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La cantante vuelve al ruedo con su tercer disco, Prism, que sale a la venta mañana. Intentará superar el arrollador éxito de su anterior trabajo. Galería de fotos.

Katy Perry: una diva que sigue rugiendo

En el circo romano del ámbito pop, muchos son los que se prestan a combatir y pocos los que libran un segundo asalto. De vuelta de su viaje por Suecia para un tercer embate, Katy Perry se presenta como la tigresa de la arena con un potente rugido, Prism, que sale a la venta mañana en todo el mundo.

La singular diva estadounidense acaba de liberar en su web oficial el audio completo de su tercer disco de estudio (el cuarto, si se tiene en cuenta el que publicó en 2001 bajo su nombre real, Kate Hudson), y de su escucha se derivan tan buenas premisas como de su primer single, Roar (que significa rugido, en inglés). La canción marcó su octavo tema en llegar al número uno en la lista Billboard.

Y es que su cuenta previa de victorias es sólida con solo dos álbumes, One of the boys y Teenage dream, el cual le proporcionó hasta cinco números uno en la lista de sencillos de Estados Unidos, hazaña que previamente solo había logrado el álbum Bad de Michael Jackson.

Aunque Perry quemara las pelucas de colores y se desembarazaba de su imagen de “pin-up” en los videos de calentamiento previos al lanzamiento de este disco, este trabajo tampoco se separa mucho delas pautas básicas que la llevaron al éxito. En todo caso, quizás hay una pizca menos de su acostumbrado humor autoparódico, como se aprecia en la insípida portada.

El título de Prism proviene de la idea de proyectar en estas canciones todas sus facetas como artista, objetivo conseguido, pues en los trece cortes (dieciséis en la versión “deluxe”) se halla de vuelta a la cantante gamberra, a la emotiva, a la optimista, a la urbana y al icono gay.

La principal novedad reside en que, seducida por la música de la sueca Robyn, la intérprete de I kissed a girl volvió a los brazos de la consabida y omnipresente plétora de productores de ese país europeo formada por Klas Ahlund, Dr. Luke y Max Martín, artífices de Teenage dream y tantos otros álbumes pop exitosos.

El toque de estos creadores masivos de hits radiales es especialmente evidente en canciones como Walking on air en el que practican un guiño irónico al sonido “eurodance” que en la década de los `90 popularizaran grupos como 2Unlimited a Snap!.

El álbum abre con el selvático y vitalista Roar, que se dio a conocer en medio de una polémica por supuesto plagio con el tema Brave de su contemporánea Sara Bareilles, quien, lejos de avivar el fuego, restó importancia al parecido y se confirmó con el aluvión de ventas que esto le generó a su propio sencillo.

Le siguen el épico Legendary lovers, con su envoltura marcial con toques de música “bhangra”, y el track Birthday, un potencial sencillo de promoción con una melodía fresca y optimista, aupada por vientos detrompeta y cierto sabor a los temas más lúdicos de Mariah Carey.

Algo tiene aquí con la diva que canta Hero, porque la menciona como ícono en las letras del divertido y también retrospectivo This is how we do, un R&B travieso con a r reglos ochenteros de “scratch”.

Dark horse, que es el nuevo corte de difusión, conecta con la tendencia más urbana y “hip-hop” que la cantante abrió en su anterior disco con el tema E.T., aunque esta vez suene menos contagioso.

Más suerte correrá Unconditionally, la balada de Prism por antonomasia, un tema de alta descarga emocional con sabor eurovisivo.

A partir de International smile, que sigue las huellas de Hot n’ cold y Last friday night, Perry se mete en una deriva sentimentaloide que baja la nota global del disco obtenida en el primer tramo.

Ni la suave Double rainbow, escrito por la australiana Sia, ni los medios tiempos Ghost o Love me, o ese arranque calcado de Robyn en This moment excitan especialmente los oídos. De la versión “deluxe” sólo cabe destacar por lo anecdótico el atmosférico Spirituals, coescrito junto a su actual novio, John Mayer.

“Me he hecho con el ojo del tigre, una luchadora, bailando alrededor del fuego, porque soy una campeona y vas a oírme rugir”, canta en Roar, proclamando que ha pasado de gata a leona. Probablemente, el  rugido no llegue tan lejos como en Teenage dream - que hasta el momento ha vendido más de 5 millones de copias en todo el mundo- pero Prism es un disco de pop sólido en el que se perciben las ganas de dar batalla y que dejará a la artista con energías de sobra para un cuarto asalto.

Fuente: Efe.

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Preparada. Perry sorprendió en 2012 al lograr más hits que Adele y Lady Gaga.
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