Por Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar
Guionista y director de la cinta del 2014, este artista de 39 años desató un vendaval con Relatos salvajes, como ya lo había logrado con Los Simuladores. Historias de gente común al filo de la locura
"Filmo para un tipo inteligente al que le encanta ver una buena película"

Hace un año, esta era una vereda desolada. A las diez y media de la noche los únicos que pasaban por aquí eran alguna parejita de enamorados que buscaban el refugio de la plaza, un angustiado jugador que había perdido sus últimos pesos en el casino, dos policías de rondín. No muchos más. Pero esta noche, las últimas noches de los últimos días, en la vereda se forman largas colas. Todos tienen una misma mirada, expectante. Vienen al recuperado cine Cervantes de San Martín a ver el nuevo fenómeno del cine argentino. La taquillera Relatos salvajes, de Damián Szifron. Es viernes, esta es la segunda semana y la gente llena la sala en cada función, lo mismo que en cada cine del país.Mientras, Szifron está en Estados Unidos, invitado en algún festival, y después irá al de Toronto. Ya estuvo en Cannes, donde los espectadores aplaudieron su película 10 minutos.
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En la butacaLa calidad del sonido es perfecta, raro para una película nacional. Si no fuera así, todo sería complicado, porque la sala se llena de exclamaciones, de murmullos y de comentarios espontáneos desde el comienzo de la cinta porque Szifron es simple y no necesita introducciones.
Seis historias cortas. Seis cuentos. La principal virtud de Szifron es su capacidad de contar. De mezclar el drama y el absurdo, la conmoción y lo grotesco, lo dramático y lo cómico. La capacidad de contar historias comunes a todos y que, a la vez, conducen a algo que irremediablemente merece ser contado.No inventó para el cine algo distinto de lo que hizo para televisión. Es un formato igual a Los Simuladores. Historias con principio y fin, independientes entre sí y solo atadas por el hilo de la locura momentánea generada en un momento que se escapa de lo supuestamente normal y cotidiano.Damián le dedicó la película a su padre, Bernardo. Y no fue porque sí. Bernardo falleció hace un año. Era amante del cine y hubiera disfrutado de la película. “Pienso en mí como espectador y en mi viejo como espectador. Escribo y filmo para un tipo inteligente, al que no conozco pero considero un par y a quien imagino que, como a mí antes de ser director, le encanta ver una buena película”, dijo el cineasta hace poco.Esa idea es la que seguramente sedujo a Pedro y Javier Almodóvar para que produjeran Relatos salvajes.Disimuladamente Szifron baja línea. Juega con la idea del opresor y el oprimido. Del poderoso y el vulnerable. Y de la reacción del supuestamente débil.“¿Sabés qué sos? Sos un negro resentido, ¡forro!”. La frase es del personaje de Leonardo Sbaraglia, en una de las seis historias. La dice mientras conduce su auto importado por una ruta desolada y se le atraviesa un destartalado Peugeot 504, que lleva, cargadas en el techo, las herramientas de un albañil, el personaje de Walter Donado. El desenlace será violento, como el de las otras cinco historias. Relatos... es una película violenta y absurda, como la vida.Los albañilesCon el éxito ya sobre sus espaldas, Szifron fue paseado por los medios. Y hasta en la mesa de Mirtha Legrand estuvo. Y, tal vez, sin buscarlo, habló de ese albañil del Peugeot o de otros cualquiera.
En una charla sobre inseguridad, Szifron dijo lo que pensaba: “La inseguridad es fruto de la desigualdad, que trae directamente aparejada a la violencia. Si yo hubiera nacido muy pobre, si no hubiera tenido las necesidades básicas cubiertas, si viviera en condiciones infrahumanas, hubiera sido delincuente y no albañil”, refiriéndose a la impotencia del trabajador por recibir un pago insuficiente. Después argumentó que “la violencia ya está engendrada. Vivimos en un sistema global que necesita de gente pobre, que trabaje por salarios bajos. El capitalismo se basa en la desigualdad. El sistema necesita de gente criada para producir y de gente criada para consumir. Este sistema no se sostiene sin pobres. También es delincuencia la desigualdad”. Y despreció cualquier éxito individual como el suyo, de 10 minutos de aplausos en Cannes.Los dichos de Szifron fueron mutilados y eso generó una gran polémica, y hasta una denuncia del PRO ante el justicia federal por incitación a la violencia.Porque lo que dice Szifron, lo que cuenta, es demasiado simple, demasiado contundente. No tiene firuletes. Como Eva tomando la teta."Te envuelve" (Hugo Zapata, crítico de cine de nacionalidad argentina) “Relatos salvajes es esa clase de propuestas que a uno le gustaría encontrar con más frecuencia en el cine nacional. Es una película que te envuelve de principio a fin con sus conflictos sin la necesidad de tener que mirar el reloj cada 15 minutos esperando que termine. Szifron se tomó su tiempo para volver a la cartelera con un nuevo proyecto, pero la espera valió la pena. Presenta una muy buena antología de suspenso que trae al recuerdo la vieja serie de televisión de Hitchcock y ni hablar de los cuentos macabros de Roald Dahl. Son historias independientes que tienen como punto en común la liberación de la violencia contenida. Los protagonistas estallan por un hecho particular y eso los lleva a tomar decisiones extremas que los terminan por involucrar en una odisea. El director no se propuso brindar un estudio psicológico de la naturaleza de la violencia sino divertirse con estos personajes que generan una empatía con el espectador pese las cosas terribles que hacen”.
Más y menos (Sir Chandler, crítico de cine, argentino @SirChandler) “Relatos salvajes tiene una gran contra: seguramente antes de verla muchas personas te hablarán maravillas de la misma. Entonces la primera recomendación es que te olvides de todo lo que te dijeron. Que te sientes, que te concentres, y que empieces a disfrutar de estos seis cuentos que forman los relatos salvajes mencionados".
"Son seis historias independientes entre sí, pero en todos los casos con momentos de locura de uno o varios personajes. En todos los cuentos hay actuaciones brillantes".
"La gran ventaja de que son seis cuentos es que al fin y al cabo son seis finales distintos, y si te gustó uno más que el otro de cualquier manera suma para el resultado final de manera positiva”.