“No le tengo miedo al acero, el dolor ya no me marca, tengo todo preparado en el portafolios por si hay que huir del pantano... Porque a veces caigo en el vientre de la carbonera y se embriaga la muñeca. Esto que les voy a confesar no se lo he dicho nunca a nadie. Creo que ella lo escondió en el aparador...”. Hay miedo, personajes propios del delirio, y una confesión. Hay alguien en el armario (¿será real?) y una relación entre tres mujeres a punto de estallar.
La ausencia insoportable
Ese es un fragmento de la obra, y ese es el tono y los conflictos que propone Conchudo, la historia del paraguas y el bastón, el drama que se estrena este viernes a las 21.30 en el teatro Independencia (Chile y Espejo, Ciudad).
La puesta, a cargo de Daniel Posada, forma parte del premio Vendimia de Dramaturgia 2011, otorgado a Belén Cherubini, quien también protagoniza la obra (en el papel de hija) junto con Guillermo Troncoso (la madre) y Silvia del Castillo (la abuela).
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La densidad y la potencia del conflicto de esta obra, cuya contundencia excede a la de la polémica que pudo haber despertado su título (ver aparte), el desafío que significó para el puestista por la alta carga poética y a la vez dramática del texto y las razones para elegir a estos actores (entre los cuales Guillermo Troncoso debe hacer el papel de una mujer), son los temas que atraviesa la charla con la autora y actriz, Belén (siglas BCh), y el director Daniel (DP), quienes son pareja y han desarrollado una importante trayectoria en el teatro y la televisión locales.
–¿Qué te llevó, Belén, a ponerte a escribir esta obra y qué representó para el director en su traslado a escena?BCh–La verdad es que yo había escrito ya para el unipersonal Tres porciones de pizza para una misma persona. Pero este caso fue especial. Puedo decir que tardé diez años en escribir esto, porque quien no se dedica a escribir siente que no le está permitido, que no debe meterse en ese terreno. Pero me fui soltando, hasta tal punto que no me di cuenta cómo ni por qué salía lo que iba escribiendo. Creo que salió de las vísceras.
DP –Siempre es un desafío tener a la autora presente cuando estás haciendo la puesta. Sabés que está custodiando los textos, y al mismo tiempo que si al mismo tiempo también es actriz, está pendiente de su parte y de la de los demás.
BCh –Sí, es cierto. Y por suerte yo lo escribí y no tengo que hacer la puesta (risas). En su momento, al escribir, sabía que quería mantener una intriga, que quería que fuera aristotélica en el sentido de que ocurriera en un mismo lugar y en un tiempo determinado, pero también pensé muchas cosas de manera cinematográfica. Y hacerla en el Independencia es difícil.
–¿Y cómo se manejó en esta puesta, ya que la autora y el director trabajaron juntos, la simbología del conflicto, en el que una abuela, una madre y una hija viven una relación en la que molesta una ausencia?BCh –La obra cuenta muchas cosas, pero sobre todo es una obra sobre esa relación entre esas tres mujeres. Todo sucede en un comedor y hay un aparador donde se imagina que hay alguien encerrado...
DP –Sí, son tres mujeres, pero también puede leerse como tres aspectos de una misma persona. Y, además, en el proceso de puesta en escena, aparecieron cinco personajes que no están en la obra, pero que materializan el mundo onírico del personaje de la hija. Son cuatro bailarinas y un varón, que es el personaje masculino que sobrevuela la obra.
–Y, a pesar de que los personajes son tres mujeres, uno de los papeles lo asume un varón...DP –Sí. Y lo decidimos así por tres razones. Primero, porque muchas veces, ante la ausencia del padre, la madre asume ese rol. Segundo, porque yo me pregunté: “¿por qué no?”. Y tercero, porque creo que Troncoso es un gran actor y... el actor con más ovarios en el teatro mendocino (risas).
–¿Cómo definen el estilo de la obra, o al menos, cómo queda en la puesta en escena?BCh –Es difícil decirlo. Lo único que siempre he tenido en claro es que no es un teatro clásico, siempre he pensado en el espectador como alguien que participa de la obra, que siente el peso de la miseria que le estamos mostrando.
DP –Por ahí se puede decir que es tragicómica, pero el estilo es difícil de definir. Yo no tengo una larga trayectoria en la dirección, y me largué a trabajar en esto que fue difícil. Hasta el momento había trabajado el naturalismo, pero creo que aquí hay mucho de “teatro-movimiento”.
BCh –Y volviendo al texto, lo que se puede ver aquí son encierros y angustias que son comunes. Pero yo traté de sacar lo más brutal de esto.
Un título que generó polémica y escozores
Que la obra que se verá en el Independencia tiene un título “incómodo” no hay manera de negarlo. El epíteto, con el que la autora jugó para su obra Conchudo, aprovechando las acepciones del término (“caradura”, pero también “indolente”, “sagaz”), provocó problemas incluso desde el momento en que el jurado decidió que era la mejor obra presentada al Vendimia 2011 en dramaturgia.
“Por lo que sé –cuenta su autora, Belén Cherubini– el jurado se planteó si iba a ser un problema este título, pero decidió que valía la pena darla como ganadora”.
Pero después surgieron otros inconvenientes. Cuenta la actriz que “el Ministerio de Cultura, con Leo Martí como interlocutor, me planteó que el título acarreaba un problema”. Según Cherubini, el planteo que se le hizo fue que los libros editados por Cultura, como los del premio Vendimia, suelen distribuirse en las escuelas, y que al parecer, la DGE no iba a querer distribuir este libro con un título tan procaz.
“Yo mostré mi apertura. Estaba dispuesta a escuchar razones, pero pedí una reunión para que se debatiera el tema la DGE, Cultura y los medios. Pero la reunión no se hizo y lo peor fue que en un momento, la ministra Marizul Ibáñez dijo que yo ya había accedido a cambiar el título. Eso era mentira”.
Otro “malentendido” surgió en la Feria del Libro de Buenos Aires. Allí la obra se anunció en los folletos y carteles como Desde sus ojos, un título que Cherubini había dado como optativo si en algún momento le ofrecían razones valederas para cambiarlo.
“Leo Martí me dijo que tuvo que mandar la información a la Feria y era en el momento en que estábamos viendo la posibilidad de cambiarlo. Pero mandó sin avisar ese título, cuando el que tenía la obra era Conchudo”, relata. En fin, un título que no deja indiferente a nadie.
Conchudo, la historia del paraguas y el bastón
Autora: Belén Cherubini.
Dirección: Daniel Posada.
Con: Guillermo Troncoso, Silvia del Castillo, B. Cherubini y elenco.
Días, hora y lugar: viernes y sábado, el 30, el 1/7, el 5/7 y el 21/7. A las 21.30, en el teatro Independencia.
Entradas: una leche.