Andrew Lincoln sopló ayer 42 velitas y tuvo varios motivos para festejar: su personaje de Rick en The Walking Deades uno de los grandes héroes de la televisión actual, y su permanencia en la pantalla chica está garantizada por varias temporadas más. Pero no todo fue fácil para este actor, y de hecho, estuvo cerca de hacer uno de los castings más desastrosos de la historia.En una entrevista con The Hollywood Reporter, el actor británico confesó que jamás pensó que podría obtener el papel de Rick teniendo en cuenta lo caótico que fue su casting. Frank Darabont, director del episodio piloto y productor de la serie, lo citó para tomarle una prueba. El aterrizó en los Estados Unidos e inmediatamente se presentó para hacer una escena junto a Jon Bernthal (Shane) y Lennie James (Morgan), quienes ya habían sido confirmadas para sus roles.
Dos que casi se quedaron afuera
