La obra Eran cinco hermanos y ella no era muy santa abrió oficialmente el viernes en el teatro Independencia la edición número 32ª de la Fiesta Nacional del Teatro, que tiene como sede a nuestra provincia, en una ceremonia comenzada de modo informal por la presencia de Ernesto el Flaco Suárez y Gladys Ravalle, dos referentes de la escena local.La Fiesta, que se realiza por segunda vez en Mendoza, es organizada por el Instituto Nacional del Teatro (INT) y auspiciada por la Secretaría de Cultura provincial, el Ministerio de Cultura de la Nación y el Municipio de Godoy Cruz, y seguirá hasta el domingo 28.La inauguración también tuvo su espacio para la crítica de artistas locales hacia la gestión cultural actual. Desde los palcos, los Artistas Trabajadores de Vendimia y de la VAU Varieté de Artistas Unidxs dijeron presente con banderas que rezaban: "Un contrato al basural. Mi derecho es laboral".No hubo discurso de apertura y el público entró en calor rápidamente con la pieza de Miguel Iriarte a cargo de la Comedia Cordobesa, armada por David Picotto sobre la base del cuarteto, esa forma musical que con su ritmo y sus códigos caracteriza a la provincia mediterránea.La obra parte de un transitado melodrama en el que una sufrida madre debe explicar a sus cinco hijos de distintos padres, tres varones y dos mujeres, las razones de esa situación, pero antes la platea se enfrenta a una larga, muy larga, enumeración sobre las conductas de esas personas, que incluye un hijo gay, otro mujeriego y machista, una tartamuda, una frustrada y un sobreprotegido, entre otras características.El problema es que el asunto suena muy viejo al buscar permanentemente el humor, sobre todo en la primera parte, porque además de presenciar un permanente ejercicio del Edipo, el espectador se topa con chistes de dudoso gusto acerca de la homosexualidad, el oportunismo femenino, la religiosidad popular, la moral de las clases humildes y otros tópicos cercanos al radioteatro de los años '50.Aunque para el público la cosa funciona y las carcajadas ante comportamientos y formas de actuación extremas no se hacen esperar y la pegadiza música ofrece oportunidad en varias ocasiones para hacer palmas, un particular ejercicio que cunde en ciertas formas de espectáculo.Previo a esa apertura, 120 kilos de jazz se ofreció al aire libre en la plaza Independencia a un público de todas las edades que desafió la baja temperatura para contar las peripecias amorosas de un individuo al que las mujeres y la música le son esquivos. La obra a cargo de la Comedia Municipal Cristóbal Arnold 2017 tiene mucho de clown y mucho de buena música y en el quinteto de intérpretes, el megalómano Víctor Di Nasso obtiene un fácil lucimiento.
La edición número 32ª se está desarrollando en distintas salas locales. El acto de inauguración fue el viernes, con la Comedia Cordobesa
La Fiesta Nacional del Teatro abrió sin discursos
