Por Ramiro OrtizDe Escenario y Tendencias
Ante casi 1.500 personas se presentó el ex líder de Supertramp en el Arena Maipú. La nostalgia fue protagonista del show.
El eterno Roger Hodgson

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Con tranquilidad, pero con mucha calidez y simpatía, Hodgson mantuvo fluida la comunicación con sus seguidores, aunque no se cansó de manifestar que le gustaría poder hablar español. “Las canciones son pedazos de mi corazón, de mi vida, espero que vivan buenos recuerdos, dejemos afuera los problemas por estas dos horas y pasemos un buen rato juntos”, invitó el músico.
Desde los infaltables Dreamer o The Logical Song, hasta composiciones sinfónicas más elaboradas y extensas como Child of Vision o Fool’s Overture, el cantante se acompañó con sus teclas o guitarra mostrando un inusual respeto por los arreglos y orquestaciones originales. Lamentablemente el sonido de la sala no fue el mejor, desparejo y estridente, pero Hodgson y su banda, integrada por cuatro músicos de los cuales destacó el canadiense Aaron Macdonald en vientos, accesorios, coros y más intervenciones, remontó la noche a fuerza de carisma y un repertorio contagioso y archiconocido. Pasada la medianoche, llegaron los gritos, las ovaciones y hasta el baile final con Give a Little Bit e It’s Raining Again.