La Historia Oficial fue la primera película argentina premiada con un Oscar. Norma Aleandro, su protagonista, recibió el galardón como mejor actriz en el Festival de Cannes y antes y después se sumaron casi 40 premios en latitudes –y sociedades– tan disímiles como EE UU, Cuba y diversos países de Europa. Pero más allá de los reconocimientos y el éxito de taquilla, el film de Luis Puenzo, que mañana cumple 30 de su estreno, se hizo grande como símbolo del regreso de la democracia a nuestro país. La historia Oficial desafió los límites de lo que hasta hacía pocos meses se permitía imaginar y hacer realidad en una película.La obra más emblemática de Puenzo relata la vida de Alicia (Aleandro), una profesora de historia que junto a su marido Roberto (Héctor Alterio) adopta a una nena llamada Gaby y viven felices mientras se desarrolla el autodenominado Proceso de Reorganización Militar.Con la vuelta de la democracia, Alicia descubrirá que los negocios de su esposo no eran tan cristalinos como pensaba y que el origen de su hija estaba asociado a una oscuridad mayor. La aparición de una Abuela de Plaza de Mayo resultará determinante para que Alicia comience a caminar hacia la verdad.
La historia oficial, un símbolo del regreso de la democracia
