La parisina Léa Seydoux era sólo estrella en el cine francés hasta que el mundo vio su versatilidad actoral –y su hermosísimo cuerpo– en La vida de Adele, una apuesta tan arriesgada como definitiva, que hacía todavía más sorprendente su transformación en Bella: inocente, sensual y arrebatadora.Es, de nuevo, Léa Seydoux, la “Bella” del cuento que enamora a “la Bestia” Vincent Cassel, otro ídolo del cine francés adorado también por Hollywood.
La Bella y la Bestia: Léa Seydoux, en un papel a imagen y semejanza
