y stop motion también añade una dimensión a la narrativa visual que no se ha visto antes en una película de animación.El largo viaje para adaptar el clásico trabajo de Saint-Exupéry y convertirlo en una película de animación moderna comenzó hace más de ocho años. Mark Osborne recordó su reacción cuando le ofrecieron dirigir el filme. “Conocía muy bien el libro y por eso mi primer impulso fue decir que no. Creía en ese momento que no había manera de que pudiera hacer una correcta adaptación. Pero lo pensé más y me di cuenta de que el material era demasiado bueno para decirle que no. Era la oportunidad de mi vida poder construir una historia a partir de este punto de partida; los temas del libro son tan ricos y resuenan tanto”. El director agregó ante la prensa que “la oportunidad de proteger el libro con la película era algo que no podía dejar pasar. Cuando sugerí que construyéramos una historia en torno al libro, para protegerlo en lugar de expandirlo, estaba eufórico al ver que ese es el propósito de los herederos y estuvieron de acuerdo conmigo”.Osborne revela que el libro lo afectó profundamente a nivel personal cuando le fue prestado por su esposa años atrás, cuando eran aún novios. Los dos eran estudiantes universitarios en ese momento, tratando de mantener viva su relación a distancia. “El Principito nos unió”, admitió. “He pensado mucho en eso. Y significa mucho para mí y para todos los que han leído el libro, porque realmente te conecta con las relaciones y amistades más importantes de tu vida”.El cineasta dice que se acercó a la película como un enigma a resolver. “La gran pregunta era: ¿cómo se puede hacer una experiencia cinematográfica paralela o igual a la experiencia emocional que implica la lectura del libro?”, confesó. “Mi gran idea era explorar la relación entre la versión del excéntrico aviador y la niña. Sentí que, en última instancia, tendría que ser la historia de la niña aprendiendo a decir adiós a su amigo lo que haría un profundo paralelo con el libro. Parecía la mejor manera de abordar un material tan delicado”, señaló.Una de las cualidades más destacadas de esta producción francesa es que reunió a las estrellas de la animación industrial europea, así como a los veteranos más talentosos de los grandes estudios de animación en Los Ángeles. “Es muy diferente a hacer una película con DreamWorks donde se utiliza todo el talento que tenemos en casa”, explicó Osborne. “En esta oportunidad contratamos a todos de manera externa y establecimos nuestra propia compañía de producción independiente, desarrollando nuestra propia línea de animación basada en lo que necesitábamos”, completó.Como resultado, el viaje para traer El Principito de la página a la pantalla también se benefició de una historia de producción inusual. El proyecto, que se inició con Osborne y su pequeño equipo en Los Ángeles, luego se trasladó a París durante el desarrollo y etapas del storyboard. Para las fases finales de la animación, la producción y la iluminación, el equipo se trasladó a Montreal con el fin de maximizar los beneficios fiscales que ofrecen allí a un proyecto franco-canadiense.Así como El Principito hace su recorrido de las páginas a la pantalla grande, el director Mark Osborne y su equipo tienen la esperanza de que su trabajo de amor introducirá la visión intemporal de Antoine de Saint-Exupéry a toda una nueva generación de amantes de los libros.
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Stop motion. Esta técnica de animación se combina en la película con el estilo CGI, para traer a la vida la clásica y maravillosa historia del Principito.
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¡A volar! La niña redescubre su infancia gracias a su vecino, el viejo aviador.
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En el desierto. El aviador narra su encuentro con el Principito.