Fernando Jereb ya pintó casas de corcho, pintó el vino, pintó paisajes desérticos y pintó la figura humana. Ahora, hace más de dos años está abocado a pintar la naturaleza humana en la forma de animales. Según sus propias palabras, se trata de una evolución basada en metáforas que él convierte en realidad cuando toma su pincel y lo apoya sobre el lienzo.
Estas nuevas creaciones, realizadas en formatos pequeños, se podrán ver desde hoy y durante todo el verano en Casa El Enemigo, el emprendimiento gastronómico que el enólogo Alejandro Vigil tiene en Chachingo (Maipú).
La exhibición se llama Enemigos de verano y también incluye obras del escultor local Miguel Gandolfo.
Sobre qué motivó esta nueva serie de creaciones, el pintor de 46 años revela a Escenario que se trató de una evolución que surgió de manera muy orgánica: "Hace unos dos años que estoy haciendo figuras humanas que se han convertido en animales. Es decir que ahora los protagonistas son aves, lobos o peces, pero algo de humanidad siguen teniendo. Es como si el hombre tuviera algún tipo de influencia sobre ellos".
Jereb está abocado de lleno a la pintura en todas sus formas expresivas, de lo artístico a lo decorativo y funcional, desde el año 1990. En estos 26 años de trabajo, ha realizado murales, intervenciones y protagonizado muestras en Mendoza y el resto del país.
"Estas creaciones han surgido de forma espontánea. Por más que yo esté preparándome para una muestra y sepa cuándo es la fecha límite para terminar los cuadros, siempre pinto hasta el último minuto. Es más, los nombres de las obras los pongo el día antes del montaje", cuenta Jereb desde su taller.
La paleta de colores que utiliza en esta etapa de su carrera incluye colores contrastantes y una predilección por el rojo, el naranja y el turquesa. Los colores intensos son protagonistas, casi tanto como lo son los animales.
Esta tendencia en su más reciente producción plástica resulta evidente al observar su aporte a la serie de árboles de Navidad que la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza ha colocado en distintos puntos citadinos para animar el espíritu navideño.
El suyo es de color naranja intenso y está hecho sobre paneles de teplac, un material reciclado que está construido principalmente a base de cajas de vino tetra.
"Mi versión del árbol de Navidad es uno en el que hay pájaros de color turquesa. Quería que sobresaltaran y llamaran la atención. De noche, cuando el árbol es iluminado por la luz que tiene en el centro, estas figuras se destacan aún más", explica el plástico.
Estos árboles pueden encontrarse en las seis esquinas de las calles que cruzan la Arístides Villanueva.
"Me parece una idea genial la de los árboles intervenidos. Sobre todo porque la gente se ha entusiasmado y se saca fotos con ellos. Además, ha quedado muy claro el estilo y la impronta de cada uno de los artistas que convocaron para este proyecto", destaca Jereb.
Por estos días, el también profesor de pintura está exhibiendo además una veintena de trabajos en otros dos espacios: el hotel Entre Cielos, en Chacras de Coria, y Casa Giménez Riili, en Tunuyán.
Asimismo, está preparando una nueva exposición en la que continuará su temática de las "casas corcho" y que inaugurará para la época de Vendimia, en el espacio de arte del hotel Park Hyatt Mendoza.
