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Lágrimas y desconsuelo se vieron en el pre estreno de la última parte de las serie de sangre y amor que enamoró a adolescentes de todo el planeta.

La increíble reacción de las fans mendocinas ante al última entrega de la saga de vampiros "Crepúsculo"

Cientos de que chiquillas de 12 a 17 años lloraban este miércoles en Palamres con tal desconsuelo que llamaron a la atención de la gente que circulaba por el espacio comercial. ¿La razón? Es que la saga Crepúsculo (una suerte de serie cinematográfica de vampiros, sangre y amor) llegó a su fin y no habrá nuevas películas de esta entrega.

Así, abiertamente, sin disimulo, las adolescentes que asistieron el miércoles al pre estreno confesaron que no lloraban por el desenlace de Amanecer parte II (tal el nombre de esta última entrega), sino porque no podrán ver otro capítulo de esta serie que conmovió a chicas de todo el planeta.

“¿Y ahora qué voy a esperar?”, se preguntaba una jovencita de 14 años abrazada a una amiga, en alusión a que luego de meses de aguardar el estreno Amancer parte II, ya no habrá nuevas esperas para la saga protagonizada por Robert Pattinson y Kristen Stewart.La película se estrena este jueves en los cines de Mendoza y todo el país luego de alcanzar un pico de expectativa alimentado por sus fans a través de ansiosas cuentas regresivas en Facebook y Twitter.

En cuanto a la película en sí, los actores vivieron un romance en la vida real que terminó cuando salió a la luz en julio una infidelidad de Stewart, quien mantuvo una esporádica relación sentimental con el director de Blancanieves, Rupert Sanders, filme en el que participó.

Stewart, de 22 años, reconoció su desliz y pidió perdón públicamente a Pattinson, de 26, y parece que volvieron a sintonizar durante las últimas semanas en las que se dejaron ver juntos en Los Ángeles, aunque durante las conferencias de prensa de esta película comparecieron por separado.

“¿Estás contento de que (la saga) se haya terminado?”, le preguntó una periodista al británico Pattinson, quien contestó: “De alguna forma”.

El actor aseguró que el hecho de que las cinco películas se hubieran convertido en una franquicia era “aterrador” porque “te atrapa” y hace que “asuste cambiar”, que a su juicio es “lo peor que puede ocurrir a cualquier que quiera ser artista”.

Pattinson, que interpreta al vampiro Edward, confesó que le gustaría tener en el futuro “más control” sobre su imagen pública.

Stewart, la humana que se convierte en vampiro, Bella, declaró ante la misma pregunta, estar “muy contenta de que la historia esté contada”.

“No te haces a la idea”, manifestó la actriz, quien pareció quitarse un peso de encima debido a la responsabilidad de llevar a buen puerto a su personaje en una saga transformada en un fenómeno de fans.

“Estoy muy emocionada por el hecho de que esté fuera y ya no esté sobre nosotros, pero no quiero sonar como que ya he terminado con esta experiencia. No creo que se vaya a ninguna parte. Es triste, es extraño, pero es lo normal, las cosas tienen que seguir adelante”, aclaró ella.

De cara al futuro, Stewart restó importancia al vínculo formado con sus compañeros de reparto Pattinson y Taylor Lautner, quien hace de hombre lobo y mejor amigo de Bella en la saga, con los que vivió desde el principio el fenómeno de masas Crepúsculo.

“Imagino que está bien no estar sola en eso, pero hay mucha gente que es extremadamente famosa, nosotros compartimos las películas, eso es”, explicó. Lautner fue el único de los tres que habló con efusividad de los lazos establecidos entre ellos a lo largo de los años.

“Esas relaciones son lo más grande que me llevo yo de todo esto. Son algunos de mis mejores amigos ahora y eso no se irá, para nada. No tendremos la excusa de pasar meses juntos pero nuestra amistad seguirá para siempre”, dijo Lautner, quien tenía 15 años cuando empezó la saga.

La Saga Crepúsculo: Amenecer Parte 2 se estrena hoy e incluye ligeras modificaciones en cómo se presenta el desenlace con respecto al libro, aunque su autora, Stephenie Meyer, no considera que las variaciones constituyan un “final alternativo”, como se ha especulado en internet.

“Creo que es algo que queda fuera de ‘pantalla’ en la novela, porque solo vemos lo que Bella ve, y esto fue una forma de hacer visual lo que otros personajes pueden haber visto. Sí que resulta muy sorprendente”, apuntó Meyer.

Para Stewart, los últimos momentos del filme son “locos, muy locos” y recogen la esencia de la saga. “Esto es romántico, ése es su atractivo”, manifestó Stewart, quien aplaudió al director, Bill Condon, por “poner su dedo” en ese aspecto de la historia.

La historia cuenta el momento en que la pareja tiene un bebé y ya Bella se ha convertido en vampiro. La niña que ha parido, sin embargo, es el principal problema para ella: no sólo debe alejarse de la hija para no tentarse por su sed de sangre, sino que al ser una nueva raza híbrida pone en peligro al resto de los vampiros inmortales.

Kristen Stewart indicó que se llevó de los rodajes los anillos que usó su personaje, algo que para ella es “muy importante”, mientras Lautner se lamentó haberse deshecho de la peluca que aborreció durante las filmaciones y ahora le habría gustado tener de recuerdo.

No habrá más capítulos

La escritora de la saga de Crepúsculo, Stephenie Meyer, aseguró que, tras el estreno de Amanecer Parte 2, no existirán más secuelas de la historia, ni en libros, ni en la pantalla grande. Cuatro años después de publicar el final de la saga Twilight (tal su título original), su autora Stephenie Meyer cierra un capítulo en su vida con el estreno de la última adaptación cinematográfica de su trama de vampiros y hombres lobos, Amanecer Parte 2, que debuta hoy en la Argentina un día antes que en los Estados Unidos. El mundo de Crepúsculo, que comenzó en las páginas de un libro homónimo que vio la luz en 2005, ha traspasado fronteras y formatos para convertirse en un fenómeno de masas con una legión de devotos dispuesto a dormir a la intemperie durante días por ver de cerca a las estrellas del universo que admiran.

“Poner fin a algo que ha sido parte de tu vida durante tanto tiempo tiene siempre algo de amargura”,  reconoció Meyer en una entrevista en Los Ángeles. A sus 38 años, esta novelista poco amiga de posar ante las cámaras se debate entre la “tristeza” y la satisfacción de ver completado el trabajo “de una forma muy positiva”, y no esconde su deseo de dejar atrás el ajetreo de una saga que empezó escribiendo en su casa y terminó produciendo en los rodajes.

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