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El regreso del equipo amarillo

Los minions tenían que tener su película. Esas criaturas extrañas que hablan en su propio idioma fueron la mitad de la gracia de las dos entregas de Mi villano favorito. Y ese es también parte del problema porque los minions quedaron sin su pareja despareja al perder a Gru.La película es en realidad una precuela en la que se cuenta la historia de los minions, cuyo instinto los impulsa desde siempre a ponerse al servicio de los malos desde la prehistoria (se hicieron fans de los T-Rex hasta Drácula y el Abominable Hombre de las Nieves) hasta la actualidad, cuando encuentran a Scarlett Overkill.

Scarlett es, además de villana, ambiciosa y quiere como último paso ser la reina de Inglaterra.En ese punto la película sobre estos seres amarillos con forma de chizitos toma el camino de las exageraciones para tapar la falta de rumbo y la debilidad del argumento. Pese a todo, los personajes conservan la frescura y la gracia y mantienen intacta su naturaleza contradictoria –pueden ser burlones y al momento siguiente muy tiernos–, tal vez su rasgo más reconocible y que genera más empatía con el público no tan infantil.
Sin embargo es un poco decepcionante que ese potencial se pierda en un relato que tiene una de sus mejores partes en los títulos del final.

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