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“Jamás me imaginé ser un actor reconocido”

Por Gabriel Sotelo

uno_escenario@diariouno.net.ar

En marzo pasado cumplió 40 años viviendo en Argentina. Con una trayectoria que lo cataloga como uno de los chilenos que mejor carrera actoral ha hecho en nuestro país, Patricio Contreras llegó a Mendoza a recibir un homenaje. 

Además, Patito, como le decía su padre, brindaba una charla sobre la actuación en el teatro y en el cine. Estos dos encuentros que lo hicieron recalar en Mendoza son organizados por Mirada Oeste. La séptima edición del festival de cine se da el lujo de homenajear al chileno por nacimiento pero argentino por adopción en la Honorable Cámara de Diputados de Godoy Cruz.
Contreras es de esos actores multifacéticos que ha creado una carrera que lo ha llevado por todos los frentes posibles para un actor. Es decir, subir a escena en salas pequeñas (Centro Cultural de la Cooperación), en teatros oficiales (Cervantes) o darse el lujo de verse iluminado en las carteleras de calle Corrientes. También ha tenido el placer de rodar infinidad de películas y protagonizar recordadas novelas y series televisivas.El actor reconocido por interpretar a Ramón Salazar Rojas en la popular telenovela Buscavidas, ha formado parte de 42 películas y este año participará en tres filmes más. Además, ha sido partícipe en 30 obras de teatro, tres de ellas como director y en 13 tiras y series de la pantalla chica.Tras su arribo a Mendoza, Contreras visitó UNO Medios y dialogó con Diario UNO. Con una sentida emoción por ser homenajeado, el actor de 67 años recordó sus primeros pasos en la actuación. Además, con su tradicional acento chileno recordó a su país de origen y se expresó sobre la política y la sociedad actual, tanto de Chile como de Argentina.–¿Qué sensaciones te trae recibir un homenaje a la trayectoria?–Es una sorpresa muy grande y muy linda. Es algo muy grato y me da la medida del tiempo y del recorrido que he hecho. Son homenajes a la trayectoria que a uno le parecen prematuros pero hay que asumir los años que tenemos en esto (risas). Es lindo saber que tanto trabajo es reconocido.–En tus comienzos tu padre no quería que te dediques a esto y ahora recibís este reconocimiento...–Claro, a mi hermano mayor le decía: “¿De qué va a vivir el Patito?”. Eso nunca me lo dijo a mí, pero me sugería que me dedique a algo relacionado al dibujo. A mí siempre me gustó mucho dibujar, entonces él quería que me dedique al diseño de algo. Yo lo escuché pero seguí haciendo mis talleres literarios y de actuación. Jamás me imaginé llegar a esta trayectoria. Jamás, ni en la fantasía más delirante me imaginé ser un actor reconocido y mucho menos pensar eso fuera de Chile. –¿Si no hubieras sido actor, hubieras sido dibujante?–He hecho muchas cosas. Tuve conmigo una guitarra, intenté cantar. Eso fue en la época del neofolclore, en los 60. Allá en Chile recibíamos mucha música de Argentina, Los Chalchaleros, Los Tucu Tucu, entonces todos estudiábamos guitarra. Pero se ve que no tenía dedos para eso (risas). También me gustaba mucho jugar con arcilla o hacer tallados en madera. Algo así hubiera hecho, algo relacionado con las artes plásticas. Pero por suerte, a los 15 años decidí dedicarme a la actuación.–¿Qué fue lo que te llevó a decidirte por la actuación?–Fue cuando vi una obra de teatro y también gracias al actor italiano Vittorio Gassman. Él fue mi abuelo artístico. Viendo una de sus películas decidí ser actor y tuve la oportunidad de decírselo personalmente. Fue muy simpático porque me reconoció que es culpable de varios “actoricidios” (risas). Es uno de los actores más exuberantes que he visto, sin ningún pudor al histrionismo, a la belleza de jugar y de mostrar los trucos de la actuación. De la otra vereda me gusta Anthony Hopkins, lo admiro mucho, pero es un minimalista de la actuación. A Gassman se le escapa el teatro por los poros, esa capacidad de jugar me sedujo de él y a partir de él decidí seguir con esto.–¿Cúal es el trabajo que creés que te ha consagrado como actor?–Son muchos, como dicen todos, cada trabajo es un hijo. Pero, en la televisión, lo que más me marcó fue Buscavidas. Me marcó porque aparte de haber interpretado y haberme hecho conocido con ese personaje fue para mí una satisfacción enorme porque era un personaje de nacionalidad chilena. Haberlo logrado con mi historia ha sido mucho más maravilloso.–Ahora has vuelto a representar algo de Chile con la obra Patricio Contreras dice Nicanor Parra...–Es una de las satisfacciones más lindas. Ha sido muy bello hacer ese espectáculo justo cuando cumplí 40 años en la Argentina. He tenido una celebración de la mano de un poeta que es el ancla más fuerte que tengo con Chile, el lenguaje y eso esencial que transmiten los poetas.–Tuviste una experiencia bastante extraña con un niño que gritaba en medio de la función...–Sí. Lo primero que pensé fue indignación por dejar entrar a un niño tan chico a la sala. Yo relato poemas de memoria que son muy largos y complejos, entonces necesito mucha concentración. Cuando me distraigo por un celular o alguien que busca un caramelo, lo único que pienso es que lo encuentre rápido (risas). Bueno, la historia es que de repente escucho a este niño que se ríe de la nada, yo dije para mí mismo: “cagamos ahora derrapo o me pongo de malhumor”. Se me ocurrieron muchas situaciones incómodas que hacen que te salgas del clima. No hice nada y seguí con lo mío. La verdad es que me olvidé del chico hasta que lo escuché reírse de nuevo. Pero se reía en los momentos justos en que daba el texto para reírse. Cuando terminó la obra hablé con el director y pensamos que tal vez le cambiamos la vida a ese nene que entendió esta obra con tan solo ocho años.–Eso lo pensaste por la forma en que el director Claudio Tolcachir se decidió por esta profesión...–Claro, hay que aclararlo. Claudio decidió estudiar y dedicarse a esto cuando me vio trabajar en la obra Muerte accidental de un anarquista. Entonces, él empezó un camino que lo ha traído hasta acá y lo llevó a dirigirme a mí. Son las cosas bellas que tiene esta profesión...–Tu hija Paloma también es actriz, ¿cómo sentís eso como padre y actor a la vez?–Paloma no tenía escapatoria con su madre (la actriz Leonor Manso) y conmigo. Lo mejor que le puede ocurrir a una persona es dedicarse al teatro. La gente que tiene vocación y pasión yo le recomiendo que lo haga. Es el oficio más bello que una persona pueda ejercer. Estoy muy feliz de mi hija actriz, porque tiene una gran presencia y mucha inteligencia en la profesión. Por suerte, ha comenzado a realizar una muy linda carrera.–¿Cómo ves a la juventud actual a la diferencia de la de tu época?–El mundo que yo viví fue una de las pocas veces en que el mundo era joven. Era la etapa de los hippies, se escuchaba The Beatles, el lío de mayo del ’68, las universidades del mundo estaban convulsionadas, había triunfado la revolución cubana. Todas esas cosas traían inspiración a los artistas y a todos para interesarse en política. El socialismo se veía como algo al alcance de la mano, algo real. El mundo era joven, entonces nos sentíamos dueños de ello. Daniel Cohn-Bendit, uno de los líderes de mayo del ’68, siempre decía que la diferencia que encontraba era que los jóvenes de los ’70 queríamos cambiar el mundo y los de los ’90 querían entrar en el mundo. Ahora sucede eso, las primeras víctimas son los jóvenes, es a los que mandan a las guerras y son los que reciben los castigos en las protestas.–¿Tu opinión incluye a la juventud chilena y argentina?–En Chile los jóvenes están muy bien, hay muchas protestas estudiantiles porque comprenden que hay que cambiar la sociedad tan conservadora y atrasada que es la chilena. Sigue siendo una sociedad clasista, conservadora, discriminadora y los jóvenes estudiantes han descubierto que esta matriz educacional está destinada a perpetuar en la sociedad. Entonces, los jóvenes están luchando para cambiar eso y modificar el país. En tanto, los jóvenes argentinos están a full con la militancia y el interés en la política. Es uno de los pocos países mundiales en donde los jóvenes están siendo militantes. No solamente La Cámpora, sino también los jóvenes del Pro o los radicales. Que los jóvenes estén muy interesados en la política es muy bienvenido. 

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Reflexivo. Contreras habló de la juventud en la política y de sus inicios actorales.
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