El marginal 2, llegó el día

Esta serie, que tuvo un gran éxito en su primera entrega, continuará esta noche con una precuela que contará cómo los Borges llegaron a la cárcel.

Esteban Lamothe se saca la ropa de Javo, el chef del hotel de Las Estrellas, y se pone la pilcha de Patricio, el doctor que llega a la cárcel de San Onofre, víctima de un crimen que no cometió. Esa mutación y ese cambio de máscaras le llega en un momento clave a Lamothe, justo para pararla de pecho y clavarla en un ángulo, en un guiño futbolero que él mismo se encargará de sostener en este diálogo con el diario rosarino La Capital: "Es como que me llamen para jugar un Mundial en la Selección argentina".

El marginal 2 es la precuela de la galardonada serie que ganó un Martín Fierro de Oro en la edición 2017 y que se estrena este martes, a las 22, por la Televisión Pública. Ya sin Juan Minujin, la trama coproducida por Underground retrocede en el tiempo para revelar las historias encerradas en San Onofre, en la que Diosito (Nicolás Furtado) y Mario Borges (Claudio Rissi) ingresan al penal y se ven envueltos en una guerra de poder con el Sapo (Roly Serrano), un preso sanguinario que gobierna la prisión.

Una alianza con Patricio (Esteban Lamothe), un médico encerrado injustamente, es la diferencia entre la vida y la muerte. La historia, en la que vuelve Martina Gusmán y se suma Verónica Llinás, dará respuesta a muchas situaciones que se conocieron en la primera temporada y explicará el origen de los distintos personajes.

—¿Qué te representa en tu carrera hacer un trabajo del prestigio de El marginal 2?

—Me llena de alegría hacer algo que ya me gustaba mucho, que me ponía muy contento verlo. Así que estar en un programa del que sos fanático es un lujo. Había visto la primera temporada, era fanático, y fue un placer enorme que me llamen para esta precuela.

—Vos que sos futbolero es como que te llaman a jugar para la Selección argentina en la previa de un Mundial...

—Exactamente, el paralelo es como que me llamen a jugar un Mundial para la Selección argentina o que me llamen para pelear con boxeadores como Terence Crawford, Errol Spence Jr. o Lucas Matthysse.

—¿Cómo es Patricio, tu personaje en esta historia?

—Es un médico que cae preso injustamente entre comillas, porque tiene que ver con la trama, y va a tener que forjar alianzas para poder sobrevivir, independientemente de estar de acuerdo o no con eso. Así que tendrá que usar la medicina, que es algo que tiene bastante olvidado, para poder seguir en pie en prisión.

—¿Qué te genera como actor meterte en la oscuridad de los personajes del mundo carcelario?

—Yo estoy reagradecido de que se haya filmado en escenarios naturales, en referencia a que se grabó en una cárcel de verdad. Mi personaje es un tipo común, entre comillas, ya que no es reo, ni marginal, ni presidiario. Lo que te puedo decir es que es una bendición para un actor poder grabar en estas condiciones.

—¿Tu registro actoral tuvo que modificarse mucho para interpretar a este médico que contás?

—No, porque en realidad no es alguien que esté tan lejano a mí. Ahora, por ejemplo, estoy haciendo un proyecto que sí es distinto, porque hago de malo, de villano, soy malísimo. Pero en El marginal 2 era más que nada subirme a ese tren, sumarme a mis compañeros y tratar de aprender de ellos, que ya tenían la cancha marcada.

—Volvemos a la metáfora deportiva.

—Claro, lo hablábamos recién, había que entrar en ese esquema de juego. Es como que vas a jugar en la Francia del 2018 y cuando entrás tenés que reemplazar a Pogba, que sería Minujin. Ah, la mierda, bueno, con que no se den cuenta ya está, con pasar desapercibido estoy contento al lado de semejantes bestias.

—¿Se abre otro espacio laboral e interpretativo a partir del fenómeno de series en la TV y en Netflix, donde también se ve El marginal?

—Sí, de alguna manera sí. Me parece que El marginal lo que abre es la puerta a hacer y producir ficciones que tengan calidad internacional, como la que tiene este programa, que se puedan vender, que se puedan exportar, que podamos estar a la altura de las grandes series norteamericanas, europeas y puntualmente las españolas, que tanto nos gustan. Y saber que nosotros tenemos directores, actores, guionistas con la misma capacidad que tienen los de primera línea, que tenemos un equipo de primera y que contamos con competitividad como para salir a pelearle a cualquiera.

—Hay actores que han hablado con convictos de la vida real para interpretar a un presidiario. ¿Sentiste la necesidad de hacerlo para componer tu personaje?

—No me hizo falta porque en realidad no le hacía falta al personaje, porque era externo a este mundo carcelario. Si tendría que haber hecho de presidiario quizá ahí sí hubiese sido pertinente un trabajo mucho más profundo o conocer gente que haya estado presa, pero creo que no en este caso puntual.

—Al hacer a Javo en la tira Las Estrellas, de Pol-ka, lograste mayor popularidad, pero no se te vio muy cómodo con tanta exposición. ¿Te gusta la fama o no tanto?

—La fama en sí misma, como fama, el hecho de que mucha gente me conozca en la calle no me interesa, me incomoda, no me gusta perder la privacidad. La fama es una consecuencia del éxito, así que no hay que renegar tampoco de eso. El tema es encontrar el equilibrio entre no entregar el rosquete y andar todo el día saludando gente sin poder caminar por la calle con tu hijo en paz y ser un ortiva. Es difícil tratar de dosificar esa situación, digamos.

—¿Al pasarte a una serie más de culto buscaste bajar ese perfil tan expuesto de Las Estrellas?

—La verdad es que soy muy inquieto. Me gusta mucho el cine y siempre me he acercado a personajes que no tienen nada que ver con la televisión, pero más que nada por una cuestión de gustos, no porque quiera lavar mi imagen o porque sienta que la tele me ensucia y por eso tenés que hacer una película para pegarte una enjuagada. Siempre lo hice desde el lugar que me gusta mucho el cine y me gustan los directores y me parece que hacer mucha tira, como vengo haciendo yo, necesariamente a uno le dan ganas de hacer otras cosas que se puedan trabajar con un poco más de tiempo, que no son ni mejores ni peores, pero son distintas y nutren mucho a un actor.

—¿Después de La educación del rey, de Santiago Esteves, que hasta ahora fue tu último trabajo en la pantalla grande, vas a actuar en otra película?

—No, tengo un proyecto mío que es un guión que en algún momento voy a dirigir y voy a actuar, estoy trabajando en eso pero todavía faltan por lo menos dos años. También estoy trabajando en un cortometraje, que será mi debut como director, y tengo unas películas para el año que viene, pero como no cerré ninguna no puedo dar certezas.

—La única certeza que hay es que después de El marginal 2 te vas a convertir en un villano de novela. ¿Qué se puede contar de esa futura producción?

—Ah, sí, es un proyecto nuevo pero que no tiene nombre todavía. Es con Calu Rivero, Federico Amador y un elenco espectacular. Es una tira diaria, son 80 capítulos y creo que saldrá al aire recién para el año que viene.

—En El 5 de Talleres se veía a un personaje muy parecido a vos. ¿Es también un desafío buscar roles totalmente opuestos?

—Sí, era muy cercano a mí el personaje de El 5 de Talleres y era totalmente eso. Pero creo que hay que hacer las dos cosas, no hay que tener miedo a hacer actuaciones que sean muy cercanas a uno ni tampoco tener miedo de componer y hacer cosas más lejanas.

—Al hacer la precuela de El marginal llegás a un programa que viene de un Martín Fierro de Oro, entre tantos premios, ¿es una mochila participar?

—Yo lo siento como algo bueno, como un incentivo. Subirte a algo que ya es un éxito es responsabilidad pero es buenísimo, yo prefiero subirme a un éxito antes que a un fracaso.

—Como si fuera poco, trabajar con gente como Claudio Rissi o Roly Serrano debe ser todo un aprendizaje.

—Sí, no paré de admirarlos, de quererlos y de aprender cada día que tuve que filmar con Claudio Rissi, Roly Serrano, Gerardo Romano, Daniel Fanego. Cada minuto que compartí con ellos lo atesoro adentro mío porque son personas que, además de ser brillantes, tienen mucha experiencia. Y eso lo valoro mucho.

—¿La grieta social y política te interpela como actor a la hora de elegir los proyectos?

—No, no, yo no estoy pendiente de eso, sólo de hacer bien mi trabajo, de ser responsable y estar a la altura de los proyectos en los que me toca estar. La verdad es que se me va la vida en eso, hay personajes buenos, hay personajes malos, pero yo no juzgo, ni dejo de juzgar a mis personajes. No importa si los juzgás o no los juzgás, lo que importa es que se crea, que sea verdadero, que esté bueno, yo qué sé. Y con respecto a la política, la verdad es que es un mundo bastante ajeno. Yo creo que eso fluye, hay actores que se manifiestan a favor o en contra de ciertas ideas y eso ocurre porque estamos en democracia y porque cualquiera puede decir lo que piensa, gracias a Dios.

Fuente: La Capital de Rosario

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