Por José Luis Cavazza
De Supertramp a Mendoza

Roger Hodgson, la voz de Supertramp, actuará esta noche en el Stadium del Arena Maipú, a las 21.30, en un show en que no faltarán temas clásicos del recordado grupo de rock progresivo inglés, como Breakfast in America, The Logical Song, Dreamer o Give a Little Bit.
Durante los años que Hodgson lideró el grupo junto con Rick Davies, entre mediados de los ‘70 y comienzos de los ‘80, Supertramp vendió más de 60 millones de discos y se convirtió en un fenómeno del rock a nivel mundial. En esta entrevista, Hodgson, también de respetada carrera solista tras su salida del grupo en 1983, cuenta cómo son los shows de su gira.
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–En la gira estás tocando mayormente los grandes éxitos de Supertramp, ¿los shows apuntan a ser un ritual nostálgico?–No me siento para nada nostálgico. Ocurre que son mis canciones, son parte de mi historia, no hay forma de negarla. Además, soy un artista y es importante hacer feliz a la gente y creo que lo he logrado.
–Vos dijiste que a los 17 años escribiste canciones de la talla de Breakfast in America, The Logical Song y Fool’s Overture con un órgano barato que habías comprado a un vecino. ¿Habías hecho un pacto secreto con el diablo? ¿O crear aquellas canciones fueron el resultado de alguna fórmula mágica?–(Risas) A los de 17 o 18 uno no piensa, solamente hace. Hice estas canciones con un órgano armónico que le compré a un vecino a 40 dólares y compuse mi primera canción Breakfast in America, y fue antes de Supertramp. Pero la grabé luego con la banda y ahora a la distancia puedo decir que es genial que muchos de mis sueños de los 17 años se hayan hecho realidad.
–El álbum Hai Hai fue un trabajo distinto en tu carrera, ¿marcó un cambio de rumbo?–Creo que sobre todo marcó un cambio de rumbo por el accidente que tuve (N. de la R.: un accidente casero), donde los médicos no sabían si iba a poder tocar de nuevo porque se me había roto un brazo.
–¿Cómo influyó el accidente en tu vida de aquellos años?–Fue un momento muy traumático; por muchos meses tuve un yeso en el brazo y la incertidumbre de si podía volver a tocar. Recuerdo que estuve muy deprimido y en un momento tomé la determinación de que no iba a aceptar lo que los doctores dijeran. Recé mucho, hice rehabilitación física y finalmente mis esfuerzos dieron fruto y pude volver a tocar.
–Regresar a la ruta con nuevas giras después de años de calma y espiritualidad, ¿fue una experiencia distinta? –Aquellos años de calma fueron muy buenos, se los puedo ecomendar a más de uno porque es posible perderse a sí mismo en la industria musical, especialmente si se es exitoso, por eso me tomé un tiempo para estar con mi familia, criar a mis hijos y disfrutar de la espiritualidad. Por suerte aún disfruto de tocar y cantar, y siento que ahora soy mucho más sabio.
–¿Cómo recordás la gira de comienzo de siglo acompañando a Ringo Starr?–Fue una experiencia maravillosa, tengo una gran relación con él. Además, fue genial que Ringo tocara la batería en The Logical Song (canción de Supertramp incluida en la gira de 2001 de Ringo Starr y Roger Hodgson). No sólo encontré a un músico mpresionante, sino a una gran persona.
–Está escrito que en noviembre de 2005 diste tu primer concierto en Inglaterra en 20 años, ¿por qué esperaste tantos años para volver al país?–No controlo dónde voy, depende de dónde me lleve la productora. Además no me pareció algo raro… Lo cierto es que hoy estoy feliz de estar en Sudamérica otra vez. En realidad, fue más difícil volver a Inglaterra, aunque la gente me recibió bien.
–En Supertramp las canciones estaban firmadas generalmente por Davies- Hodgson, ahora que ha pasado tanto tiempo de aquellos años, podés confesar la verdad: ¿quién escribía las mejores canciones?–La relación Davies-Hodgson fue parecida a la de Lennon-Mcartney (risas); primero escribíamos las canciones juntos y después mantuvimos la firma pero escribíamos por separado. Una pista que te puedo dar es que todas las canciones que toco en mi show son las que yo compuse.
Supertramp: una banda inolvidable
A Roger Hodgson, quien actúa esta noche en el Arena Maipú, se lo suele llamar o presentar como la “legendaria voz de Supertramp”, algo que no es exactamente así porque la banda inglesa en la época de mayor creatividad, esto es al promediar los años ‘70, era un grupo que tenía dos cantantes. Hodgson compartía la composición e interpretación de canciones con Rick Davies, quien para ser justos también aportó lo suyo.
De todas maneras, de la aguda voz de Hodgson, nacido el 21 de marzo en Portsmouth, Inglaterra, salieron una decena de temas que quedaron grabados a fuego en un par de generaciones y que con justicia también le permitieron llevarse consigo la fama de Supertramp, algo que supo reforzar con una ascendente, al menos al principio, carrera como solista.
La leyenda cuenta que el grupo nació a principios de los ‘70 en el Reino Unido. Que un millonario holandés, Stanley August Miesegaes, quedó fascinado con el talento de estos músicos y que de un día para otro se transformó en su mecenas. El primer trabajo de la banda se tituló simplemente Supertramp, que pasó sin penani gloria. Año y medio después, el grupo lanzaría su segundo álbum, que se tituló Indelibly Stamped. Ya por aquella época la dupla compositiva Hodgson-Davies comenzaba a afianzarse.
Pero el espaldarazo definitivo de Supertramp llegó en 1974 con el tercer disco, Crime of the Century, donde apareció lo que años después figuraría como el primer clásico de la banda, Dreamer. A partir de ese momento se inició lo que muchos fans de la época denominaron “Los años dorados”, con cuatro discos de superlativo peso artístico. Breakfast in America, inmediatamente después de Crime…, se transformó en su sucesor en repercusión y ventas con tres canciones que escalaron de inmediato en los charts y el gusto de la gente, The Logical Song, la canción que da título al trabajo y Take a Long Way Home.
Supertramp siguió por el buen camino al ingresar a la década de los ochenta, pero tras la aparición de Famous Last Word, en 1983, Roger Hodgson decide cambiar. El grupo ya se había transformado en una “banda de estadios” y el éxito masivo parece que no le caía nada bien a Hodgson, todo eso sumado a algunas tensiones internas en la banda.
En ese entonces, el cantante, tecladista y guitarrista, una de las espadas más afiladas de Supertramp, decidió llevar una vida más espiritual y estar más cerca de su familia. Pero en 1984, tan sólo un año después de despedirse de sus ex compañeros, Hodgson volvió al ruedo con In the Eye of the Storm, con el que vendió dos millones de discos en todo el mundo. Con In Jeopardy, Had a Dreams y Lovers in the Wind, el músico demostró que era capaz de sobrevivir al grupo que lo vio nacer. A partir de allí, no es una exageración afirmar que con su carrera solista eclipsó a Supertram