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Jordi Soler devela cómo nació la historia de un heredero impostor

MEXICO (AP) — Estando de vacaciones con su familia en los Pirineos, el escritor mexicano Jordi Soler descubrió una placa en el pueblito catalán de Toloriu que daba constancia de la muerte de la princesa Xipaguazin, hija del emperador Moctezuma II y esposa del barón español Juan de Grau.El pueblo es tan pequeño que ni siquiera es considerado turístico, pero la placa lo cautivó.

"En cuanto vi esto me pareció que en esa placa estaba escondida una novela y me puse a investigar sobre el tema y llegué hasta el último heredero de esta hija del emperador", dijo Soler en una entrevista reciente con The Associated Press.El heredero original se hizo llamar Guillermo de Grau Moctezuma (al nacer era Grau Martínez), pero Soler prefirió usar el nombre de Federico "para poderle inventar cosas" a "Ese príncipe que fui" (Alfaguara, 2015), del mismo modo en que De Grau Moctezuma se las inventó al crear la Soberana e Imperial Orden de la Corona Azteca, con la que repartía condecoraciones a cambio de módicos pagos que recibía de la aristocracia española del franquismo.
Soler reconoció aquellos aspectos que le encantan de los mentirosos crónicos como De Grau Moctezuma."Creo que por una parte dan una gran envidia porque son capaces de montar una historia alrededor de ellos mismos que tiene éxito por algún tiempo", dijo el autor radicado en España. "Mientras funciona, esta impostura constituye una actividad admirable, hay que estar haciendo mucho teatro y mantenerlo. Yo tengo debilidad por este tipo de personajes, soy bastante cervantino".La novela aborda el tema de la realeza y la validez de estos títulos en un momento en el que la monarquía española se ve sacudida por los delitos fiscales que se le imputan a la infanta Cristina y tras la abdicación del rey Juan Carlos."El narrador propone que el primer rey es un listo que dijo 'yo soy el rey de todos ustedes' y el pueblo se lo creyó, y a partir de ese hecho arbitrario se articulan las monarquías europeas", dijo Soler. "Yo nací en México y tengo una mirada crítica y bastante escéptica sobre las monarquías en general".El interés de Franco por congraciarse con la nobleza era mayor. Soler explica que se debía a la manera en la que llegó al poder: "Era un militar, un soldado que se sentó en la silla del presidente y eso queda feo, es muy violento, es estéticamente horrible".Y para "hermosear" esta realidad, Soler dice que aprovechaba de "los nexos que él se inventó con la aristocracia. Era todo muy ridículo, parece una ópera. De hecho mi novela está dividida en movimientos operísticos por eso".A la vez México había cortado sus relaciones diplomáticas con España, incluso ayudó a los republicanos para que se exiliaran, algo que se le olvida a muchos mexicanos."A mí no, porque soy hijo de esa historia", acota Soler, cuya familia se exilió en el estado de Veracruz. Así fue como entró al juego De Grau Moctezuma, a quien Franco vio como un vínculo con el país."Le pareció que sería un gran embajador y pensó con mucha ingenuidad que a partir de este noble que venía de Moctezuma podría tener influencia en México", apunto el también autor de "Nueve Aquitania" y "Restos humanos".Pero el noble azteca de Franco hablaba con acento español (en la novela se adiestra en el mexicano viendo "Pepe El Toro") y no tomó en cuenta que en México había miles de descendientes del emperador, que de entrada tuvo 19 hijos con diferentes mujeres.En un despliegue de intertextualidad, Soler cita un reportaje suyo de publicado en el diario El País en 2008 sobre toda la historia del heredero y sus raíces."Ya los expertos lo clasificarán como quieran, pero a mí me parecía gracioso porque además el narrador se mete con el periodista, que soy yo, y dice que es un irresponsable porque no hizo su trabajo bien, no investigó a fondo, era un chiste".Siguiendo una constante de sus novelas, Soler sitúa a De Grau Moctezuma en Veracruz en sus últimos años, cuando su embuste ha sido descubierto."Me empeño en llegar a Veracruz", dijo. "Es una escenografía en la que me siento muy cómodo escribiendo, la conozco perfectamente, nací ahí y me divierte mucho escribir cosas que pasan en Veracruz"."Ese príncipe que fui" es la décima novela de Soler, cuyo camino comenzó con "Bocafloja", publicada en 1994."Entonces era un joven de veintitantos años, ahora soy un señor de 50 y tantos, hay una manera muy distinta de concebir no sólo las novelas sino la vida en general", dijo. "Me he ido convirtiendo en un profesional de las novelas, tengo un horario, procuro no desvelarme, despierto muy temprano, estoy encerrado todo el día, no tengo vida social... he aprendido que sin eso difícilmente logras trascender en el mudo de las novelas".

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