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Víctor Arrojo dirige a tres experimentados de las tablas en un clásico del teatro. Hoy y mañana, en Cajamarca

El bizco: enredos con la memoria como protagonista

Selva Florencia Manzurmanzur.florencia@diariouno.net.ar

Dentro del público que consume teatro en Mendoza, hay un nicho que viene creciendo en los últimos años. Se trata de aquel que disfruta de las comedias inteligentes, con tintes románticos o que hablan del desamor.

Probadas experiencias son producciones como Hablemos de la pareja –10 años en cartel–, Rotos de amor –va por su tercer año– y Locos de contento, que también sigue sumando funciones semana a semana.

Quienes forman parte de estos elencos, no dejaron pasar la oportunidad de seguir cultivando a los espectadores mendocinos ávidos por consumir este tipo de historias.

Víctor Arrojo, que actúa en Rotos de amor, eligió entonces sumar una nueva propuesta a la cartelera local y dirigirla él mismo. La obra en cuestión es El bizco, escrita por la entrerriana Marta Degracia, quien es responsable de otras obras célebres del teatro argentino como De cirujas, putas y suicidas y Celebración.

El bizco tendrá funciones hoy y mañana, en el teatro Cajamarca, y cuenta con las actuaciones de Aníbal Villa, Daniel Posada y Sandra Viggiani.

En la obra, un matrimonio de cincuentones se entera por un aviso de la muerte de un amigo de su juventud, al que hace tiempo le perdieron el rastro. De improviso, llega otro amigo y los tres tratan de recordar juntos, entre historias, datos contradictorios, confusos y deformados, quién era este amigo de quien lo único que pueden asegurar es que era bizco.

La memoria jugará en escena como un personaje más, poniendo a prueba qué tanto de lo que dicen sobre el difunto es lo que piensan del otro.

“Es una comedia divertida e inteligente, que evita lo chabacano y lo obvio para reflexionar sobre cosas que nos pasan todos los días y que tienen que ver con los matrimonios y la amistad”, contó Arrojo, quien por estos días también dirige el drama Marthita.

Asimismo, el también actor destacó el valor que tiene el texto porque apunta a algo común a todas las personas: lo que no decimos.

“En toda la historia se habla del personaje del bizco, ese amigo que murió, pero que en realidad es una excusa para confrontar lo que les pasa a ellos en sus relaciones”, explicó Arrojo.

Esta es la primera vez que Posada, Viggiani, Villa y Arrojo coinciden en una obra juntos, aunque antes habían colaborado entre sí para diversos proyectos.

“Los elegí a ellos tres porque cuando leí el guion sentí que estaban ‘pintados’ los personajes en ellos, que eran perfectos. Además, esta es una obra de actores. El desarrollo escénico no es importante ni tampoco hay grandes efectos. La obra la llevan ellos adelante”, concluyó el director.

La realización escenográfica y la asistencia técnica estuvo a cargo de Carlos Crocci mientras que Arrojo también se ocupó del diseño escenográfico.

El espacio en la sala Cajamarca es limitado por lo que conviene hacer reserva, llamando al 4237828.

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