Además de una de las grandes estrellas del Hollywood actual, Jennifer Lawrence es también una actriz de costumbres. Por eso sigue una rutina, y repite con directores con los que ya había trabajado.Comenzó su idilio con David O. Russell en «El lado bueno de las cosas», y como el mensaje de la película, su relación se consolidó a partir de entonces. Volvió a sus órdenes en «La gran estafa americana», y obtuvo su segunda nominación al Oscar. Este año volverá a colaborar con O. Russell en lo que se ha erigido como una de las relaciones más fructíferas del último año. Se ha convertido ya en su actriz fetiche, como en su día Robert de Niro (otro de los habituales en los set del director) lo fuera de Martin Scorsese. Y, ahora, volverá a repetir con él en “Joy” que ya suena para la próxima edición de los Oscar.
Jennifer Lawrence, un fetiche para sus directores
