Cada sábado de cada semana del año, el café Soul de Mendoza –un refugio del arte y de la buena comida– abre sus puertas para oficiar una liturgia de la risa. Liturgia que tiene de protagonista a una comunicadora social devenida en actriz de humor: Alejandra Rocamora, ganadora de los premios Escenario 2006 y 2007 como Mejor espectáculo de humor en Arte joven y en 2014 como Mejor actriz de humor. A esa liturgia teatral de amor-humor que la actriz protagoniza desde hace ocho años junto a su compañero Pablo Tagua, concurren entrañables personajes generadores –por partes iguales– de risas y reflexiones. Se trata de espectáculos enmarcados en un registro de humor blanco, cotidiano y profundamente mendocino que es el rasgo distintivo del trío que conforman con Gladys Guerrero (coautora de los guiones con Alejandra y en muchas ocasiones su directora).
Cómo Defender la alegría más allá de los infiernos cotidianos
