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Abrió con el poderoso Demoledor show de Charly

Por Oscar Trapé

En 2008 abandonó la provincia en un estado crítico. No sólo no se sabía si iba volver a los escenarios, sino que nadie podía asegurar que siguiera con vida. Pero como Charly García es un ídolo nacional, de esos que todo lo pueden, volvió a pisar suelo mendocino el sábado a la noche.

Esta vez lo hizo para tocar más de dos horas, para divertirse arriba del escenario y fascinar a los más de 4.500 fans que colmaron el Stadium del Arena Maipú, con un repaso de todas las etapas de su larga trayectoria como músico.

Carlos Alberto García regresó a esta tierra para que su público cayera rendido a sus pies, porque todavía tiene la magia intacta para cautivar a sus seguidores. Y a ellos no les importa que su ídolo no tenga la voz de su mejor momento, prefieren seguir eclipsados por las melodías de sus canciones.

El astro del rock nacional se fue ovacionado porque su recital tuvo algo esencial: emoción y rock, la fórmula que no falla, sino que inteligentemente se traduce en 60x60, nombre de la gira y del último material del creador de Chipi chipi.

Claro que para alcanzar esto, Charly tuvo como apoyo una banda lo acompañó y aportó puntos altamente destacables desde lo sonoro.

A las 21.15 en punto comenzaron a sonar canciones del genio del bigote bicolor, mientras que en la pantalla central del escenario se comenzaron a proyectar las portadas de todos los discos, desde la etapa primitiva de Sui Géneris hasta llegar a sus obras más recientes como solista.

Luego de la majestuosa introducción, el hombre más esperado en la provincia se plantó en el medio del escenario para desplegar un comienzo aplanador con Fanky, Rezo por vos, Cerca de la revolución, No soy un extraño, No importa y Pasajera en trance.

Mostrándose en muy buena forma, caminando de manera animada el escenario y guardando miradas cómplices con sus músicos, García reafirmó, en la primera parte de su recital, que todavía corre genialidad por sus venas.

Claro que en todo este cóctel musical explosivo sobresalieron la voz de Rosario Ortega (hija de Palito), los solos del Negro García López en guitarra y precisos acompañamientos sinfónicos logrados por la formación de cuerdas, integrada por Alejandro Terán, Julián Gándara y Christine Brebes.

A Charly le bastó tirar un “Viva Spinetta” o un arengador “Vamos Mendoza” para que el público enloqueciera aún más.

Luego de proyectarse algunos fragmentos del cortometraje Un perro andaluz, que también sirvió de break, arrancó la segunda parte del recital. Allí llegarían Necesito tu amor, Demoliendo hoteles, Los dinosaurios, Tango en segunda, El amor espera, Llorando en el espejo, No llores por mí, Argentina y Anhedonia.

Y García todavía tenía más para la despedida: Canción para mi muerte y Rock and Roll yo.  El ícono del rock nacional volvió para llevarse todos lo elogios y a dejar en llamas a una Mendoza que disfrutó del fuego sagrado de su música, ese que aún sigue encendido.

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Charly volvió a Mendoza. Foto: Maximiliano Ríos / UNO
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El show de luces fue otro de los atractivos del recital de García.
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Charly durante Rezo por vos.
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El arte de Charly a la hora de tocar su teclado no envejece.

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