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Luciano Castro habla de la nueva novela que protagoniza, Los ricos no piden permiso. Se estrena mañana, a las 22.15, por El Siete Mendoza

"El culebrón había perdido espacio"

Luciano Castro, protagonista de Los ricos no piden permiso, ficción que a partir de mañana, a las 22.15, ocupará el prime time de El Siete Mendoza asegura que la tira recoge la herencia más tradicional de la telenovela latinoamericana. Asimismo, advirtió de que el envío escrito por Marcos Carnevale "permite recuperar el formato del culebrón, que había perdido pantalla frente a las tiras costumbristas".

En cuanto a la competencia que deberá enfrentar el show, indicó: "Lo que demostró el éxito asombroso de la novela turca Las mil y una noches es que la gente todavía se engancha con historias de amor muy cargadas, conflictos sufridos, dramas intensos. El culebrón es un género fuerte que todavía tiene lugar en la televisión argentina".

"Durante los últimos años -continuó- se apostó a lo costumbrista pero en la televisión todo es cíclico y hoy ¿quién discute a Alberto Migré? Nadie, porque el tipo lograba congelar a un país frente a la pantalla".

Los ricos no piden permiso se anuncia y enuncia desde un elenco coral que también integran Norma Aleandro, Sabrina Garciarena, Luciano Cáceres, Juan Darthés, Araceli González, Julieta Cardinali y Gonzalo Heredia, como una propuesta que apunta a recoger aquel folclore de pasiones denodadas, maldades ominosas, romances tórridos e imposibles y cruzadas por conflictos de diferencia de clase.

"El título ya es provocador, te está advirtiendo un conflicto entre dos estratos: en una misma estancia conviven los dueños, que son ricos, y los empleados, que somos pobres, y todos estamos vinculándonos y conviviendo en ese espacio. El resultado, lo que sucede, es la consecuencia de esos dos sectores mezclándose en forma cotidiana", indicó el actor que encabezó Valientes y Herederos de una venganza.

Estructurada bajo el esquema matriarcal y despótico de Angélica (Aleandro) el "clan Villalba" está conformado también por sus hijos Antonio (Juan Darthés), Ana (Garciarena) y Agustín (Heredia). En la periferia de aquel núcleo duro, pero como parte de aquella misma estructura, Lisandro (Raúl Taibo), el tío paterno, peleará por convertirse en el único administrador del capital familiar.

Pero por afuera -o, más bien, adentro- de aquel mundo acomodado se despliega una suerte de universo paralelo, de entramado subterráneo, donde mucamas, cocineras, capataces y peones ejercerán la contracara de los excesos de los patrones.

En esta tira, Castro será Rafael, capataz y protagonista de uno de los triángulos amorosos de la historia, entre Julia (González), una maestra que llega a la casa para enseñarles a los niños, y Antonio.

"Somos la antítesis: yo no tengo estudios, me crié en el campo, conozco el lugar como nadie y Juan es formado, rico, poderoso y nos disputamos el amor de la misma mujer", contó sobre la trama el actor, que está en pareja y tuvo hijos con la modelo mendocina Sabrina Rojas.

Sin embargo, el culebrón también admite la mezcla de ingredientes fantasiosos: "En la estancia descubren que hay una laguna inmensa con poderes extraños y este tipo de licencias cortan al género sin que pierda la verosimilitud".

El último trabajo de Castro en la pantalla chica fue su rol de galán cuasi perdedor en la tira Señores papis; el actor admite que el registro en el que se siente más cómodo es el humor: "Me gusta el absurdo, el grotesco y la comedia inteligente. Además, me permiten improvisar y ponerle mi impronta personal".

Sin embargo, admite que una de sus grandes cuentas pendientes dentro de la actuación es personificar a un malo: "Son mucho más jugosos, son papeles que te ofrecen muchas herramientas para lucirte porque el bueno es bueno siempre, pase lo que pase, y siempre va a salir bien parado. El malo, en cambio, tiene más capacidad de incomodar al televidente".

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