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Julio Chávez: “Compuse a un ángel vengador”

Luego de una trayectoria única en el teatro culto, no comercial y en cine, sigue escalando en la televisión abierta. De la mano de Pol-ka y El Trece, Chávez comenzó en 2009 con Tratame bien, siguió con El puntero y Farsantes en 2013 -todos éxitos por calidad y cantidad de audiencia- y ahora llega con Signos, una miniserie de 16 capítulos que se por la pantalla de El Siete de . El actor en actividad que tal vez más premios relevantes acumuló en su vida, ahora será Antonio, un buen hombre que en determinados momentos traspone el umbral de la locura y mata. En esta larga entrevista exclusiva en Buenos Aires, Julio Chávez acepta que le tomó afecto al trabajo en televisión, pero que "sería soberbio pensar que el afecto puede producir trabajo". La serie, una impecable realización (asociados El Trece, Pol-ka y Turner, que también se emitirá por canal TNT, al día posterior de cada capítulo, en el horario de las 22) va por el lado policial, del suspenso, donde no faltan los crímenes ni la sangre explícita. Con amabilidad y precisión, Julio piensa antes de contestar: "No es la temática que más me seduce, pero a la vez no hay ningún motivo para decir: 'Quisiera alejarme de este trabajo'. Me siento muy cómodo con un equipo excepcional, lleno de talento, del que aprendí muchas cosas". Para el también artista plástico de 59 años (a principios de este año expuso sus cuadros en Mendoza), Signos viene a contar un cuento, sólo eso. Con todos los recursos y tecnología que implica la televisión actual. Pero su aporte será "mantener la continuidad del vínculo con los espectadores", dijo Chávez, en alusión a la ficción que contará con un elenco integrado por Claudia Fontán, Alberto Ajaka, Roberto Carnaghi, Leonor Manso, Luciano Cáceres y Luis Luque, entre otros, y dirección de Daniel Barone.-¿Cómo es tu personaje? -Cuando se construye un personaje, hay elementos que aparecen en la composición y otras cosas que son inevitables. Mi personaje es un médico de pueblo, un hombre de mi edad, formal, cariñoso, correcto. No me interesaba componer a un asesino que esté feliz por matar. Se trata de un ser humano que, hasta el instante antes de matar, se podría decir que tiene razón. Y luego, la locura. La pregunta es ¿cuándo un hombre se transforma en un monstruo asesino, en qué momento? No lo sabemos.-¿Domina una atmósfera trágica? -Será un programa de divertimento y también, una tragedia. Se trata de un hombre que cree que sabe y, sin embargo, en su propio hacer pone su identidad en juego. Cree que hará justicia y lo que hace es desplegar algo de su historia que cree conocer, y, no obstante, conoce poco. Eso me parece conmovedor, porque la vida real está plagada de casos de ese tipo. Mi trabajo en Signos invita a pensar que nadie está librado de cometer un acto de locura en nombre de la justicia. Chávez explicó de su personaje, Antonio, que se va acercando a una verdad que desconoce y que, a diferencia de la novela Crimen y castigo, aquí no hay una verdad que se quiere ocultar. "Acá hay una verdad que se va develando", dijo. Al cabo, si se trata de buscar analogías, para Chávez, Signos está cercano a la figura del "ángel vengador, alguien que presume que puede eliminar de la Tierra aquello que cree le hace mal a la Tierra".-"Signos" es una historia policial con base en la astrología. ¿Cómo está relacionado? -La astrología forma parte de la estructura, aunque no es un programa sobre astrología. El tema está correctamente abordado, nadie podrá decir que no es así; sí podrán imputarle a Signos que hace un abordaje parcial de la cuestión astrológica y es natural en televisión. La televisión es siempre un recorte.-¿Qué se puede decir de las audiencias ya acostumbradas al crimen real, al recibir una ficción en la que también domina el crimen? -No creo que hagamos una especulación para aprovechar el hecho del tratamiento policial de temas reales. Ahora, si de pronto aparece en la vida real un tipo que mata y empieza a poner en las paredes de los barrios de Buenos Aires "jodete, ariano", "te moriste, pisciano"... bueno, podría pasar que nos caguen el programa (risas). En ese caso, le pediría a las autoridades que urgentemente capturen a ese asesino (risas).-Teatro, cine y TV en horario central. ¿Cómo fluyen los distintos espacios artísticos? -Me siento agraciado de arribar a los 59 años a un oficio que me ha costado adquirir. Nunca fue un oficio para un espacio determinado. Que mis principios y mi ideología de trabajo hayan podido prestar servicio a este proyecto para mí es un enorme triunfo. Uno hace apuestas en la vida.-¿Creés que un proyecto como "Signos" pone en juego la cuestión del volumen de audiencia? -Si la gente apuesta, será doblemente grato. Pero lo principal es hacer bien mi trabajo, como suelo decir, hacer buenas milanesas. Si luego tengo muchos comensales, mucho mejor. Pero el principio que no se negocia es hacer buenas milanesas. Si Signos mide 17 puntos, será espectacular, pero si mide 7 puntos, yo sabré que mis milanesas fueron bien hechas de todos modos. Y estaré contento igual.-¿La intervención de una multinacional (Turner) condiciona el proceso creativo? -Es una producción entre El Trece, Pol-ka y Turner, donde se trabaja sin condicionamientos. Sin embargo, en cualquier producción es difícil asegurar que el director tenga todo el poder de decisión. Las producciones inciden sobre la realización del producto. Por eso, lo razonable es comprender que el director de este y de otros proyectos tienen a su cargo la parte creativa sin dejar de estar atravesados por la industria y sus intereses.-Ya tenés manejado el tema de las obligaciones del prime time... -Cuando hice Farsantes hubo gente que me dijo: "¿Te parece, Julio, perder todo lo que hiciste?". Pero yo nunca lo comprendí de esa manera. Hago un esfuerzo como cualquiera para no cometer un exceso de soberbia. Y retener lo que uno tiene, para siempre, es soberbia. Hay que aprender a soltar y aventurarse a las contingencias del tiempo. Con ese mismo personaje (un abogado homosexual), una señora se me acercó y me dijo: "No estoy de acuerdo con el tema de la novela, pero no puedo no reconocer la ternura del personaje". Ahí sentí que en esa comprensión habíamos conseguido algo más valioso que el mero gusto por una historia. Un actor de principios, con derecho a perder Con sutileza y talento discursivo, Julio Chávez fue más allá de la mera caracterización actoral de Signos: "Si te aferrás al personaje más conocido, al que hiciste siempre y te ha ido bien, tampoco es seguro de que el público no te abandone". "Prefiero no participar de esas 'negociaciones', del tipo 'me quedo en determinado lugar así consigo que no me abandonen'", abundó en una sala del hotel Four Seasons porteño. "Mi vida no transcurre en un coche blindado, estoy viviendo y que pase lo que tenga que pasar. No me puedo asegurar todo. Soy una persona de principios fuertes, pero me gusta la fortaleza que se puede adquirir aprendiendo a sobrevolar otras situaciones", dijo el actor, que ya cuenta con no menos de 30 premios y nominaciones en casi 40 años de trayectoria. Respecto al tema del éxito y del fracaso, consideró: "Descubrí que todos tenemos un derecho, el derecho a perder. Tengo derecho a probar algo distinto y de pronto perder espectadores. ¿Voy a estar contento? Desde ya que no. Sin embargo, voy a decir que trabajé con mis principios y eso estará muy bien de todos modos". Fuente: La Capital de Rosario

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Antonio. Es el personaje de Chávez, un médico de pueblo que no es quien parece.
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Elenco. Julio trabaja con Claudia Fontán (hace de su hermana policía) y Alberto Ajaka (el fiscal).
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