ver más

La obra El destete, coproducida por el teatro Cervantes y el Independencia, sigue con funciones en la provincia. Entrevista a su director

“Es una comedia muy feroz”

Ramiro Ortizortiz.ramiro@diariouno.net.ar

Hacía años que el teatro Cervantes y el Independencia no realizaban una coproducción (desde Los compadritos, en 2006). Ahora la yunta se dio nuevamente, los planetas se alinearon y en poco más de tres meses de intenso trabajo apareció El destete, obra de Ricardo Halac que en esta oportunidad está dirigida por Norberto Galzerano.

Al frente de un grupo de mendocinos que él eligió (ver aparte), el avezado director, actor y docente porteño Galzerano –cuenta con una trayectoria de más de 40 años de actividad en cine, teatro, televisión,radioteatro y más– desentramó cada detalle de esta pieza que comenzó su recorrido en La Consulta, siguió en San Martín y esta noche pasará por el teatro Roma (San Rafael). El objetivo final: cuatro funciones en el Independencia por los festejos de su 88º aniversario y luego el Cervantes (Buenos Aires), el 1 de diciembre.

“El Cervantes me convoca en octubre del año pasado para dirigir dentro del Plan Federal. El director del Cervantes decidió que dirigiese este material, es decir que la obra no la elegí yo. Me tomó tiempo decidirme a hacerlo porque no encontraba la punta del material. Ahora estoy agradecido al cielo y a Rubens Correa, que es el director del Cervantes, que me hayan dado esta obra porque me parece maravillosa”, introdujo Galzerano.

–¿Cómo llegó de un extremo al otro?–Soy un hombre de cosas extremas en general. Cuando la leí de primera no me resultaba muy claro el material. Le encontré la punta antes de decir sí, si no no hubiera aceptado. Tuve un espacio de reflexión

en el que descubrí para qué lado iba a llevarla. Me enamoré del material, enormemente, y creo que la obra es muy potente. Creo que la fricción entre Halac, Galzerano y los actores mendocinos dio como resultado un espectáculo bello.

–La obra es una comedia muy cruda, ¿qué le atrajo de ella?–Hay textos muy explícitos y los que vean la obra lo van a entender, pero no me gusta hablar del segundo acto, porque prefiero que la gente lo descubra. Es una comedia muy feroz sobre la clase media argentina y es allí donde yo hice eje para la puesta en escena. Ese fue el tema que más me atrajo y me interesó, no porque no me interese lo otro, sino porque lo otro es parte, está en el entramado del segundo acto, pero la obra estalla como una comedia de puertas, una comedia muy neurótica acerca de tres familias disfuncionales de la clase media argentina.

–¿En qué tiempo se ubica? –La atrasé. Fue escrita en el '78 y desde el punto de vista de la puesta la obra está ubicada alrededor de 1960, que es cuando yo creo que se produce el surgimiento real de la clase media. Si bien sabemos que es muy anterior, creo que estalla y crece después de la caída del gobierno de Perón. Ahí se fortalece, adquiere bienes de consumo y se transforma en clase media fuertemente consumista. Fue una elección estética e ideológica, al fijar la obra en ese punto los elementos de consumo aparecen como herramientas de poder.

–¿No adquiere tono costumbrista? –Para nada. Cuando vean la obra van a ver que de costumbrista no tiene ni una línea. Ni lo escrito por Halac ni lo puesto por mí. Al contrario, creo que la identificación con el espectador se produce justamente por la distancia. La gente sale muy conmovida de ver el espectáculo, muy atravesada por el material. La gente va ver una comedia, muy rara, divertida y feroz que de repente se torna en un hecho muy fuerte desde el punto de vista visual y dramático.

–¿Cómo fue el trabajo con los actores?, ¿cuál fue su intención?–Tenía imágenes muy claras de lo que quería decir, de lo que hablaba la obra y de adónde quería que arribaran los actores. Después la fuimos dibujando juntos desde el cuerpo, porque creo que el cuerpo y la voz son los únicos instrumentos que el actor tiene. En tanto el actor pueda afinar ese cuerpo en el sentido de la obra, ese cuerpo va a ir orgánicamente respondiendo a lo que la obra le propone. Mi pedido excluyente para trabajar, que casi no cumplieron (ríe), fue la letra sabida de memoria desde el primer día. A partir de ahí, nada de improvisación. La puesta fue producto de la interacción creativa entre la dirección y los actores.

Los actores mendocinos

El director Norberto Galzerano fue un factor fundamental para que esta coproducción del Cervantes se completara en nuestra provincia. ¿Por qué? Él responde.

“Yo sugerí fuertemente que me gustaría ir a Mendoza, tengo un vínculo fuerte con Mendoza porque viajé unas seis veces para entrenar actores para el programa Polos audiovisuales tecnológicos. Me gustaron mucho los actores mendocinos y el nivel de profesionales que hay allí. Ahí empezó todo”, contó.

El proceso de selección fue a través de una audición, la cual ayudó a Galzerano a elegir su equipo. “No es agradable hacer un casting pero es obligatorio y muy democrático. Conocí muchísimos actores y me quedé con esto, que es lo peor del barrio digamos (ríe)... son seis actores maravillosos. También estuvo incluido el asistente de dirección, que es mendocino, Juanjo Cinquemani, que fue un respaldoabsoluto, un gran soporte para mi trabajo, un gran pilar que tuve el honor de que me acompañara”, agradeció el artista.

Gira

  • La obra El destete, de Ricardo Halac y dirigida por Norberto Galzerano, se verá esta noche, a las 21.30, en el teatro Roma (San Rafael). La entrada es a cambio de alimentos.
  • La pieza tuvo funciones en San Carlos y San Martín. Sigue por Rivadavia y General Alvear y el 15,

 Embed      
Locales. Aixa González, Francisco Martín, Cristian Di Carlo, María del Valle Pereira, Lalo Tinte y Marina Bloin.
 Embed      
 Embed      

MÁS LEÍDAS