La invitación a la meet de Google es aceptada desde una sala de ensayo en Buenos Aires y Divididos aparece en cuadro. Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella, distendidos y de buen humor, mostraron su entusiasmo por visitar una vez más Mendoza este sábado a las 22 en el Arena Maipú Stadium (Emilio Civit y Maza). También hablaron del presente de la banda, el lugar que actualmente ocupa el rock en la diversa oferta musical y hasta por qué nunca volvieron con Sumo.
Divididos: "La aplanadora del rock no se mide en decibeles, se mide en la parte emocional"
Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella hablaron con Diario UNO sobre la actualidad del rock y el show que este sábado presentan en Mendoza

Divididos. La aplanadora del rock llega a Mendoza.
"Vos sabés que si algo que nos gusta es andar por ahí. El clima mendocino es muy particular, aunque está más húmedo ahora. Pero hay un clima hermoso y todas las veces que hemos tocado han sucedido cosas muy lindas. Un placer volver a Mendoza" primereó Mollo.
Divididos está trabajando en material nuevo (saldría antes de que termine 2025). La pregunta es si van a adelantar algo en el recital de Mendoza. Mollo, Arnedo y Ciavarella se miran, dudan un instante, se ríen y es Ricardo el que, con humor, toma la palabra: "Nadie quiere contestar esa pregunta. No sé si te diste cuenta. Está bueno que el disco salga que se escuche y después nosotros tocarlo en vivo. Si no, es como mover una máquina a la que no le arranca el motor y hay tres tipos empujando. Es muy difícil -meter- las canciones nuevas en los espacios. Todo el mundo escuchando y no está ese ida y vuelta de la energía del que ya siente familiar esa melodía".
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Divididos y el mote "La aplanadora del rock & roll"
La aplanadora del rock & roll es un mote que Divididos se ganó hace años. Sin embargo, a la hora de componer canciones o armar una set list no es algo que los condicione o les genere presión. Mollo dijo: "Este comentario estuvo en el documental que hicimos en Tilcara. La aplanadora no se mide en decibeles, se mide en la parte emocional. Porque de tocar 'Sobrio a las piñas' a 'Spaghetti' con una guitarra sola sigue generando lo mismo con respecto a lo emocional. Lo que pasa es que el mote es un poquito mecánico, pero en realidad tiene que ver con llegar a los puntos emocionales. Lo hemos hecho en la plaza de Tilcara con un bombo y una guitarrita y que no sientas la diferencia. Me pasó a mí, viendo eso como si yo no estuviera ahí, como espectador y sentí esa presión que emana de los cuerpos y no de los parlantes".
Arnedo sumó: "También está eso del folclore, la parte del folclore de la gente. El cántico ese (escucheló, escucheló, escucheló... la aplanadora, del rocanrol es Divididos la puta que lo parió). Esto que dice Ricardo es cierto, es una fuerza digamos, una fuerza grande pero es emocional. Nosotros tocamos de todo: desde lo más grande a lo más chiquito de sonido, pasamos por un montón de géneros, invitamos gente, tocamos con la Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo, eso fue una locura. O sea, la aplanadora era más la sinfónica que nosotros, pero es un mote del acervo popular".
Ciavarella finalmente se refiere a cuánta presión mete ser "la aplanadora del rock" y lo deja claro: "A la hora de generar una presión, yo creo que no, porque es genuino, tenemos ganas de tocar rock & roll. Pero no decimos pongamos 5 rocanroles porque si no se cae la aplanadora. Creo que no genera como una obligatoriedad. Creo que es energético".
Y Mollo analizó: "Contradictoriamente uno no sale aplanado, uno sale inflado. O sea que la aplanadora hace el efecto contrario. El intercambio energético te infla el corazón. O sea, no salís chatito, salís infladito".
-¿En qué radica la vigencia de Divididos después de casi cuatro décadas?
-(Mollo) La otra vez estaba escuchando a Los Beatles, entre otros y dije ¿qué es lo que trasciende de esto? ¿no? estamos hablando del año 60 a hoy, ponés eso y te sigue pasando lo mismo. Y entonces dije claro, la energía. Es eso lo que trasciende y yo siento que lo que pasa con esto es esa transmisión de energía. Tomalo como quieras, hablalo con Tesla, no sé (risas) pero yo siento eso, no sé, que lo que se viene a buscar en ese momento es ese encuentro energético.
En época de regresos de bandas legendarias, homenajes cuestionables y reapariciones que -cada tanto- llenan estadios la pregunta que surge es qué opinión tienen sobre este fenómeno. Mollo es el que se refiere al tema: "Y no sé, porque es lo que les pasa a los involucrados en eso. Si está bien, está bien para ellos. Si eso es algo bueno, está bárbaro. ¿Qué se puede decir de la idea de otro? que si la llevan a cabo y el resultado es algo bueno para ellos, genial. Nosotros nunca volvimos con Sumo.
-Se habló mucho de eso.
-(Mollo) Sí, pero es muy difícil que Luca vuelva. Es muy difícil que Sumo vuelva. Lo que vas a escuchar son canciones interpretadas por los que quedaron más alguno que se sume. Y eso puede estar bien, puede estar nostálgico. Pero por algo decidimos nunca regresar, porque o siempre falta alguien o las cosas ya no son como eran. Y esto que te hablo de la energía en este caso incide al 100%. La energía que irradiaban esas situaciones hoy es otra. Entonces solo queda tu memoria emotiva, resabios en tu cabeza de las melodías y de las formaciones, qué sé yo. Pero hay reencuentros que están buenisimos. Y además ayuda a la memoria cultural de los argentinos. De saber qué es esta música, y es una música que se hizo en este país. Entonces hay chicos que descubren esa música gracias a ese rencuentro.
El lugar del rock en la escena musical
Decir que el rock ha muerto es una barbaridad grande como asegurar que el tango se extinguió igual que los dinosaurios. Sin embargo, es difícil determinar la vigencia y el espacio que ocupa el rock en una oferta cultural tan grande y efectiva que presenta artistas que van del trap a la cumbia y llenan estadios como el Santiago Bernabéu o hacen 7 Vélez.
-¿Piensan que el rock ha ido perdiendo vigencia y espacio ante el avance de nuevos géneros como trap, música urbana, pop, cumbia?
-(Mollo) Somos más habitantes. Al ser más habitantes, hay más de todo. Sí, el rock tuvo en su momento una popularidad un poco mayor, pero no fue la cosa enorme que fue otros géneros, que han movido millones, entonces lo bueno es que convivan todos los géneros y si algunos llenan estadio y otros llenan bares, el asunto es que todos siguen haciendo la música que les gusta. Después viene la saranda y la decantación, qué es lo que queda a futuro. Pero eso ¿qué importancia tiene hoy?.
-(Catriel) Hay más gente y aparte el abanico de la gente que consume música es mucho más grande. Yo creo que antes el pibe escuchaba rock de los 15 años a los 30. Era una música joven que escuchaba. El tipo grande ya se retiraba de ir a ver un recital porque había escuchado... no sé, no era parte de lo que consumía ir a recitales. Ya de 30 para arriba empezabas a ser un señor con responsabilidades familiares, ¡qúe vas a ir a ver un recital!. No había lugar, y el chico tampoco iba a recitales antes de los 15 años, de nada. Entonces digo que se masificó un montón todo. Y sí, hoy se consume de los 8 a los 70 (gente que va a ver recitales). Y está buenísimo que haya lugares para montón de gente haciendo su estilo, más allá de que sea un estadio o lo que sea y por ahí sí, el rock ocupó en ese momento el lugar de la música popular por excelencia, digamos en los '90, cuando en las propagandas sonaba rock y ahora escuchás una propaganda y suena trap. En algún momento fue el rock lo que sonaba en los autos. Y si somo más finos, como dice Ricardo, era el pop el lugar masivo que entraba a las casas. Creo que hoy hay lugar para todo. Alguno se achicó en su margen de consumo y otro creció pero nada, es un poco filosofar sobre una cosa que está ahí.
-(Mollo) Vos pensá que en su momento estaba Almendra y Palito Ortega ¿quién vendía más discos?. O Violeta Rivas ¡qué cantante!
-Palito Ortega, yo tenía una disquería
-(Mollo) Vos sabés muy bien qué se vendía. En el año '70, '71 fui a una disquería a Chilecito, en La Rioja y estaba llena de discos, tenía 12, 13 años. Entro a la disquería, empiezo a buscar y no encontraba nada y el tipo me dice "ya sé lo que buscás vos" y se fue a la parte de atrás, la trastienda y vino con un disco de Frank Zappa y de La Pesada (Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll), que no estaban en la batea, porque no era lo que se vendía y yo me llevé esos dos discos. Eso pasa hoy, pero en esos momentos, en los años 60 éramos 20 millones de argentinos aproximadamente. Hoy somos 50 millones. Imaginate que hay mucha más gente que consume muchas más cosas. La ecuación no se puede comparar porque la explosión demográfica de este mundo es exponencial. Vamos a 9.000 millones en cualquier momento. Entonces todo es más grande. Almendra no hubiera llenado tres River. Y hoy el rock hace estadios y los otros hacen 9 porque la proporción sigue siendo la misma.
-¿Han pensado un final para Divididos o hay Divididos para rato?
Mollo analiza la pregunta menos de un segundo y tira: "Nos vamos de este mundo sería. Y claro ¿qué voy a hacer?. Esto que elegí a los 9 años sin querer, mirá si lo voy a abandonar ahora, en lo mejor de mi vida. Ni loco. Hasta que nos den los rifles, dijo el Cóndor (Arnedo)". "Tocaremos hasta con pantuflas, che" agregó Arnedo. Luego Ciavarella le hace notar: "Cuidado que con las crocs esas no están muy lejos, eh!". Todos se ríen y Mollo bromea: "Estamos en la antesala de las pantuflas que son las crocs. En vez de decir está más cerca del arpa que de la guitarra, está entre las crocs y las pantuflas".
Ciavarella da su veredicto: "Es como decirle a mi viejo que no haga más muebles, y eso que vive renegando. Nosotros nos divertimos". Finalmente Mollo cierra: "Moriremos con la guitarra puesta".
Video: entrevista a Divididos antes de tocar en Mendoza