Relajada, como si lo que protagonizó el fin de semana no la afectara, Moria Casán salió de su casona de Parque Leloir (Buenos Aires), bajó la ventanilla del vehículo que la trasladaba y charló con la prensa.
Culpó a Luciano Garbellano
En ese momento, el ciclo Intrusos estaba transmitiendo en vivo por la pantalla de América y, por primera vez para la prensa local, Casán explicó parte de lo que vivió en Paraguay el fin de semana y aclaró que luego extenderá su relato porque “se están diciendo muchas pavadas y es muy difícil de explicar”.
“No suelo usar joyas, me pidieron que lo hiciera y me las puse. El joyero (Armando Benítez) estaba conmigo en el camarín cuando me la sacó mi asistente y la guardó”, sostuvo la diva, y añadió: “Cuando me la pidió y la buscamos ya no estaba, le dije que llamara a alguien de seguridad y se siguió sacando fotos. Después se fue y dejó a su esposa”.
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Por el suceso, Moria Casán debió declarar ante un fiscal paraguayo. En su declaración nombró a Luciano Garbellano (su socio y manager) y a su asistente, Galo, quienes fueron citados por la Justicia del país limítrofe.
La alhaja aún no apareció y es probable que Casán sea nuevamente citada por la Justicia paraguaya. “Lo del robo es un disparate. Yo no estuve detenida. Lo único que hice fue bajarme del avión para aclarar lo que había pasado”, sostuvo Casán.
“Voy a volver a Paraguay porque tengo escuelas de arte. Es todo un disparate. Yo me quedé porque quise. Si a alguien le desaparece una joya de 80 mil dólares me traen a un guardia y me revisa hasta la vagina”, concluyó.
“(El asistente de Moria, Alexis) Soto fue el encargado de sacarle el collar (a Casán) y guardarlo en la caja respectiva, y Garbellano era el encargado de devolver las joyas. Son palabras de la señora Moria en su declaración”, dijo hoy la fiscal paraguaya Celeste Campos Ross, en declaraciones desde Asunción al canal TN.